viernes, octubre 18, 2019

Crónica FIZ 2019: Sobre el mismo corcel

Conciertos Crónica FIZ 2019: Sobre el mismo corcel

La decimonovena edición del festival de música independiente de Zaragoza (FIZ), que tuvo lugar el pasado 28 de septiembre en la sala multiusos del Auditorio de Zaragoza, aglutinó la mayoría de cuestiones que se vienen exponiendo en este tipo de citas musicales en nuestro país durante la última década: venta de abonos, los Tokens y el organigrama del cartel.

Lógicamente para poder realizar tal afirmación tiene que haber unos hechos detrás. En primer lugar: la cuestión de la venta de abonos. Y es que el FIZ ha ejemplificado durante los últimos años todas las tendencias que han tenido lugar: distintos precios en base a cupos, en fechas delimitadas e incluso adquirir la entrada sin conocer los nombres de las bandas que van a actuar —de hecho el Ebrovision 2020 ha ido más allá y el cartel será secreto hasta el inicio del festival, sin avances previos. Si hace años las primeras confirmaciones venían de tres en tres (Love Of Lesbian, WAS y Belako en 2016; Sidonie, La Casa Azul y Triángulo de Amor Bizarro en 2017), a partir de la edición de 2018 ya se apostó por anunciar un gran nombre (Los Planetas) y se ha mantenido para este 2019 con Vetusta Morla. Una estrategia que, como se ha podido apreciar, triunfa en lo que respecta a la venta de abonos y es perfectamente extrapolable al funcionamiento del resto de festivales nacionales.

Otra cuestión es lo organizativo. El Token se ha convertido en la nueva moneda de los festivales y no es de extrañar ya que, a pesar de que repercuta en la comodidad de los asistentes —y es que hay veces que ni siendo previsores te ahorrar una buena fila, es un mecanismo de trabajo perfecto para un festival. ¿Qué es más seguro, dejar que la gente de las barras esté manejando monedas y dinero real o unos trozos de plástico que aunque se pierdan las cuentas siguen saliendo? De esa respuesta sale el por qué esta modalidad de pago se ha implementado en el FIZ y se ha ido extendiendo . Y el pago con pulsera electrónica tampoco está muy alejado .

Por último está la cuestión del cartel. Y es que ahora ya resulta ver complicado ver uno en el que no haya “cabezas de cartel”. Una terminología, cuan menos, curiosa. Y es que, además de no hacer ningún favor al resto de bandas que conforman los respectivos carteles, el único valor real que tiene es que esos “cabezas de cartel” son “cabezas de cartel” porque aseguran una venta de entradas importante. No es casualidad que Izal y Vetusta Morla hayan terminado alternado su presencia en ellos y hayan pasado, prácticamente, por todos —todos aquellos capaces de pagar su caché. Y, en este sentido, el FIZ durante esta última década lo ha explotado de forma constante y a la perfección: Dorian, Love Of Lesbian, Izal, Los Planetas y Vetusta Morla. Incluso Amaral debido al contexto. Lo cierto es que el FIZ, en este sentido, se ha convertido en un evento perfecto para bandas que van a terminar llenando palacios deportivos.

Sintetizando: en esta XIX edición se volvía a apostar por Vetusta Morla —como ya ocurrió en 2014— incluso a pesar de que prácticamente hacía un año ya habían estado en Zaragoza, concretamente en el Espacio Zity (recinto montado con motivo de las Fiestas del Pilar) en octubre. De hecho el propio director artístico de esta cita reconocía en una entrevista de radio que la confección del cartel de 2019 empezó con Vetusta Morla y el resto fue ir completando. Una apuesta coherente pero que, teniendo en cuenta de la banda que se habla (capaz de llenar recintos con 15.000 localidades), tenía que tener alguna repercusión. Y la prueba más clara han sido los tiempos de las confirmaciones, que únicamente han sido dos: Vetusta Morla (abril) y después se completó el cartel (finales de junio).

