lunes, septiembre 23, 2019

Sábado en el Youfest con Battles y Rick Astley entre otros

Conciertos Sábado en el Youfest con Battles y Rick Astley entre otros

BATTLES

Después de la lluvia del viernes, el tiempo no podía ser peor. Y como, aun así, no estábamos del todo animados, no fue hasta el concierto de Daler Mehndi cuando nos acercamos a Matadero para la segunda jornada del primer festival de la generación Youtube. Daler Mehndi es un grupo de la India compuesto por el vocalista del mismo nombre. Pertenecen a la religión sij, dejan crecer su barba y no enseñan el pelo de su cabeza. Esto sólo son dos de las claves que para ellos son imprescindibles. Además, la defensa del medioambiente es un requisito en la filosofía de esta banda. Con canciones como Tunak Tunak Tun, el grupo consiguió hacerme vibrar y rememorar mis viajes. Hay que abrirse a Oriente.

Había, sin duda, mucha más gente que en el día anterior, pero no se llegó a completar el aforo. El sábado, Youfest sí era un parque de atracciones-museo de los horrores. Cuando terminaron Daler Mehndi estuve en el final de Tonino Carotone, pero la programación había sufrido algunos cambios y no tenía nada más que hacer más que esperar al directo de Battles.

Era el segundo concierto de Battles en Madrid y el último de la gira de su último disco, Gloss Drop. Con la ayuda de sus pantallas tamaño persona invocaron las presencias de Matias Aguayo para Ice Cream –“como un helado derritiéndose”-,  Gary Numan para My Machines y Kazu Makino para Sweetie and Shag. El disco sonó prácticamente entero, destacando Africastle, una de sus canciones más sobresalientes. En cierto modo era una despedida, un cambio de concepto, ya que era el último directo de la gira. Pero la altura no llegó a la que el trío alcanzó en diciembre en la sala Joy Eslava.

Tras Battles, la segunda gala Youfestera arrancó precisamente con los sijs Daler Mehndi y sus sonidos de moda en India. Tras ellos volvió Wendy Sulca para cantar a las vírgenes de Madonna revisando y castellanizando Like a Virgin. Después salieron a escena Vazquez Sounds, que se han hecho famosos por esta versión del temazo de Adele Rolling in the Deep. El colectivo Kaoma, los autores de la Lambada, salió al escenario para interpretar la canción que a principios de los noventa les llevó a la cumbre -para después ser destronados por la Sopa de Caracol-. Shakiro nos trajo la magia de la colombiana, de la que ha plagiado nombre y voz, para cantar Suerte y el Waka waka. Genial. Después de todo, como nos gustan también las mamarrachadas, habíamos ido a disfrutar de cócteles como la unión de Shakiro con Kaoma, con un hartarse de imágenes de la selección española marcando goles en el Mundial. Tras el delirio llegó el poco interesante El Chombo. Sung Bong Choi y el tenor británico Paul Potts nos recordaron eso del “tú sí que vales”, que ahora resucita con programas en los que participan un Melendi y un Bisbal asumiendo que haciendo ese tipo de tareas están de vuelta o son un poco glorias de otros tiempos. Los tenores iniciaron un Amigos para siempre final seguido por la rumba de Los Manolos. Tres minutos. Me pregunto lo que cobrarían estos herederos de Peret por ese himno de las Olimpiadas Barcelona 92.

Rick Astley era la sensación. El ídolo de finales de los ochenta supo abrir con mucha fuerza un concierto corto –alrededor de una hora- con temas clásicos y alguna canción nueva. Comenzando con Together Forever se metió a las fans en el bolsillo. Ellas parecían sacadas de aquellos maravillosos años. Astley ha vuelto, pero presiento que no para quedarse, así que fue un placer disfrutar de un concierto en el que, aprovechando los agudos de las canciones, el público fue protagonista. Ochenta power de la factoría Stock, Aitken & Waterman, una fábrica de sueños. Clasicazos de M80 y Kiss FM como Whenever You Need Somebody y Never Gonna Give You Up. Imprescindible.

Final de fiesta con Underworld, evocando los mejores momentos de la película Transpotting. Para la posteridad también la interpretación del Born Slippy, todo muy 2000. Con ellos y un concierto lleno de estética pretenciosa estuvimos bailando hasta el cierre.

Youfest sale airoso porque no llovió el sábado. Aun así poca respuesta del público, pero hay que reconocer que la propuesta era arriesgada y el que no arriesga no gana.

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