Los Mejores Discos de 2014 (Internacional): Del 50 al 26

Reportajes Los Mejores Discos de 2014 (Internacional): Del 50 al 26

Llega de nuevo esa época del año en la que todos los medios nos lanzamos a votar y discutir internamente (sin llegar a las manos, eso sí) para intentar hacer una lista lo más coherentes posible de lo mejor que nos ha dejado el último año. No siempre es fácil, ya que cada uno de los que escribimos en la web tenemos nuestros propios gustos que pueden no coincidir, pero aquí vamos…

Hoy, la primera entrega: nuestros discos internacionales del 50 al 26…

50. Perfume Genius – Too Bright

Después del alto nivel que demostró con su disco debut, era fácil que los siguientes trabajos del americano fueran más flojos. Pero no fue así, pasó justo lo contrario. Y este año publicó su tercer álbum, el mejor que ha sacado hasta el momento y una de las joyas músicales del 2014. El artista ha madurado, sus piezas contienen más drama, la producción musical es impecable y, aunque las letras son complicadas y sofisticadas, las canciones no dejan de ser elegantes, accesibles y con efectos immediatos sobre todos aquellos que las oyen. Sin duda, el viaje musical que nos propone este artista que va de su fragilidad a su confianza y seguridad, es uno de los obligatorios de este 2014.

 

 

49. Jamie T – Carry On The Grudge

El británico nos convence pero no nos sorprende en otro álbum que pone a prueba los límites de la música postmoderna con el R&B raro, el electro rock más comercial, el hip hop americano, el punk más británico y el acento más paleto del mundo. Otro ejercicio que se deja escuchar con facilidad y que es bastante divertido y contagioso.

 

 

48. How To Dress Well – What Is This Heart?

Gran cierre a la trilogía de álbumes de synth pop/soul del artista norteamericano, jugando con la música clásica, el hip hop y añadiendo más toques de épica que nunca, dejando así un disco que supera las expectativas y redefine el género que él mismo ha creado. Toda una pieza rara pero necesaria de escuchar, uno de esos discos extraños que merece la pena seleccionar de cada año para enseñarlo a gente que tardíamente se una a la música alternativa.

 

 

47. Metronomy – Love Letters

Love Letters, como bien indica el título, es una carta de amor en sí mismo, en el que descubrimos la faceta más romántica de Joseph Mount en la composición de las letras, dedicadas a amores perdidos o dados por imposibles, y versos, aunque muy perseverantes, completamente redondos (…) Sin embargo, la banda demuestra un paso adelante y una original confección de los temas, donde la intencionalidad del flashback y la consolidación de la personalidad propia del cuarteto (más allá de las continuas mutaciones) funcionan y consiguen coexistencia.

 

 

46. Chet Faker – Built On Glass

Las letras de todo el álbum parten casi siempre desde un punto de vista muy personal, introvertido, un poco complaciente cuando Chef Faker se hunde en su propia desgracia (“How does one remove the thoughts that dig a deeper hole”, canta en Blush), pero otras veces casi rencoroso o con una pose digna cuando trata de ajustar cuentas (“I’m not the reason you’re looking for redemption”, en 1998).

 

 

45. Foo Fighters – Sonic Highways

Después del golpe en la mesa que fue Wasting Light, Sonic Highways se presenta como una opción más pausada aunque alejada de la vertiente más pop de sus trabajos iniciales. Esta última entrega de los de Dave Grohl es la búsqueda del canto de cisne hacia el rock de estadio y lo buscan con temas más cercanos a los últimos discos de de Pearl Jam, canciones directas al coro y al disfrute del público.

 

 

44. Lana del Rey – Ultraviolence

La cantante neoyorquina nos regala un disco que, en líneas generales, nos esperábamos aunque consiga sorprendernos, por otro lado. Buen ejemplo de lo difícil que resulta innovar y sonar fresco cuando un artista tiene un estilo característico tan sumamente marcado. Mucho más rockero de lo acostumbrado, de bar de carretera, de bandanas, ruta 66, moteros enormes y cuero con flecos.

Pero todo muy tranquilo a pesar del título de álbum. Lo violento en el disco son los sentimientos, por ello, internándonos más de lleno en el análisis de las canciones que del disco, podemos encontrar bastante eclecticismo dentro del sonido homogéneo del álbum.

 

 

43. Sleaford Mods – Divide & Exit

Tras escuchar la escasa hora de este LP aún sigo sin poder decir nada más que: bravo. Sin etiquetas ni juicios. Al fin, alguien ha comprendido hacia donde van las cosas en las calles y ha plasmado en un disco un sonido rudo y sucio pero estético e irresistible. Sleaford Mods suenan a muchas cosas pero sobre todo suenan a barrio. Esa circunstancia en esta era artificial de purpurina y belleza supone una bendición. Nunca viene mal algo de suciedad que desnude las virtudes y desvergüenzas de nuestro entorno. Además, nadie puede negar que la decadencia es la verdadera sofisticación.

