Litus: “Los matices son los que dan el verdadero significado a las palabras” (2019)

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Fotografía: Alejandro García-Cantarero

Es poliédrico, expresivo, cercano y con un discurso verdaderamente profundo. Carlos Ruiz Bosch, Litus, ha cosechado una enorme experiencia encima de los escenarios y eso, unido al indudable talento que atesora, hace que sea un personaje de lo más interesante, al que acercarse desde cualquiera de las múltiples facetas artísticas que domina.

Aparte de ser un rostro conocido de las noches televisivas y el actor de una de las obras teatrales de mayor éxito en la actualidad, Litus acaba de publicar el sexto disco de lo que es su proyecto personal. Un álbum donde se aglutina toda su trayectoria anterior en los diferentes campos creativos en los que se ha formado y en el que su autor reflexiona lúcidamente acerca del lenguaje y de la comunicación.

En plena campaña pre-navideña, encontramos una recogida mesa en un local del centro de Madrid donde, con todo el tiempo del mundo por delante, conversamos con Litus. En una distendida y cercana charla, tratamos con él todo lo relacionado con ‘Hablo tu idioma pero no lo entiendo’ (analizándolo por completo), así como su extensa carrera, sus orígenes, sus diferentes mundos artísticos y escenográficos… Esto es solo una parte de todo lo que pudimos hablar y compartir con él. Quizás sea lo más interesante o quizás simplemente sea lo que creíamos que era 100% publicable, pero sin duda resume a la perfección lo que esa tarde dio de sí.

Lo cierto es que en los últimos años tu rostro se ha ido haciendo cada vez más popular, gracias a tu participación en la banda de ‘Late Motiv’ y ahora también gracias a ‘Lehman Trilogy’, pero tu carrera es mucho más amplia. Háblame del origen de todo, cuándo empezaste en la música y cómo poco a poco vas dando forma al Litus artista.

De alguna manera, todo está entrelazado. Yo empiezo con un grupo de instituto, Los Mutis. Esa fue mi escuela. Francamente, no éramos la hostia, pero la primera experiencia de tener una banda, de investigar, de aprender, de compartir la música, la tuve con Los Mutis. Dentro de lo que éramos conseguimos grabar dos discos, que no está nada mal. El primero lo grabamos con 18 años, éramos unos críos.

En esa etapa a lo mejor como grupo no despuntamos nunca pero como experiencia personal sí que tiene algo de triunfo. Dimos muchos conciertos pero de una manera bastante irregular porque todo el mundo estudiaba y tenía sus cosas. Era más un juego que una búsqueda de lo profesional. Pero yo, al meterme ahí, sí que llegó un momento en el que me planteé ese punto profesional. Me empezó a interesar mucho investigar como artista y meterme en ese mundo del que solo estaba viendo la punta del iceberg.

La manera en la que empecé a tener un sueldo fijo para poder investigar y para poder dedicarme plenamente a la música fueron los bares. Allí conseguí crear un buen rollo en el ambiente que, de alguna manera, venía de las sobremesas de mis padres. Esas sobremesas son muy importantes porque es donde yo descubrí la música. Ellos quedaban con sus amigos los fines de semana y, después de cenar, sacaban la guitarra y empezaban a cantar canciones entre todos, haciendo voces… había como una comunión en el ambiente y sin tener un repertorio definido. Ese punto auténtico, orgánico, de diversión absoluta y de compartir la música, me fascinó de pequeño.

En los bares yo intenté, de una manera inconsciente, aunque al cabo de los años, analizándolo, lo entendí, recrear ese ambiente de sobremesa de mis padres. Eso hizo que tuviera muchos bolos, me dio mucho trabajo. También me dio mucho oficio. Sin los bares yo no podría estar haciendo teatro, por ejemplo, porque acabas creando un personaje y un espectáculo, aunque sea mínimo. Yo creo que todo esto explica lo que ha ido pasando después. Yo seguí tocando en bares y empecé a hacerlo con otros artistas, hice canciones para mil cosas y en el 2006 saqué mi primer disco. Ahí empecé a darle importancia a mi proyecto personal. Yo como músico sentía que podía hacer muchas cosas y me apetecía hacerlas. Mi proyecto es súper importante pero no es lo único, yo me siento cómodo y feliz en muchas movidas y creo que eso se nota.

