The Gift en RGB desde el teatro Lara

CONCIERTO THE GIFT - TEATRO LARA DE MADRID

Fecha: 19 de enero de 2012

Lugar: Teatro Lara (Madrid)

Foto: Javier Muñoz Ortega

Un lugar especial y muy bien elegido para este tipo de conciertos es el Teatro Lara de Madrid. Un grupo crepuscular y sensitivo, de alta calidad y variedad musical son los portugueses The Gift. Dos días de llenazo total en tiempos de crisis y cuestas es un reto para estos divertidos vecinos, y si encima hay que competir con el deporte nacional por excelencia, se dilatan los esfuerzos para llegar hasta arriba sin percances.

 

A finales de 2011, The Gift anunciaron una gira de dos meses por Portugal y España. En ella presentarían su nuevo trabajo –Primavera– junto al anterior –Explode– en una sesión doble llamada Mil colores posibles. El pase incluiría dos partes diferenciadas en las que los asistentes disfrutarían de un descanso. Y así fueron los conciertos de los días 18 y 19 en Madrid. Tras ellos vendría Barcelona y el resto de la gira. The Gift han querido manifestar con ello que son una banda en constante construcción y evolución, y han realizado un giro radical, desprendiéndose en su nuevo trabajo de una faceta más electrónica –y conocida- para adentrarse en un mundo vacío de color en el que ceden más protagonismo a la instrumentación. Nada tiene que ver esto con el hecho de que su vocalista, Sonia Tavares, se encuentre en un avanzado estado de embarazo; en esta gira se está formando una criatura, se está gestando un ser humano cuyo nacimiento casi va a coincidir con la parte final. ¿No os parece una maravilla? (hijo, saliste de mi voz) Un proyecto precioso y difícil que da fe de que, efectivamente, The Gift “van hacia otro sitio”.

Con la silueta de un tipo de árbol para cada canción como telón de fondo, los siete miembros de la banda tocaron Black, tras ella se estrenó la profunda voz de Sonia con La terraza. Un piano protagonizó Open The Window, y con Sehnsucht se dieron confesiones de vida en la parte lírica. Bonito y estático aperitivo que se vio interrumpido hacia la mitad de la siguiente canción, Meaning Of Life. Entre risas pararon y volvieron al principio de un tema de piano clásico que supieron combinar bien con voces electrónicas. Tras las bromas de Nuno Gonçalves, asegurando que “cuando pasa esto en Portugal a la gente se le devuelve el dinero”, llegaron Blindness y una ristra de píldoras de humor por parte del pianista entre tema y tema: que si los clásicos agitan los dedos de las manos antes de tocar, que qué tal ayer el partido del Madrid, que si la vocalista trata de improvisar si se equivoca en la canción…Mientras, nosotros entrábamos en calor.

Pero el calor dio paso a la seriedad musical después de Les tulipes de mon jardín (con el pertinente recordatorio de que esta primera mitad estaba basada en su disco Primavera, a punto de ponerse a la venta en España) para luego pasar a una fase “explosiva”. Los siete instrumentos –órgano, piano, piano de cola, bajo, guitarra y batería- y la voz de Tavares dieron paso a dos variaciones de la canción Primavera, interpretadas a modo de cuarteto para cerrar esta primera parte.

Tras un pequeño descanso, regresó la banda al completo, ahora vestidos de color –con esa genial mezcla de ropa de polígono industrial y el querer estar siempre a la última, marca de la casa- para una enérgica segunda mitad. De telón de fondo esta vez, la portada multicolor que ilustra su trabajo Explode.

Tras Suft Full Of Colours llegó la canción favorita del que escribe. Y es que RGB es una metáfora sobre la teoría del color, haciendo hincapié en esa fabulosa combinación rojo, verde y azul, pilar de la óptica que nos ayuda a entender mejor la música. Un subidón incontestable que acaba con frase lapidaria –Would you die for me?– que dejó bastante claro que hasta ese momento, el concierto había sido de una naturaleza distinta. Race Is Long nos devolvió a una realidad, asegurando que el final no estaba lejos aunque tuvieran cuerda para rato. Con Made For You evocaron la historia con Isabel Lucas y Lukas Haas, que en el vídeo original se presentaron como si se hubieran pasado a la música y estuvieran cantando. Después, se demostró que los responsables de la emotiva canción no eran los actores, sino “los portugueses”, como recordó Sonia. Fácil de entender fue otra de las canciones concisas y directas, algo que abrió boca para The Singles, un tema de doce minutos en el que la electrónica y los cambios de ritmo toman el poder. Ya estábamos de pie, y estábamos bailando. Se nos olvidó que lo bueno acaba, pero que tampoco hay que cargar demasiado porque al día siguiente no se puede llegar tarde.

Fueron dos horas de música muy bien pintada que concluyeron con un bis que visitaba In Repeat y un entrañable abrazo oteado por la voz de Elvis Presley.