YAK – PURSUIT OF MOMENTARY HAPPINESS

Hay veces que un título describe exactamente lo que ha supuesto una obra y este es, sin duda, un caso claro. En su segundo disco, el alocado trío británico, se ha lanzado a la búsqueda de aquello que les identifica musicalmente, perdiendo dinero y la salud en el proceso, como las peripecias de Oli Burslem han puesto de manifiesto. Todo en la búsqueda de ese breve momento de felicidad que es la publicación de un disco.

Otra de las claves de este trabajo podría ser el paso a una multinacional y el estrés mediático y creativo que eso supone y ha supuesto en el trío. Producido por Kevin Parker, ser una de las bandas del momento, supone tener un gran número de gente dispuesta a colaborar contigo, ser tu gurú o mostrar su visión musical a una banda que está en pleno proceso de crecimiento. Y hay más de esto de lo que podríamos imaginar en el eclecticismo bien entendido que ha salido en este Pursuit of Momentary Happiness. Y si se hace bien, como aquí, el resultado suele ser el ideal.

El disco se mueve perfectamente entre la neopsicodelia revival que reactualiza a grupos tan importantes para el sonido británico como The Stone Roses, Spacemen 3, Spiritualized o Happy Mondays, el garage rock que nos lleva a los Stooges de Fun House o The Saints y hacia los límites al norte y al sur de estos estilos como el rock clásico con toques doo wop de Tame Impala y la plena psicodelia de los 60. Y es que las canciones funcionan que es lo principal en un trabajo musical.

Bellyache abre el disco de forma magistral, mostrando las cartas de Pursuit of Momentary Happines, con un Burslem escupiendo la letra más que cantando, de un tema que podría estar en un disco de los Floyd de Barret o en el Fun House Stoogiano, sin desentonar en lo más mínima.

Fried tiene riffs de guitarra que son puro Asheton y nos lleva a los lisérgicos primeros 70, donde todo valía y las normas se rompían, en un tema que sabe meter caña y romperla con esa pandereta tan neopsicodélica. La canción que da nombre al disco, es la que más nos lleva a los Spiritualized más clásicos, con toques melódicos rotos por breaks de batería, tan marca de la casa.  Words Fail Me tiene una parte final deliciosa que nos retrotrae a melodías de los primeros años 60. Blinded by Lies es pleno punk actual, del que tiene a gente como Idles como referente, pero manteniendo el toque Yak, sobre todo por la forma de cantar de Burslem, lo mismo que White Male Carnivore, pura energía masculina desencadenada, sobre todo en la enérgica parte final donde Burslem se Iggypopiza gritando “Has the whole wild world in his hands” como modo de autoafirmación.

Pay off vs Struggle tiene ese bajo tan omnipresente de los Stone Roses en un tema de funk bastardo que recuerda a los MC5, en una fusión perfecta de ritmo y energía pysch-punk, pero es en Layin’ it on the Line, donde sale más la influencia de los míticos Roses. Finalmente, J Spaceman, colabora en el tema resumen del álbum. Y decimos tema resumen, porque This House has no Living Room aúna en un denso tema de 8 minutos todas las premisas sobre las que se ha ido moviendo Pursuit of Momentary Happiness, presentadas de una manera sutil y onírica, ideal como colofón de este estupendo segundo disco de Yak, que pese a las dificultades saben hacia donde van y han encontrado, aunque sea efímeramente su momento de felicidad.

7.5
7.5
Más de Jorge De Arlanza

El Festival GIGANTE lanza su segunda tanda de confirmaciones

Una nueva tanda de confirmaciones que nos llega. Esta vez la segunda...
Leer más