Tu último disco hasta la fecha era ‘Miércoles 14’, que salió hace cuatro años. Como decíamos antes, en todo este tiempo tu vida ha cambiado bastante, al menos a nivel de popularidad. ¿Cómo has vivido tú todo esto?

En estos cuatro años no he parado de hacer cosas. He hecho bandas sonoras de dos obras de teatro y la de ‘Lehman Trilogy’, especialmente, es como si fuera un disco; también he hecho tele… De alguna manera ha sido casi un milagro poder encajar este disco dentro de todas estas cosas.

Yo creo que todo esto de la popularidad a la que te refieres ha sido muy paulatino, muy agradable. Ahora mismo no me siento un famoso pero sí que noto que cada vez me conoce más gente. Por ejemplo, con la obra de ‘Lehman’ estamos viajando por toda España y en todos los sitios me conocen. Como todo ha sido poco a poco y además esa fama proviene de algo que tiene mucha calidad, bienvenida sea. En la tele me ha ido muy bien, es cierto y Andreu Buenafente ha sido generoso siempre, pero creo que poco a poco nos hemos ido ubicando, dando fuerza a todo eso y ganando nuestro sitio en el programa.

Lo de ‘Lehman Trilogy’ ha sido la guinda del pastel. Era un proyecto maravilloso y artísticamente uno de los retos más grandes de mi vida. Yo quería estar ahí sí o sí, a pesar de que sabía que me costaría mucho esfuerzo y mucho tiempo. Es una alegría que haya funcionado tan bien y haya conectado tanto con la gente. Eso ha hecho que se potencie la imagen que se estaba teniendo de mí. Que esto haya tenido tanto éxito muestra también ese punto multidisciplinar que yo mismo tengo.

Litus

La mejor manera de mostrar lo que eres parte de dejarte llevar, de no forzarte

Ese punto multidisciplinar al que haces mención se nota mucho en este disco. Es muy variado y podemos encontrar sonidos más acústicos, canciones que tiran más hacia el soul, arreglos teatrales o que recuerdan a bandas sonoras de película, etc. Es como si en este álbum se resumiera todo lo que es Litus en este momento y toda tu carrera anterior. ¿Ha sido premeditado todo esto?

La verdad es que no soy tan listo como para crear de cero y de una manera racional un disco de esta manera. He aprendido con los años que la mejor manera de mostrar lo que estás haciendo, lo que eres o lo que sientes en ese momento, parte de dejarte llevar, de escucharte, de no forzarte… Esas son las sensaciones que yo tenía con este disco: que no ha sido creado de una manera racional sino que ha nacido dejándome llevar y entendiéndome. Este es un disco muy resiliente. Esto es algo de lo que hablaba en el anterior, pero creo que realmente el resiliente es este porque ha sabido surfear lo que estaba ocurriendo, y no solo por el motivo de solucionar algo sino de buscar la excelencia en ese surfeo. 

Se trataba de mostrar lo mejor que tenía en ese momento. Sí que había un punto de ser muy honesto, de no querer dar muchas volteretas ni fuegos artificiales, sino que quería potenciar lo que soy, desde lo que soy. Quería dejar que entre lo que me está ocurriendo en estos momentos con el teatro o con la tele, pero de una manera muy orgánica.

Lo primero que llama la atención del disco, antes incluso de empezar a escucharlo, son los títulos de las canciones. Casi todas tienen el nombre de un personaje concreto y, aunque más adelante me gustaría que me contaras qué supone cada uno, ¿por qué decides dar forma a este disco con este hilo conductor?, ¿surgen primero las canciones y a raíz de eso esta idea general u ocurre al contrario?