Una estrategia que les ha asegurado una venta de abonos fuerte, ya que en ese segundo anuncio —y definitivo, ya que incluía casi todo el cartel— , se sumaron a la cita bandas como los ingleses Monarchy, Nunatak, Las Odio, In Materia, el espectáculo audiovisual de Sweet Drinkz & Yaguar Visual y el FIZ Club (situado en la sala paralela al escenario principal). Unos nombres que, de haber sido los anuncios en un orden alterno, no sé hasta qué punto les hubiese hecho comprarse la entrada. De hecho es un nombre menos que los que tuvo la edición de 2018 con Los Planetas o Django Django, entre otros.

In Materia

In Materia. FIZ 2019

Todos los años el FIZ incorpora en el cartel a una banda aragonesa que, a su vez, termina siendo la elegida para dar inicio a cada una de las ediciones en un horario que ronda las ocho de la tarde. En este caso los seleccionados fueron In Materia, una formación surgida en 2010 con dos trabajos ya publicados —‘In Materia’ (2011) y ‘Navegando al cuadrado’ (2014)— pero que han decidido dar una vuelta a su sonido este 2019 como bien demuestra su EP ‘Nunca Más de Dos’ y su tercer trabajo que se espera salga en otoño.

Durante los días anteriores a su bolo en el festival mostraban en sus redes sociales el esmero que le estaban poniendo y, ciertamente, la verdad es que quedó demostrado sobre el escenario de la sala multiusos. Su escenografía se notó trabajada, bien acompañada de unos visuales que cumplieron con su labor y con guiños claros al público como la camiseta del Real Zaragoza llevada por uno de los integrantes de la formación. Sí que es cierto que el escenario se les quedó un poco grande, a pesar de la inclusión de una mesa con una lona que incluía el logo de la banda, pero también es verdad que las condiciones (a las ocho de la tarde y la primera banda) no les hizo ningún favor. Otro cantar será en una sala, habrá que ver dónde presentan ese tercer disco.

Tanto “Mistral” como “Nunca más de dos” fueron los temas que mejor funcionaron, tanto por cómo sonaron como por esas reminiscencias a sonidos no tan diferentes de bandas como Vetusta Morla. Un hecho que, lógicamente, jugaba a su favor y facilitó que algunos de los asistentes se integraran más en el directo de la banda zaragozana.

Las Odio

Las Odio. FIZ 2019.

Al contrario de lo que solía ocurrir la escenografía de Las Odio fue más simple que la de la banda que les precedía. En este caso optaron únicamente por utilizar la portada de su segundo trabajo, ‘Autoficción’ (2019), como complemento escenográfico. Algo que, simbólicamente, la verdad es que iba muy acorde con el planteamiento del cuarteto femenino. Y es que su sonido, acompañado por unas letras acordes, es una de las propuestas más afiladas, descaradas e irónicas del panorama nacional.

Fueron un primer escalón —cuya cima sería Vetusta Morla para la gran mayoría— que comenzó a caldear el ambiente de una multiusos cuya acústica volvió a no hacerle ningún bien a cada una de las bandas que formaron parte del FIZ. En este caso el concierto de Las Odio, a pesar de que lograron las primeras palmas de la noche, quedó un poco descafeinado. Probablemente en otras condiciones, con más gente y un recinto más pequeño, logren hacer sudar a más gente de lo que consiguieron en Zaragoza. Y eso que frío, precisamente, no hacía.

Monarchy

Al igual que con Nunatak, duele un poco escribir sobre el concierto de Monarchy. De hecho duele por varios motivos. El primero de ellos porque recuerdo cuando fueron una de las sorpresas en el Sonorama Ribera 2018 y la gente huyó en masa, porque perdono pero no olvido, y el segundo es porque su horario de actuación fue un despropósito: justo antes de Vetusta Morla y antes de la medianoche. Algún motivo tendrá, sobre todo ya que el FIZ siempre ha colocado su apuesta electrónica en un horario acertado. Pero en este caso la verdad es que fue un desastre importante.

