miércoles, octubre 23, 2019

Homenaje al Maestro: 33 años sin Hitchcock

Reportajes Homenaje al Maestro: 33 años sin Hitchcock

Cuando pienso en Hitchcock se me viene a la cabeza la imagen de calles vacías y cargadas de misterio en una noche lluviosa. Una noche como las de estos últimos días. Parece que el tiempo también se está acordando del maestro precisamente ahora que se cumplen 33 años de su muerte.

Su extensa filmografía dejó un legado que no sólo se extiende hasta nuestros días y directores actuales, sino que con certeza perdurará y seguirá siendo el modelo de muchos. Así es como un ser humano trasciende a icono y se hace inmortal.

No puedo hablar aquí del maestro del suspense sin hacer mención a Vértigo (1958). Fue una de las primeras que vi de él (junto a Psicosis (1960), su obra más emblemática) y quedé absolutamente fascinada. Una obra maestra tanto dentro como fuera de Hitchcock. Una historia que protagonizan Kim Novak y James Stewart y que realmente nos hace sentir ese «vértigo» a través de la relación que se establece entre los personajes, la fragilidad de estos en contraposición a la pasión que sienten. Y ya lo creo que ha trascendido, porque podemos observar tributos incluso en el cine de ciencia-ficción como 12 Monos (1995), donde se recrea la que, en mi opinión, es la mejor escena de la película.

En general, no sé si ellos las prefieren rubias, pero Hitchcock estaba claro que sí. De Kim Novak paso a hablar de la que es, sin duda, una de las mujeres más elegantes que han aparecido en la gran pantalla: Grace Kelly. Y destaco dos películas que, además de ser imprescindibles, son del mismo año (1954): Crimen perfecto y La ventana indiscreta. Ambas se desarrollan principalmente en un único escenario donde Hitchcock aprovecha para crear una atmósfera de tensión y hacer que contengamos el aliento hasta el último minuto. De Crimen perfecto me quedo con las mil vueltas que da hasta hacer que no sepamos quién quedará como culpable y quién como inocente. Y de ese juicio que se hace sobre lo volátil que es la moralidad humana. De La ventana indiscreta, con ese James Stewart espiando a los vecinos con el que seguramente más de uno se haya sentido identificado (y haya emulado alguna vez esperando encontrar algo sorprendente). Con esa fascinación encubierta de horror que sentimos cuando descubrimos a nuestros iguales cometiendo actos infames.

Insisto con el gran James Stewart: La Soga (1948), rodada en una sola toma (lo cual hace que vivamos verdaderamente la historia), es otra que no puede faltar. Y así podría seguir mencionando películas, pero prefiero dejar que cada cual siga su juicio y se pierda en esta interminable y maravillosa filmografía.

Con este breve repaso a algunas de las que considero imprescindibles de Hitchcock termino un homenaje diminuto para un director tan grande. No ha pretendido ser un análisis exhaustivo de su filmografía (a la vista está), simplemente una forma de intentar reflejar lo que transmite su cine. De esa sensación con la que uno se queda al terminar de ver una obra de este director. Seguramente muchos sabrán a lo que me refiero.

Y finalizo con una frase suya que, a mi parecer, no podía ser más adecuada viniendo de quien viene:

«Estoy seguro de que a cualquiera le gusta un buen crimen, siempre que no sea la víctima».