Esta idea viene antes de que tuviera muchas de las canciones del disco. Viene un poco de lo que te estaba contando antes: de dejar entrar algo de lo que me estaba ocurriendo. Parte del primer personaje que hice para el teatro que se llamaba Gabriel Paseante. La experiencia que viví fue muy intensa. Es que esa experiencia de hacer tu primer personaje no la olvidas en la vida y tuve claro que en el nuevo disco habría una canción que se llamaría así.

De ahí pensé: “¿por qué no titulo todas las canciones con un nombre y un apellido?” y me hizo mucha gracia. Siempre lo cuento como que es parte de un juego y de la diversión, más que de algo intelectual. A lo mejor luego lo he ido intelectualizando pero el origen no era ese. Desde el principio me imaginé esto (lo dice mostrando la contraportada del CD) y pensaba en qué sentiría alguien al mirar la contraportada del disco y ver una retahíla de nombres, como si te presentaran el elenco de una obra de teatro.

Fue una idea que me gustó mucho pero que estuvo en la nevera un tiempo porque me dio miedo que eso me obligara a que las canciones tuvieran que hablar de esos personajes. Eso me agobiaba un poco, pero al cabo de un tiempo recuperé la idea y pensé que no tenía por qué hacer eso, que podía titular las canciones con nombres y apellidos igualmente y que cada canción tenga una relación con ese personaje de una manera diferente. En realidad, todas tienen un porqué, no está hecho al tuntún, pero cada canción se relaciona con su nombre y apellido de una manera distinta.

Litus

Este es un disco muy resiliente

A mí eso me fascina. Yo casi nunca pregunto por significados de canciones cuando entrevisto a alguien pero en este caso me apetece muchísimo y me parece muy interesante hacer una especie de “track by track”. Me encantaría que me hablases de cada canción del disco y de la conexión que hay entre el título / nombre propio y el contenido de la misma.

Yo encantado de hacerlo. Además hoy tengo tiempo y me apetece contártelo.

Adam Worth es un criminal en el que se inspiró el personaje de Moriarty, de Sherlock Holmes. A mí siempre me ha parecido que, además de ser el enemigo y la antítesis, Moriarty y Sherlock Holmes comparten muchas habilidades y hay algo de admiración mutua. No invento nada si digo que creo que en los héroes y sus enemigos o antihéroes hay un punto de que son las dos partes de nosotros mismos. Hay un Moriarty y un Sherlock Holmes dentro nuestro y están conviviendo. Ni uno es tan malo ni el otro es tan bueno. La canción de “Adam Worth” habla de esa dualidad que convive dentro de nosotros: que no tienes por qué ser un fracasado o un triunfador tan solo. A veces te sientes de una manera y a veces de otra, simplemente hay que saber convivir con esa dualidad.

Hamish Stuart es un músico que tocaba con Paul McCartney y que siempre me ha causado mucha simpatía. Era muy bueno, hacía unas voces muy agudas y tocaba el bajo, la guitarra… era muy polivalente. A mí siempre me ha recordado a Jordi Belza, que es un músico que me acompaña desde hace muchos años. Llevamos casi 20 años tocando juntos y nos conocimos en los bares. Somos cantantes de pub. De hecho, él es el que se inventó lo que yo reivindico siempre como nuestra esencia, que es el “cantante de pub”, con todo el orgullo del mundo. Jordi siempre me ha recordado un poco a Hamish porque tiene una voz muy aguda y es también un tío muy polivalente. Nosotros hemos tenido mil conflictos, porque somos como un matrimonio, y esta canción en concreto habla de uno que tuvimos, pero siempre buscando la paz, por supuesto.

“Erno Rubik” viene, por supuesto, del cubo de Rubik, y de una frase que me encantó, que creo que dijo Patricia Sornosa, aunque no estoy seguro: “El sexo es tan variado como el cubo de Rubik”. Esa metáfora me encantó para entender la sexualidad, como que tiene infinitas variaciones. En el lenguaje, que es de lo que habla esta canción, también me da la sensación que la manera de entender las palabras es múltiple.

