Superlópez, de Jan (desde 1973)

SUPERLÓPEZ

 

Superlópez de Juan López Fernández (Jan)

Cómic

Para los aficionados al cómic y, para muchos que no lo son, existen personajes  nostálgicos, casi míticos, que nos aficionaron a la lectura y son los culpables de que luego diéramos el salto a los hombre murciélagos, mutantes y hombres araña. Nos llevan a tardes de merienda con un Pulgarcito o un Superhumor leyendo a Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape; Anacleto, agente secreto o 13 Rue del Percebe. Entre ellos brilla con luz propia Superlópez de Jan, uno de los mejores ejemplos de humor que nos ha dejado nuestro país. Pero además hablamos de un auténtico ejemplo de viñetas denuncia.

Jan creó Superlópez en 1973 como una parodia castiza de Superman. En primer lugar se publicaba en forma de tiras mudas en blanco y negro, después pasaron a ser historias de una página y después álbumes de varias páginas. En todos los años desde su creación, se sigue publicando, el cómic no ha perdido su razón de ser: el humor puro y duro. Sin embargo casi cada detrás de cada viñeta y bocadillo existe la otra esencia: la crítica social. Jan no da puntada sin hilo y todos sus guiones guardan una fina ironía para tratar temas de la sociedad y presentarlos al lector, bien como línea argumental principal o bien como una broma o gag al hilo de esta. En ocasiones lo consigue de forma directa y clara, identificable con lo que pasa en la calle; en otras, invisible, imperceptible, que cala en la visión poco a poco.

El punto de inflexión lo marcó Jan, en 1980, cuando se hizo cargo del guión. Tras las dos primeras historias largas, en las que conocemos al supergrupo (versión hispana de Los 4 Fantásticos o Los Vengadores) Francisco Pérez Navarro deja las historias y comienzan las pautas que lo elevarían a los primeros puestos de nuestros cómics. Cada uno de los álbumes  acude a una problemática social, desde las drogas hasta la violencia en el fútbol pasando por la especulación o el chapapote, inspiradas por las más diversas fuentes: literatura, mitología, arte, música… El propio Jan afirmaba al ser preguntado por sus musas: ‘Depende de cada momento, de las barbaridades que leo en el periódico o en otros medios acerca de nuestra salvaje civilización… Los temas están fuera. Son muy cambiantes… Yo miro la vida’.

El punto fuerte de Supelópez es su solidez y continuidad en sus argumentos y sus dibujos. Los personajes han envejecido y han evolucionado a lo largo de las historias de forma que los hechos narrados han influido en sus relaciones y su manera de reaccionar ante nuevas situaciones. Quienes en sus inicios fueran reflejos de los personajes secundarios de Superman (Luisa Lanas como Loise Lane o Jaime como Jimmy Olsen; el inspector Hólmez) o de otras fuentes, han cambiado junto a Juan López,  a la vez autor y el alter ego de Superlópez. Lo mismo puede decirse del dibujo que goza de una identidad propia que nos deja duda ninguna acerca de quien sostiene los lápices en cada viñeta.

Jan nos ha dejado 59 historietas de Superlópez hasta el momento. Entre ellas destacan, al menos como mis favoritas: El Señor de los Chupetes, genial versión de El Señor de los Anillos de J.R.R Tolkien en la que en lugar de anillos tenemos chupetes que representan los vicios del ser humano; Los Cabecicubos, supone el más claro ejemplo de la crítica social de Jan al mostrar como la masa puede cambiar un país al estar dirigida por unos pocos si se aprovechan los miedos y los prejuicios.

NOTA CRAZYMINDS: 9/10