Crónica 4ever Valencia Fest 2019: Keane y Tears For Fears sostienen la nostalgia

La segunda edición del 4ever Valencia Fest venía claramente marcada por los cambios organizativos, especialmente en comparación con cómo se presentó y desarrolló la primera celebración —crónica primera jornada y segunda jornada — de esta cita musical valenciana el pasado año en el mismo recinto.

Y es que, al igual que ocurriese en 2018, en enero se dieron a conocer los primeros detalles de esta nueva cita. Y fue entonces cuando se comenzó a comprobar que el evento de 2019 iba a sufrir cambios significativos, especialmente en lo que respecta a lo organizativo.

En este sentido han destacado tres aspectos. El primero de ellos ha sido el cambio de fechas, de junio a julio, que se entiende al comprobar cómo el Auditorio Marina Sur contaba con conciertos durante los dos últimos fines de semana de junio (Juan Luis Guerra, Taburete y Operación Triunfo) y lo mismo ocurría en julio hasta el pasado fin de semana. El segundo ha sido la celebración un domingo, algo que se puede comprender debido a la presencia de Keane —que el sábado 20 estaban en el festival Noches del Botánico de Madrid— y su disponibilidad de fechas. Y, en tercer lugar, la reducción de dos jornadas a una. Un hecho que se puede deber al presupuesto, a la apuesta por una única jornada o a la falta de oferta para poder componer un cartel para el sábado que complementase la propuesta. Tres opciones que pueden ser lógicas.


Una vez planteado el contexto bajo el cual se desarrollaba el festival valenciano, al menos en términos organizativos, también hay que comentar algunos aspectos más relacionados con la propia experiencia dentro del recinto y que tuvieron un impacto muy importante para el público asistente: el recinto, las zonas VIP y la restauración.

En cuanto al recinto, el cual se notaba que no era la primera vez que se utilizaba con fines musicales —aunque ello no evitó conexiones complejas para volver al centro de la ciudad al tratarse de un lunes de madrugada—, podría haber incluido más lugares de sombra. A pesar de que había varias zonas, una específica y la de restauración, sí que se echó en falta algún espacio más. De hecho, durante el concierto de Los Planetas todos los espacios con sombra del recinto estaban llenas.

También hay que decir que en ningún momento hubo sensación de agobio, aunque probablemente se debió a un número de asistentes no muy elevado —7.000 en total— y, principalmente, veterano. Dos aspectos claramente ligados al planteamiento musical “nostálgico” que volvía a presentar el 4ever Valencia Fest este 2019.

Siguiendo con todo ello es inevitable comentar las zonas VIP y su distribución en el recinto: dos barras en cada uno de los laterales y un gorden circle justo enfrente del escenario. La cuestión de las barras es algo disponible en muchas citas de este tipo, por lo que su inclusión se entiende y no molesta a nadie. En cuanto a la zona específica enfrente del escenario ya es volver a entrar en ese debate que apareció, sobre todo, gracias al Mad Cool 2018 y que finalmente ha desaparecido en su edición de 2019. Lo que está claro es que este tipo de medidas provocan la existencia, clara, de dos tipos de público de cara a la organización del festival. Algo que, lógicamente, también altera la experiencia del asistente medio —como bien se refleja en la página oficial de Facebook del mismo—.

Por último, pero muy importante, lo relativo a la restauración. La poca oferta gastronómica —que había que pagar previo cambio por tokens— generó filas importantes prácticamente hasta el inicio del concierto de Tears For Fears. Y en lo económico, ya se sabe que en los festivales los precios ascienden, pero cuatro euros por un vaso de cerveza o dos euros por un botellín pequeño de agua es un poco excesivo. Especialmente un día especialmente caluroso y en el que el riesgo de golpes de calor es real.


Todo esto en lo que respecta a lo puramente organizativo, ya que en cuanto al cartel también se ha visto cómo todo lo comentado anteriormente ha quedado reflejado. El traspaso a una jornada ha hecho que se hayan sintetizado las propuestas —de diez bandas a cuatro— y se haya optado por conformar un line-up que ha combinado los 80s (Tears For Fears), los 90s (Los Planetas), los 00s (Keane) y la representación de la escena local (La Plata). Quedando como resultado, en comparación con la edición anterior, una propuesta más colorida que ha hecho aumentar el número de camisetas y camisas en pos de la práctica desaparición de cazadoras negras.