También me gusta el concepto de liminalidad, que es hablar de cosas que tienen un límite voluble. No me quiero poner muy intenso pero el disco reflexiona mucho sobre la lengua y sobre la comunicación. Todo esto me interesa muchísimo porque yo, aquí donde me veis, soy filólogo. Podía haberme forrado siendo filólogo pero decidí hacerme músico (risas). No sé por qué en este disco, para hacer las letras, recordé mi época de filólogo pero sin querer hacer una tesis ni ser muy pesado. Sí que me gustó recuperar conceptos de la carrera.

“Ava Gardner” es una canción de nostalgia bien llevada. Habla de mi primer amor, de mi primera novia, con la que estuve diez años: de los 15 a los 25. Le he escrito mil canciones pero me gustó ese punto en el que ambos estamos felices y ya no se siente pena. Se trataba de hacer una canción en la que decir “te echo de menos” pero de otra manera. Es una canción de amor (o de desamor) madura. “Ava Gardner” viene porque una gran etapa de nuestra relación la vivimos en Tossa de Mar, donde yo trabajé mucho tiempo de cantante de pub. Allí había una estatua de Ava Gardner que mira al mar.

La película ‘El holandés errante’ se grabó en la Costa Brava y la historia es muy curiosa porque Ava Gardner salió con un torero, así que Frank Sinatra se presentó aquí a ver qué estaba pasando  y hay fotos de él por Tossa de Mar. Lo que ocurrió es que esta película se hizo muy famosa y dio a conocer la Costa Brava, creando un turismo del copón a la zona. 

Siempre reivindico la figura del cantante de pub como mi propia esencia

Rav Levinson es uno de los 120 personajes que hay en ‘Lehman Trilogy’, que suelta un sermón en un momento de la obra y a mí me volvió loco. Tiene un punto de algo que parece obvio pero no lo es y yo creo que las cosas buenas siempre son así. Hay un discurso que me fascinó y mi mérito parte de que nadie se fijó en ese discurso. La obra es muy vasta y tiene mil buenos momentos, pero yo me fijé en ese quizás porque estaba haciendo este disco y estaba muy rayado con estos temas de la lengua y la comunicación.

Esta es la primera canción que hice para ‘Lehman Trilogy’ y Sergio Peris-Mencheta me dijo que le encantaba, pero que no entraba en el momento de la obra. Así que hice otra, que es la que sale en la obra y que tiene casi la misma letra. Pero a mí la primera que hice me fascinaba y quise meterla en el disco. Se nota que está hecha para teatro porque es muy corta y concisa. Eso es algo bonito que me he traído al disco y que es algo que he aprendido haciendo música para teatro: que hay que ir al grano.

La siguiente es “Soc Zulú British”. En un disco en el que se hablaba de la lengua creo que era bonito poner una canción en catalán y esta la tenía desde hace años, me gustaba mucho y, además, me conectaba con la primera parte del disco que es un poco más soul o más funky. Hay una voluntad de que parezca que formalmente es un personaje pero es un anagrama de mi nombre, es Litus Ruiz Bosch cambiando las letras.

Yo quería meter la canción pero por la estética visual no quería que tuviera un título catalán, quería que siguiera la formalidad y que la única que rompiera eso fuera la canción que da título al disco, “Hablo tu idioma pero no lo entiendo”. Como te decía, esto es un anagrama que hizo un profesor de secundaria de mi colegio, con el que a veces hablo por Facebook. Me dijo que había estado trabajando los anagramas en clase y que se le había ocurrido uno de mi nombre. Me pareció buenísimo y muy guay porque es una canción que habla de mi infancia.

Gabriel Paseante como ya te he comentado antes fue mi primer papel en el teatro y a partir de aquí surgió todo.