Precisamente, por ambas razones, me parecieron la mejor banda de todo el festival. Tal cual. A pesar de tener que tocar delante de un público que únicamente pensaba ya en Vetusta Morla y en un horario difícil para este tipo de música —en este contexto—, su presentación fue una de las propuestas que mejores sensaciones dejó. Y es que empezar con “The phoenix alive” fue una declaración de intenciones que se mantuvo durante todo en el concierto, en el que incluso se atrevieron a utilizar el vocoder, y que estuvo acompañada de una escenografía tan peculiar como el propio sonido de la banda. Una conjunción bailable e íntima llamativa.

Apostaron por la música, sobre todo por los temas de su último disco (‘Mid:Night’), y lo cierto es que superaron todas las expectativas. Probablemente incluso las que se les había puesto por parte de la organización. Un gran concierto que, en otras condiciones, se hubiese colocado como uno de los mejores —en cuanto al apartado electrónico— de la historia del FIZ. Y es que no deja de ser llamativo pensar que si no hubiesen interactuado con el público, como Ariadna de Los Punsetes, el resultado no habría sido muy distinto. Aunque, eso sí, hubo gente que bailó… o al menos movía la cabeza, ya que la cercanía de Vetusta Morla se iba notando y aquello de poder estirar los brazos se iba convirtiendo en utopía. Tal era la presión, incluso sobre el escenario, que ni tres segundos tardaron los operarios en comenzar a desmontar el escenario terminado el concierto de Monarchy. Y es que el turno de los de Tres Cantos, tras media hora de preparativos, iba a llegar.

Vetusta Morla

Vetusta Morla. FIZ 2019

Eran la gran apuesta para esta decimonovena edición del FIZ y así se hizo notar, tanto en lo organizativo —la rapidez con la que se comenzó a desmontar el escenario tras Monarchy e incluso los cinco minutos de retraso con los que empezaron Nunatak después— como en el ambiente. Y es que fue algo totalmente lógico, sobre todo teniendo en cuenta cómo fueron la banda que se utilizó como gran reclamo para la venta de entradas de este año. Consecuentemente su actuación fue el rato con mayor cantidad de público durante la tarde-noche y con mayor dificultad para poder colocarse en las primeras filas. Todo a pesar de que se les ha podido ver en diferentes festivales este año e incluso el pasado 2018 ya estuvieron en la ciudad presentando ‘Mismo sitio, distinto lugar’.

El inicio fue exactamente igual que el de su último paso por Zaragoza: “Deséame suerte”, “El discurso del rey” y “Palmeras en la mancha”. Volviendo a confirmar su apuesta por ‘Mismo sitio, distinto lugar’, un trabajo que les ha terminado de impulsar dentro de nuestras fronteras —recordar el lleno en el Wizink de Madrid y lo de la Caja Mágica— e incluso les ha llevado a girar internacionalmente —este mes de octubre están de gira por Norteamérica— y visitar, de nuevo, festivales como el NOS Alive portugués o el Mad Cool. Motivos más que suficientes que les han llevado a ser el nombre principal de este FIZ, especialmente sus números en Madrid.

Después toco volver a sus lanzamientos anteriores, algo especialmente orientado a aquel público que no pierde la oportunidad de verlos en cada uno de sus pasos por Zaragoza y que ha ido comprobando su evolución. “Golpe maestro”, “Maldita dulzura”, “Cuarteles de invierno”, “Copenhage” y “Boca en la Tierra”. Un giro notablemente aceptado por un público que, lógicamente, ya estaba entregado desde el momento que salieron los integrantes de la banda formada en Tres Cantos al escenario con los acordes de fondo de “Deséame suerte”.

