Rusos Blancos presentan “Sí A Todo”

Fecha: 16 de Diciembre de 2011

Lugar: Sala Siroco (Madrid)

Sí hay algo claro, además de la afirmación absoluta incluida en el título del primer largo de Rusos Blancos, es que disfrutan en el pop. Y se nota.

El quinteto con nombre de cocktail, el favorito del Gran Lebowski (para más inri) desgajaba en directo ese Sí a Todo el viernes pasado en la Sala Siroco.

Lo cierto es que la sala no estaba precisamente llena pero había gente suficiente para simular un pequeño alboroto y moverse sin dar codazos. Como hacen esas chicas indies, que bailan sin mover los pies. Y otra verdad, que pudimos comprobar esa noche, es que Rusos Blancos saben bien de qué trata aquello de hacer canciones sencillas, con historias divertidas y puede que, aparentemente, superfluas pero que terminan haciendo que uno piense un ratito antes de volver a las conversaciones de sostén de copa.

Es lo que pasa con el pop. Debajo de la capa de lo anti barroco y de las armonías vocales y acoples discretos hay, generalmente, algo que contar.

En el caso de Rusos Blancos el predominio se lo lleva el amor. Bueno, mejor: los relatos costumbristas envueltos en lindezas espontáneas. Entre ingenuos y claros. Con esa chispa de humor negro, algo más teenager (como ellos mismos dicen) de lo que corresponde a su edad y algo más adulto de lo que quieren hacernos creer.

La noche abría con el segundo corte del trabajo Carrera de Lesbianas. Para seguir con Los Problemas Crecen, Si quieres, me quedo, Novia Depresiva, Primera Vez, Tus padres, tu novio, tú y yo, (Todo Es Tan)  Teenager y Gorka Ó Cabano entre otros. Cómodas, ligeras, se fueron sucediendo las canciones. Con la naturalidad y la seriedad, por momentos, que envuelve la esencia. En el público, como es normal, los hay que se dejan llevar y los hay más oyentes. Pero, y es algo que no se ve siempre en los conciertos de grupos que debutan ya sea como formación o en circuito, destaco respeto. Sobre todo por eso de que últimamente se nota la carencia en algunos directos. En este caso, incluso, hubo gritos de cariño y fervor amistoso.

Seriedad, ironía y tacto para soltar perlas y hacer dobles voces, bailar, pedir algo más de euforia, comparar con el público catalán e incluso para dejarse puesta la camisa después de que más de uno pidiese carnaza. Sin excesos, que es bien.

Supermodelo fue la canción escogida para cerrar la noche. Y la más coreada. Eso sí, las chicas indies de las que hablábamos antes está vez movieron los pies. Lo del chándal todavía no ha pasado. A lo mejor, por dar vida al eslogan, en las próximas citas de cocktail y estribillos pegadizos aprieta más el “Sí a Todo”.

Mientras pasa eso, queremos que se queden.