Margaret Keane es una pintora con la que flipé cuando la descubrí. Después vi la peli de ‘Big Eyes’ y aún flipé más. Lo de los niños con los ojos abiertos es muy inquietante y la canción también lo es porque es una canción de rabia, de desesperación, de soledad… Habla un poco de la incomunicación en las ciudades. A Margaret Keane la utilizo como metáfora para abrir los ojos, algo que, por otra parte, también he usado un huevo en todos estos años: esa imagen mía como recurso relacionado con Dalí (risas).

“Gaston Julia” es el recopetín (risas). Es un matemático que fue el primero que planteó la matemática fractal. Pero yo no parto de eso, esto fue una vacilada importante (risas). Yo lo que descubrí fue la narración fractal, que es una manera de entender cómo contar los cuentos.

Por ejemplo, si cuentas ‘Caperucita’ a unos niños, tú sabes que vas de A a B o incluso de A a B y a C. Todos conocemos ese cuento pero no lo contaríamos de la misma manera, como un actor dice un texto igual cada día, y menos aún si quieres conectar con los niños. Para conectar, la mejor manera es saber que entre A, B y C puede pasar de todo. Eso es la narración fractal: que hay un guion pero no es fijo. Lo fractal es que utilices algo que está ocurriendo en ese momento y lo incluyas para que los niños vean que es algo orgánico, auténtico y que conecten mejor con todo eso.

Todo esto viene de la matemática porque en ella se contemplan todas esas multi variedades que surgen en una ecuación. Cuando hice la canción y quería hablar de la narración fractal, no encontré un autor que hablara de eso, pero vi que se basaba en la matemática y que había un matemático que hablaba de ello, pero en realidad había otro que lo hizo antes y ese es Gaston Julia. Dentro de todo el juego del disco, esto es el no va más (risas).

Haciendo música para teatro he aprendido que hay que ir al grano

En el ambiente general del disco (y en “Gabriel Paseante”, sobre todo), se sigue respirando ese ambiente de Vodevil, de club nocturno de otra época… 

Es que además el teatro en el que trabajaba se llamaba Teatro Bodevil y es bonito ese homenaje al lugar donde empecé y que era un poco como un Moulin Rouge castizo. La obra que hicimos se hizo porque el lugar era interesante en sí mismo y el mero hecho de ir allí ya era una experiencia.

¿Qué es lo que más te fascina de todo ese mundo del vodevil o del cabaret?

Qué bien hablar de esto ahora porque es volver a como hemos empezado. Estos años de teatro a mí me han venido muy bien para ampliar mi conocimiento y mi creatividad, pero también para darme cuenta de quién soy. Hubo una época en la que despreciaba mi trabajo de cantante de pub porque lo veía como algo menor y ya hace años que no lo veo así. Como era algo que me salía tan fácil y que además eran versiones, no le daba el valor que merecía. Pero también creo que es porque la sociedad o mi generación tampoco se lo daba.

De pronto nos dimos cuenta que no se puede simplificar lo que es un cantante de pub diciendo que hace solo versiones y eso se puede ver en ‘Late Motiv’ y en ‘Lehman Trilogy’. En ‘Late Motiv’ hago versiones pero las hago de una manera que no sean de orquesta de verano. Hay un respeto por la original, pero a la vez hay un equilibrio para llevártelo un poquito a tu rollo, sin reversionarlo por completo. Todo esto viene de los bares, al fin y al cabo.

El teatro me hizo darme cuenta de que lo que yo hacía en los bares era un espectáculo. Yo siempre he pensado en el espectáculo y es tan importante para mí como la música en sí misma. Por eso tiene sentido que yo haga teatro y que alguien me llamara un día y viera algo en mí que yo todavía no sabía ver. Se llama Víctor Guerra, por cierto, y le estoy muy agradecido.

Me ha llamado muchísimo la atención el corte que hay al final de la canción “Gabriel Paseante”. Cuando parece que ese desarrollo va a llegar hasta que finalice el tema, se corta bruscamente y hay unos segundos instrumentales. Es como muy cinematográfico.