 

42. Kasabian – 48:13

Que 48:13 sea bueno o no depende de las ganas con las que se escuche. Hay que dejar claro que no es un disco serio ni, salvo en algunos momentos más lúcidos, pretende serlo. Busca a las masas y el divertimento. En directo seguro que será una delicia para todo el que se acerque a su escenario en algún festival para pasar el rato. En los momentos en los que se busca algo más sí es de alabar el uso de la electrónica y la manera en la que se funde con el espíritu global de las canciones, con lógica y hasta a veces con esa personalidad única del grupo.

 

 

 

41. Ben Howard – I Forget Where We Were

La verdad es que el segundo disco siempre inspira cierto temor al seguidor de un músico o banda, puede ser un punto de inflexión en su aún corta carrera, un error decisivo o un acierto innegable. ¿Cuántos segundos álbumes decepcionan?, ¿y por qué me da la sensación de que muchos más que de los que superan al primero? Yo me voy a tomar la licencia de escribir ahora mismo que I Forget Where We Were pertenece a esta segunda categoría. El británico se ha superado a sí mismo, y ha superado también las expectativas que se tenían en cuanto a este nuevo trabajo.

 

 

40. Tweedy – Sukierae

Sin caer en precipitaciones, se puede juzgar que el poso que deja Sukierae es mucho más fértil y duradero que los últimos discos de Wilco. Seguramente porque padre e hijo practican un cierto striptease emocional al centrar el álbum en la esposa y madre de ambos, Sue Miller, la que cariñosamente denominan Sukierae y que ha pasado el trance de esa enfermedad maldita y cabrona llamada cáncer. Tras el diamante publicado hace unos meses por los canadienses Timber Timbre llamado Hot Dreams, este disco de Tweedy es de lo mejorcito que está dejando el año 14.

 

 

39. Drive-By Truckers – English Oceans

Si Drive-by Truckers tuvieran aires de grandeza, lo mejor que podrían hacer sería separarse. Da la impresión de que a este tipo de grupos, como a The Jayhakws en otras circunstancias, se les valora más cuando desaparecen. Quizá entonces se tomarían más en serio los quince años de rock más allá del estereotipo sureño, las obras maestras como Southern Rock Opera y Brighter Than Creation’s Dark y los centenares de conciertos incendiarios e inolvidables que han ofrecido Drive-by Truckers siempre inspirados, cómo no, con abundante bourbon. Afortunadamente, su décimo álbum (!) English Oceans demuestra que están más que vivos y que tienen carrete para rato.

 

 

38. The Raveonettes – Pe’Ahi

Pe’ahi sigue con la estela de inspiración abierta en el 2009 con In & Out Control. En este caso, un disco complejo y enredado, que va entrando poco a poco como una droga lenta, y para cuando te das cuenta ya estás tan atrapado que eres capaz de disfrutar de todos sus matices. Ante la primera apariencia de un disco más de shoegaze, hay un compendio justo de canciones sobre muertes, amor y drogas que tanto obsesionan al duo danés, y es que nunca las mismas obsesiones habían dado tanto de si.

 

 

37. The Men – Tomorrow’s Hits

El nombre de este álbum es una ironía en sí mismo, porque básicamente lo que reúne son los sonidos del rock&roll y el blues de toda la vida. Eso sí, hits lo son todas y cada una de las canciones, con sus riffs y punteos perfectamente seleccionados para clavarse en la sien de todo oyente y dejarle deseando otra escucha antes de ni siquiera haber acabado la primera. Muy incomprensible la recepción general de la crítica con un sonido tan clásico pero tan bien hecho. Si quieres disfrutar de rock del de siempre con un toque moderno y mucha frescura, este es tu disco.

 

 

36. Gruff Rhys – American Interior

En este sentido, el álbum es una especie de exploración, con un Gruff Rhys convertido en expedicionario a través de toda la influencia pop que ha marcado el último medio siglo, siempre buscando el sonido perfecto, y cual John Evans trazando un mapa del sitio musical. Se puede simplificar diciendo que es un disco pop, pero definiéndolo con un concepto universal de pop. Como una metáfora de ese viaje de John Evans, en American Interior Gruff Rhys recorre algo que ya existía antes de él, pero nos hace verlo como él lo ve y, sobre todo, nos hace oírlo como él lo oye, nos coloca en el principio y nos da un empujón, para que al final, igual que él con este disco, saquemos nuestras propias conclusiones.

 

 

35. Mo – No Mythologies To Follow

Dos años después de lanzar Maiden, su primer single; 5 meses después de publicar Bikini Daze, su primer EP; por fin ha salido a la luz No Mythologies To Follow, el álbum debut de la danesa . ConPilgrim, su tercer single, la joven se hizo un lugar en la lista de éxitos de su país y dio un paso muy importante para su carrera musical. A partir de entonces, todos los singles que ha ido publicando (un total de 7 hasta ahora), han sido muy bien recibidos por la crítica, convirtiendo a en una de las artistas emergentes del electro-pop con mejor previsión de futuro.

