Sharon van Etten: La belleza de la ruptura

Sharon van Etten en La[2]
Fotos: Álex Vidal

Fecha: Sábado, 29 de septiembre de 2012
Lugar
: La [2] (Barcelona)

No por manida la historia deja de ser emocionante, siempre que esté bien narrada: Una joven tímida con gran talento para la música decide trasladarse a la ciudad tras los pasos de su novio (Give Out), pero éste la deja en la estacada. Arrasada sentimentalmente (Leonard) y sintiéndose vulnerable en la Gran Manzana, donde esperaba fraguar su sueño, decide seguir adelante (I’m Wrong) sin arredrarse, hace de tripas corazón (Love More) y se vuelca en su arte, artesano, sincero, amargo y exquisito a la vez, donde llega a sublimar su particular vía crucis destilando su ira con contención y belleza en un single perfecto (Serpents).
Desde el desnudo Because I Was in Love al actual, más crudo y eléctrico Tramp (que repasó casi en su totalidad el pasado sábado), Van Etten ha ido afianzándose tanto en la técnica como en la composición y en la interpretación. La chica tímida de Nueva Jersey sigue apareciendo de vez en cuando, en las pausas entre canciones, cuando intenta dar las gracias al público en un castellano rudimentario, con sus hermosos ojos azules posados en los pedales y una sonrisa ingenua brillando bajo los focos de La [2]. Acto seguido, esa dulce voz se torna un lamento áspero, contenido y crudo que vuelve una y otra vez a hablar de relaciones infructuosas, de hombres saliendo por las puertas, de rabia, desazón, pena y desorientación, y emocionando con cada canción.
La tradición folk reverbera en la médula espinal de sus canciones, pero la garra rock la desplaza a un espacio aledaño, épico pero sin grandilocuencias, desnudo pero no esquelético; emocinante al cien por cien: La magia de la narración, donde los temas se repiten, pero las historias, bien contadas, llegan al corazón. Si no, que le pregunten al público que, aun a pesar del concierto gratuito de Manic Street Preachers en el Sant Jordi, y a pesar de la lluvia (¡tenía que ser un día lluvioso de principios de otoño!), ocupó algo más de la mitad de la sala pequeña del Apolo para asistir a un concierto que, ya con tan sólo ese Serpents, merecía más la pena que toda una discografía añeja. Pues pocos repertorios resultan tan sólidos como el que presentó en la Ciutat Comtal, sin fisuras e, insisto, sin aspavientos ni poses innecesarias: pura sinceridad.

Otro momento del concierto de Sharon van Etten en La[2]

Pero, para llegar a buen puerto, no bastan las buenas intenciones (eso ya sería demasiado de película), y a Van Etten la flanquean tres virtuosos: Doug Keith a la guitarra, bajo y teclados, Zeke Hutchins a la batería, y Heather Woods Broderick a los teclados, guitarra, bajo y lo que le echasen. Con esa humildad de proletarios de la música, abrieron fuego con All I Can y Warsaw para hacer una de las pocas paradas en el anterior trabajo, Epic, con Save Yourself. A medida que avanzaba el concierto, y la complicidad con el público se afianzaba, Sharon pasó del castellano al inglés, de la timidez a la simpatía desbordada y de la delicadeza folk a la electricidad para subir en la escala de Richter con Give Out, Serpents (ovación cerrada) y I’m Wrong, y despedirse con unos bises más luminosos (porque incluso en el desamor hay luz y esperanza): One Day y Love More, últimas estaciones del concierto y de Epic.
A la salida esperaba una noche húmeda y desapacible, pero la lluvia, al fin y al cabo, es la promesa de una mañana soleada. Esperaremos a que vuelva más adelante con un nuevo trabajo bajo el brazo y con el reconocimiento que se merece. Love More.

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