El resto del setlist volvería a ser esa alternancia de temas más nuevos (“La vieja escuela”, “23 de junio”, “Consejo de sabios” y “Te lo digo a ti”) con otros clásicos, como en este caso fueron “Mapas”, “Sálvese quien pueda”, “Valiente” y “Fiesta mayor”. Ésta última fue el preludio de un pequeño bis —cuya ejecución en este tipo de formato sigo sin comprender— que culminaría con “El hombre del saco” y “Los días raros”. Un total de 18 temas que les llevó a estar hora y media sobre el escenario, volviéndose a demostrar que eran la banda principal de la noche.

Respecto a la puesta en escena poco se puede comentar que no se haya expresado en otras ocasiones. Tienen plenamente trabajado su directo, normal teniendo en cuenta el número de bolos que han tenido este año en citas de esta tipología, y en tierra nacional funcionan como un auténtico rodillo. Su concierto no incluyó ninguna novedad, ya que todo lo que ocurrió sobre las tablas se lleva repitiendo desde hace tiempo (como el momento del dedo en “Te lo digo a ti” o Pucho bajando entre el público) pero es uno de los más efectivos en la actualidad. Aunque, en este caso, hubo varios momentos en los que el cantante de la banda madrileña se quejó a su equipo situado en el lateral del escenario porque los auriculares no le funcionaban y no se podía escuchar. Eso sí, fue de una forma que al técnico de sonido no le tuvo que hacer ninguna gracia.

Cabe destacar algunos momentos entre canción y canción, como en el que Pucho hizo un hincapié en la necesidad de ir a salas para ver y descubrir nuevas bandas. Una situación, cuan menos, curiosa, ya que qué porcentaje del público ahí presente —que no dudó en vitorear esas afirmaciones— realmente son perfil de asistente a salas en conciertos que no sean de bandas como Vetusta Morla, Izal, Love Of Lesbian, Dorian o Los Planetas. Y es algo que, realmente, no sorprende, ¿qué necesidad tienen los asistentes al FIZ de ir a salas si saben que todos los años les van a traer a la banda nacional que esté girando? En definitiva, unas declaraciones normales pero que en este contexto resultan más contraproducentes que favorecedoras de mejorar la asistencia a salas, sobre todo a las de la ciudad.

Nunatak

Nunatak. FIZ 2019

A pesar de que este año el FIZ contaba con menos cantidad de bandas que, por ejemplo, la edición pasada, me resultó curioso que cuando entrevistaron al director artístico del festival sobre las bandas no se nombró a Nunatak. Sí a la banda aragonesa In Materia, sí a los británicos Monarchy, sí a Vetusta Morla, sí a Las Odio, sí al proyecto de Sweet Drinkz & Yaguar Visual pero no a a los de Cartagena. Algo que eché en falta, sobre todo teniendo en cuenta que finalmente su actuación iba a llegar después de Vetusta Morla.

Como suele ocurrir en estas citas, que cuentan con grandes nombres, se suele producir un efecto llamada y vacío bastante importante. Y, de nuevo, es lo que ocurrió tras el concierto de los madrileños: la sala multiusos se quedó prácticamente igual de llena que lo que estaba al inicio del concierto de Monarchy a eso de las diez de la noche. Algo entendible pero triste.

Pero pese a ello Nunatak se presentaron en el escenario principal de la multiusos para ofrecer un gran concierto. Además no fue un bolo más para ellos, ya que éste era el último que tenían dentro de la gira presentación-despedida de su tercer trabajo ‘Nunatak y el tiempo de los valientes’ (2018). Y, ciertamente, fue un punto y aparte de nivel. No será un concierto que pase a la historia del festival, ya que nada del contexto lo favoreció (horario y cantidad de público), pero la verdad es que fue un directo que mostró la ascensión de una formación que sigue fiel a sus ideas. Aunque habrá que esperar su nuevo trabajo, ‘Nunatak y las flores salvajes’, que saldrá el próximo 25 de octubre y que apunta a un cambio cualitativo dentro de su trayectoria. Al menos así lo demuestran en directo sus adelantos: “Créeme”, “Mi Gran Virtud” y “Todas las campanas”. Y “Viento del sur” también, canción nueva que estrenaron en Zaragoza.