 

 

 

34. Liars – Mess

Mess es esa voz en tu cabeza que te dirige hacia el pecado. Te descubre la belleza de las tinieblas y te hace volar introspectivamente hacia la nada. Pura diversión maligna con un acabado tan sofisticado que dudas si un mortal es capaz de pulir tal perfección musical. Gracias Liars por recordarnos que la luz comienza con la oscuridad.

 

 

33. Afghan Whigs – Do The Beast

Si hablamos del sonido en general del disco, resulta bastante coherente, tiene varias canciones destacables y varía, y no acaba siendo una búsqueda excesiva de la fórmula exacta. Los de Ohio se han dejado influir evidentemente por el rock actual, mostrando distintas influencias dependiendo de cada tema, pero sin renunciar a su característico estilo, que además siempre está presente con la voz de Dulli.

 

32. Eels – The Cautionery Tales of Mark Oliver Everett

Una vez más, a Mr. E le rompieron el corazón y, una vez más, el barbudo sólo supo recomponer los pedazos componiendo canciones. Las tiritas, para él, sólo son musicales, y nosotros disfrutamos de sus desgracias (metafóricamente, claro). Porque esta nueva colección de Eels, The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett, tiene tantos componentes personales que casi asusta pensar que, como verdaderos fisgones, estamos buceando casi sin preguntar en la vida de este singular creador.

 

 

31. Ought – More Than Any Other Day

De los mejores debuts de 2014, hacía mucho tiempo que no surgía una banda tan potente de Canadá, punk sin adornos ni distorsiones innecesarias, rock contagioso y desarrollado, pintas y acentos raros, letras muy interesantes y riffs que se quedan en tu mente días enteros de manera irremediable. Por todo esto y más merece la pena dedicarle una sincera y sentida escucha a esta declaración de intenciones, que por si no había sido suficiente, ha vuelto en forma de EP hace un mes con, otra vez, varias canciones para enmarcar entre las mejores del año.

 

 

30. Warpaint – Warpaint

A quienes les gustó el primer disco, les gustará este. Emily Kokal y compañía dijeron que explorarían nuevos sonidos en este álbum, pero como suele ocurrir, la evolución se queda más en la teoría que en la práctica. Dicho esto, es cierto que hay una cierta evolución en el disco, eso es lo que le da la vida. Se trata de una reinvención más que de un cambio estricto: los sonidos que antes eran potentes ahora son inocentes y provocadores, más oscuros. Si antes mostraban todo lo que eran en sus canciones, ahora piden que quien las escuche entre a buscarlas.

 

 

 

29. Sun Kil Moon – Benji

Los proyectos de Mark Kozelek son irregulares, uno de muy flojo, otros de aceptables, un par de notables y, este último, es excelente. Aunque se trata de su sexto disco, parece que el artista por fin ha encontrado la relación más óptima con el folk. Una producción que atrapa al oyente y sirve para crear una intimidad necesaria para el viaje introspectivo que representa este álbum. Una noche de insomnio, una jornada solitaria, una madrugada de trabajo… Este es el trabajo ideal para escuchar en bucle y llenar de armonía y calma el silencio que nos rodea. ¿Queréis saber de qué color es el alma más interna de Kozelek? Este disco te mostrará todos sus secretos.

 

 

28. TV On The Radio – Seeds

Tv On The Radio ha vuelto a la escena musical con un disco excepcional. El desafortunado fallecimiento de Gerard Smith no ha impedido a los de Brooklyn crear un nuevo álbum repleto de frescura e intensidad. Seeds demuestra que han sabido canalizar el dolor y la rabia para componer doce canciones completas, y que TV On The Radio sigue adelante con más fuerza que nunca.

 

 

27. Ty Segall – Manipulator

Uno de los mejores músicos (y de los más activos) que nos ha regalado el Siglo XXI sigue con su imparable camino hacia ningún lado con otro fantástico disco de noise punk pegadizo, sencillo y sucio. Además de ser uno de los mejores largos que ha firmado, también es de los más extensos, haciéndonos disfrutar de la experiencia Ty Segall durante un tiempo más prolongado. No sabemos cuándo bajará el ritmo de lanzamientos este tipo, pero esperamos que no suceda nunca, porque su nivel no decrece y sigue siendo capaz de exprimir a su público vaya donde vaya.

 

26. Timber Timbre – Hot Dreams

Hot Dreams pone sobre el tapete la promesa de la redención del blues con el gran público. Su barniz le ha cambiado la cara al género primigenio sin que apenas sufra su sólida estructura. El cambio es sutil pero era necesario. Quizás haya llegado el momento de regresar al comienzo de este sueño que ha sido la historia de la música en el siglo XX. Si el blues lo empezó todo, ¿por qué no cerrar el círculo regresando a él? Con un envoltorio tan bonito nadie en su sano juicio sería incapaz de no declararle su amor perdido.

 

 

 

Mañana, seguimos con la segunda parte. ¿Cuáles serán nuestros 25 mejores discos del año?