Además de esa linea musical, ese “un poco de todo” orientado para contentar a los asistentes de diferentes edades e intereses, una de las principales atracciones que tenía el 4ever Valencia Fest eran los formatos de los conciertos. Y es que la cita valenciana ha optado únicamente por cuatro bandas, pero conformando éstas sus setlists en formato gira y no adaptando éstos al formato festival. Algo que aseguraba actuaciones de más de una hora de duración, como así ocurrió ya que todos estuvieron hora y media —excepto La Plata—.

Los Planetas contra la ley solar

La Plata fueron los encargados de estrenar la segunda celebración del 4ever Valencia Fest, aunque por desgracia no pudimos verlos ya que la llegada al recinto costó más de lo esperado y la temperatura tampoco favorecía el querer llegar pronto. De ellos hemos hablado varias veces (entrevista, crónica de su paso por Donostia y crítica de su último EP ’01 03 2019′) y seguiremos haciéndolo. Una lástima no haberlos visto.

Centrándonos en Los Planetas, éstos aparecieron puntuales sobre el escenario principal —y único— del 4ever Valencia Fest a las 19:30h. Su concierto duró hora y media y estuvo marcado por un Sol que hizo que Jota buscase el fondo del escenario bajo cualquier resquicio para poder estar a la sombra, al igual que recurrió al tabaco para hacer más amena la tarde.

Un factor que, sobre todo en una propuesta como las de los granadinos, sí que impide terminar de conectar. Y menos mal que el setlist en esta ocasión estuvo más orientado a los “grandes éxitos” de la formación —como así se vendía por parte del festival—, ya que ello facilitó una mayor atracción por parte de un público atento al concierto pero con el rabillo del ojo puesto en la puesta de Sol.

A pesar de encontrarse inmersos en celebraciones —20 aniversario en 2018 de ‘Una Semana en el Motor del Autobús’ y 25 de ‘Super 8’ este 2019—, Los Planetas prácticamente recorrieron toda su discografía. Después de una llamada al rezo que sirvió de introducción al concierto, hasta 19 fueron los temas que sonaron. “Segundo Premio”, “Pesadilla en el parque de atracciones” y “Un buen día” sirvieron de arranque e “Ijtihad”, “Alegrías del incendio”, “De viaje” y “Zona autónoma permanente” (bis) cerraron su directo. Y entremedias: “David y Claudia”, “Prueba Esto”, “Señora de las alturas”, “Corrientes circulares en el tiempo” o “Alegrías del incendio”.

Bajo otras condiciones climáticas habría sido bastante mejor. Es más, incluso la iluminación —luces rojas y moradas en su mayoría— terminó siendo un complemento que perfectamente se podría haber omitido. Ni las cantidades ingentes de humo lograron generar un espacio acorde con la propuesta de Los Planetas. Demasiado Sol y poco Rey Sombra.

Un planteamiento que el poco público y la ocupación completa de todos los espacios con sombra del recinto respaldarían. De hecho el número de camisetas de la banda granadina dejaba intuir que únicamente los más devotos fueron los que asistieron al concierto, mientras que la gran mayoría de público esperó a Keane para acceder al recinto.

Keane y la alegría melancólica

Después de Los Planetas era el turno de Keane, tras una pausa de media hora entre conciertos. Un tiempo que permitió que la noche se apoderase de Valencia, el negro fuese un fondo perfecto para la actuación de los británicos y el público aumentase notablemente.

Con una escenografía más elaborada que sus predecesores basada en una lona al fondo en base al diseño del que será su próximo trabajo (‘Cause And Effect’), tres biombos en cada uno de los laterales y una distribución 1-3 —vocalista al frente, batería detrás, bajo y teclados a los lados— fue suficiente para que la banda liderada por Tom Chaplin se convirtiese en el gran nombre de la noche (con permiso de Carina Round).