La primera intención era esa que sorprendiera, lógicamente. Dentro de toda esta reflexión sobre el lenguaje creo que en este disco además de la letra, la música también te habla. Creo que el significante da significado. Tenemos la idea siempre de que el significado se transmite a través de una herramienta que se llama significante, es decir que el contenido se transmite a partir de la forma. Pero la forma también tiene significado. Esta canción justo se corta cuando dice “Señoras y señores la función va a co…”. Es algo obvio pero creo que mola que sea así. Por otra parte, tengo que reconocer que esto es algo muy “beatleiano”: ‘Abbey Road’ juega ya con esto. 

Para mí el espectáculo es tan importante como la música en sí misma

Hemos hablado ya un poco del tema de la comunicación y el lenguaje y en este disco son varias las referencias. En estos tiempos en los que la información es tan sesgada en muchas ocasiones y la comunicación tan impersonal, ¿crees que estamos en un momento “crítico” para todo esto?

¿A que en toda esta charla habéis conseguido entenderme? Si tenemos tiempo, nos esforzamos un poco y estamos abiertos a ello, podemos entendernos todos. Yo creo que deberíamos sentir que nuestras lenguas son más un regalo que una cosa para vacilar o para marcar a los demás. Las lenguas se crearon para comunicarnos y ellas mismas nos cuentan cómo somos, a pesar de nosotros. Creo que deberíamos tomarnos las lenguas más como un regalo que como un arma.

Debemos hablar de nuestras lenguas con respeto porque somos herederos de ellas y nosotros somos los que las vamos a transformar. Una misma palabra como por ejemplo “casa” puede tener significados diferentes para cada uno. Si tú en tu casa no has estado bien, esa palabra puede tener un significado un poco negativo, pero para alguien que su casa le supone algo confortable, el significado es bien distinto. Por eso debemos tener cuidado con los matices porque son ellos los que le dan el verdadero significado. Por eso si no dejamos claros los matices es muy difícil que nos entendamos.

Para terminar me gustaría hablar de la música en la televisión. Parece que vivimos una buena época para esto y en gran parte es gracias a programas como ‘Late Motiv’ o a plataformas como Movistar…

Andreu es muy importante en lo que estás diciendo. Es una pasta tener una banda ahí y nadie apostaba por eso porque decían que ya estaba pasado de moda. Pero Andreu sabe lo que hace y él me decía: “La gente dice que cuando hay música en directo en la tele, baja la audiencia. Pero bueno, eso pasaba cuando se hacían unos playbacks de mierda. Si haces música en directo de verdad, con una realización guapa, no tiene por qué bajar la audiencia”. Por eso apostó por nosotros y yo me siento muy partícipe porque, cada vez que hacemos una actuación, nos lo tomamos muy en serio y queremos dar lo mejor y gustar dentro del tiempo que tenemos. Creo que lo hemos conseguido y me siento orgulloso personalmente, pero de verdad te digo que sin el empecinamiento y la apuesta firme de Andreu, sería imposible.

También es muy importante el tiempo que te da una cadena como Movistar, donde las cosas no tienen que tener ese punto de inmediatez que tenían las televisiones antes y ya puedes ver las cosas dónde y cuándo quieras, no solo “cuando las echan”. Pero también lanzo esta cuestión y es que no sé por qué, teniendo todo esto, la sociedad sigue pensando en la televisión de una manera antigua, como anclada en el pasado, pensando en audiencias o en ver las cosas únicamente cuando las ponen. El programa está hecho pensando en todo esto, en que la gente pueda verlo en YouTube.

Al principio no era nada fácil, pero yo todo el mérito se lo doy a Andreu porque él era muy cabezón con el hecho de querer tener una banda en el programa. Yo creo que esto ha hecho que se creen más programas musicales y que otras cadenas apuesten por ellos. Sinceramente, creo que todo esto es gracias a Andreu.