Un cambio muy significativo desde aquellos tiempos en los que visitaban Zaragoza, en salas como la Lata de Bombillas en 2016, y prácticamente resultaban ser conciertos privados. Espero que en su próximo paso, ya sea en sala o de nuevo en el FIZ, sí se les nombre ya que se lo están ganando. Veremos qué nos depara su cuarto trabajo de estudio y cómo será su gira en 2020.

Sweet Drinkz & Yaguar Visual

Una de las consecuencias del desorden de los horarios de esta edición la vivieron Sweet Drinkz & Yaguar Visual. Y es que su espectáculo hubiese entrado mucho mejor de haber tenido antes a Monarchy que a Nunatak. Aunque eso no impidió que desarrollasen una sesión dentro de esta tendencia que tanto parece haberse extendido últimamente: un DJ y un autor gráfico. Una combinación que suele funcionar casi siempre, ya que la exigente preparación conlleva que en directo salga bien. Sin embargo, aunque fue algo llamativo que el FIZ incluyese un proyecto así, el problema estuvo en que una gran cantidad de asistentes a esta XIX edición solo fueron a ver a Vetusta Morla y la sala multiusos daba una sensación de vacío desde las dos de la mañana. No se puede tener todo, supongo. Y eso que, en este caso, la música que sonó fue bastante inteligente. Siendo un ejemplo de ello el paso de Depeche Mode a Cariño con únicamente canción de por medio, por ejemplo. Un intento de cubrir el espectro musical de los asistentes que, en otra situación hubiese funcionado mejor.

Conclusiones

Hay dos formas de valorar la última edición del FIZ: desde Vetusta Morla hacia el resto del cartel o desde el resto del cartel hasta Vetusta Morla. Si se mira desde la primera opción, desde los madrileños, el FIZ volvió a ser una cita que cumplió con todo aquello que prometía: la posibilidad de amenizar el rato hasta que comenzasen los de Tres Cantos con otras bandas, el concierto que esperaban con una duración de casi hora y media y a nivel organizativo ninguna modificación respecto a ediciones anteriores (bien los accesos y la apuesta fija por los Tokens).

Desde el otro punto de vista se ha notado un bajón importante, que no solamente se comprobó con la disminución de bandas que han formado parte de esta cita, sino también cualitativamente. A pesar de que Monarchy y Nunatak fueron dos apuestas que funcionaron bien, cabe recordar que venimos de ediciones como la de 2018 en la que además de Los Planetas se contó con Django Django, Dorian, Los Punsetes o Viva Suecia. Es decir, se ha notado hacia dónde ha ido el presupuesto de este 2019 y que ha resultado complicado elaborar el cartel. Lo que ha hecho que, aunque haya salido bien, no haya dejado tan buenas sensaciones como celebraciones anteriores.

En resumen. Después de una década en la que el FIZ ha demostrado de forma firme y constante la apuesta por un gran cabeza de cartel nacional quizá es momento de reconsiderarlo. No solamente por la sensación de repetición, que a estas alturas ya es inevitable, sino porque los tótems cada vez más a resultar más complicados de traer (véase Vetusta Morla este año) y a las nuevas opciones (como Viva Suecia o Carolina Durante) todavía les faltan unos años para poder ejercer de cabezas de cartel. Habrá que ver si en 2020 la postura se va a mantener o habrá alguna variación, habrá que ver si se mantiene sobre el mismo corcel y con los mismos talismanes o se opta por el cambio. Pero, por el momento, lo único que queda decir al FIZ es desearle suerte.


Fotografías: FIZ