Punisher: Queridos vecinos

PUNISHER: QUERIDOS VECINOS

Editorial Planeta-Agostini, 2004

Tampoco los cómics se libran de la manía española de cambiar los títulos para hacerlos más atractivos en nuestro país (o al menos, esa debe ser la intención inicial). Sin embargo, y al igual que en muchas películas, se estropea el efecto buscado por el autor a la hora de poner precisamente esas letras en la portada de su obra. Es lo que ocurrió con la obra Punisher: Queridos Vecinos de Garth Ennis y Steve Dillon. En su versión original se llama Welcome Back, Frank (Bienvenido, Frank) en una clara declaración de intenciones.

La maxiserie de doce números supuso el regreso de Frank Castle al Universo Marvel y disparó la popularidad de un personaje que hacía mucho tiempo que había entrado en declive. De hecho, la editorial había cancelado las series del Punisher e incluso trataron de enfocarlo con tintes sobrenaturales matando al pobre Frank y dejándolo como un sicario de los ángeles en Punisher: Purgatory (definitivamente no fue una de sus mejores ideas). Pero entonces llegaron Ennis y Dillon, quienes habían triunfado con su magnífica Predicador, y sentaron las bases de un Punisher que se ha convertido en lo mejorcito para los lectores adultos de Marvel. Bajo el sello Marvel Knights continuarían con la trama del justiciero (en la que Dillon aparece y desaparece firmando sólo algunos números). Después se quedaría en manos de Ennis que aprovecharía la libertad de MAX (el sello de Marvel para adultos) para configurar un versión más ‘realista’. Actualmente la serie ha vuelto manos de Dillon como dibujante y de Jason Aaron como un guionista con muchos puntos en común con el bueno de Garth (pero eso ya es otra crítica)

Como no podía ser de otra manera, Ennis firma un guión principalmente violento. Con él, Castle regresa a Nueva York para hacer lo que mejor sabe. Matar a toda la escoria criminal que pueda. En este caso su objetivo es la familia mafiosa Gnucci. Frank convertirá a la matriarca en su objetivo principal y el motivo para mostrar una infinidad de muertes a la cual más imaginativa. Welcome Back, Frank puede parecerse mucho a Predicador pero aquí el humor negro del irlandés alcanza cotas mucho más altas. Consigue que la ironía y el cachondeo que destila toda la obra rebajen las dosis de sangre y te permitan disfrutar de una casquería que obviamente no es real. No pretende justificar o entender las motivaciones ocultas del Castigador (él mismo lo comparaba con tratar de explicar a Harry el Sucio o a Rasca y Pica), simplemente quiere contar una historia que le divierte y que, sobre todo nos divierta a los lectores.

Al igual que hizo con Predicador, demuestra su maestría a la hora de crear historias y personajes secundarios para completar la trama principal. Sin contar al policía con la peor suerte de NY, el detective Soap, me quedo con los tres vecinos de su edificio (de hecho, fueron utilizados en la película de 2004 protagonizada por Thomas Jane cuyo argumento mezclaron con el cómic Punisher: Año Uno de Dan Abnett y Andy Lanning).

El trabajo de Dillon sigue en la misma línea que en su anterior obra con Ennis. Sin embargo aquí se muestra su evolución y las viñetas cargan todo su peso en los personajes y sus expresiones faciales perdiendo importancia el entorno. Dibuja como nadie la cara de un mafioso que está siendo aplastado por una boa constrictor. Tampoco es para perderse la complicidad con Ennis para conseguir mostrar violencia sin enseñarla, para jugar con el fuera de plano y dejarnos imaginar lo que ocurre. Dos ejemplos: la entrada del comando de elite en casa del Ruso o los osos polares.

Gracias a los dos autores tenemos a un Frank Castle que ya no es lo que era. Es mucho mejor.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS : 7/10

Escrito por
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