Se nota que Tom Chaplin tenía ganas de volver con Keane y Keane tenía ganas de que volviese Tom Chaplin. Su periplo en solitario le ha ayudado. Algo que, al menos en Valencia, quedó patente en cuanto a la actitud sobre el escenario. Aunque, en base a lo visto en vídeos de sus últimos conciertos, parece que es una conducta que se mantiene constante.

Remarcable en este caso puesto que su setlist estuvo formado por 18 temas, uno menos que su noche anterior en Madrid (faltó uno de los adelantos del nuevo disco, “Chase The Night Away”) y no hubo “momento bises”, hechos que probablemente tengan algo ver con sus constantes discursos y búsqueda de coros (especialmente con “You Are Young”) con respecto al público. Desde afirmar “lo caliente que está España” hasta contar que se había quedado dormido por la mañana y no había podido visitar la ciudad, pasando por el recuerdo de su última visita a la ciudad (en 2006).

Los que sí sonaron y estarán en el nuevo disco, que verá la luz en septiembre, fueron “The Way I Fell” y “Love Too Much”. Dos canciones que formaron parte de un repertorio desde “Bend & Break” de ‘Hopes and Fears’ hasta “Sovereign Light Café” de ‘Strangeland’. Todo ello pasando puntualmente por ‘Perfect Symmetry’ (con “Spiralling”), ‘Night Train’ (con “My Shadow”), ‘Under the Iron Sea’ (“Crystal Ball”, “Is It Any Wonder?”, “Nothing In My Way” y “Try Again”). Es decir, un repaso a todos sus discos en mayor o menor medida.

Hora y media de concierto en la que la banda se convirtió en la mejor actuación de la noche (reconocimiento posterior de Tears For Fears inclusive), aunque un grado mayor de potencia escénica no les hubiese venido nada mal. Veremos si su próxima gira vuelve a pasar por España, algo bastante probable considerando sus visitas por Madrid y Valencia, y cómo integran su sexto trabajo dentro de un setlist que funciona muy bien per sé y todavía mejor con un Tom Chaplin contrarrestando la melancolía de las letras con una alegría claramente apreciable en su rosto y movimientos.

Tears For Fears y el grito del retorno

A las 23:30h las miradas comenzaron a centrarse en el escenario. En este caso no hubo rezos, pero sí una voz que llamaba hacia al escenario. Era la versión que Lorde grabó para la banda sonora de ‘Los Juegos del Hambre: En llamas’ de “Everyone Wants To Rule The World”.

Tears For Fears, compuesto por el dúo británico Curt Smith y Roland Orzabal, aparecieron después sobre el escenario para repetir la canción perteneciente a ese ‘Songs From The Big Chair’ que les colocó como uno de los grupos más reconocidos durante los años 80.

Después vino un repaso por varios de sus discos: “Secret World” (‘Everybody Loves a Happy Ending’), “Break It Down Again” (‘Elemental’), “Badman’s Song” y Sowing the Seeds of Love” de ‘The Seeds Of Love’ y hasta cinco canciones de su disco debut, ‘The Hurting’. En total fueron 15 temas, con bis incluido —lógicamente fue “Shout”— y que costó, ya que hasta que volvieron a salir al escenario pasaron varios minutos.

Un buen concierto —tras veinte años desde su última visita— que contó con grandes momentos: el lanzamiento desde el público de dos ramos de flores, Carina Round cantando como voz principal “Woman In Chains” o la versión de “Creep” de Radiohead interpetada por la formación británica. En definitiva: fans contentos y a ver cuándo publican ese nuevo trabajo del que tanto se habla pero poco se escucha.


En líneas generales se ha tratado de una segunda edición que, a pesar de cambiar en formato, ha mantenido la idea que expuso la pasada edición: el rock como núcleo musical —este 2019 más orientado al pop— y una selección de bandas que abarquen diferentes décadas para conseguir un abanico más amplio de público —aunque finalmente la gran mayoría sean asistentes veteranos y se viesen pocos jóvenes—. Veremos si en 2020 se mantiene esta filosofía, golden circle inclusive.


Fotografías: Los Planetas (Domingo J. Casas), Keane y Tears For Fears (Ricardo Rubio)

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