Pony Bravo, de la fe a los hechos

Fecha: 12 de Enero de 2012

Lugar: Joy Eslava (Madrid)

Qué maravilla cuando entras en una sala, pongamos… Joy Eslava, estallada de gente y salen cuatro tipos con cara de satisfacción y muchas ganas de responder como dios manda. Anoche Pony Bravo hicieron precisamente eso. Salieron al escenario con la disponibilidad de la mejor de las coberturas telefónicas y nos brindaron esa mezcla, su mezcla, de estilos tan distintos como concordantes cuando son ellos quienes interpretan.

Encajando igual de bien sonidos que beben del reggae, con electrónica, kraut, psicodelia, post-punk, música africana, flamenco y rock clásico. Claro, dicho así, parece una explosión absurda. Imagínense. Pero nada de eso señores, las asignaciones son casi perfectas en sus manos.

Desde la incursión de los sevillanos en la difícil competencia de la música en España, la curva de la calidad es creciente. Con la publicación de su último trabajo Un Gramo de Fe (2010) demostraban que verdaderamente hacen lo que les da la gana y que, para sorpresa de muchos otros y, por supuesto, para deleite de los que sabemos apreciar la honestidad hacen lo que les gusta. Ese es el límite. Y lo mejor de Pony Bravo. Su impronta vaya.

Se divierten, se nota que están disfrutando. Entonces, todo lo demás es secundario. Salen al escenario a pasárselo bien, que para eso hacen lo que hacen.

La noche empezaba sin primeros grupos. En frío. Y el hielo tardó exactamente 3:16 minutos en deshacerse. Lo que dura La Voz del Hacha. A partir de ahí, con la gracia soberana que rezan sus letras, fueron escribiendo el setlist haciendo especial hincapié en su último disco. Piloto Automático fue la siguiente, a la que sucedieron Súper-Broker (con la particular dedicatoria a la Duquesa de Alba y a Teddy Bautista, como es costumbre y que, todo sea dicho, no se ha visto en una más gorda). Para seguir con Ninja de Fuego (quizá la más flamenca de todo el repertorio), El Guarda Forestal, Pumare-Ho!, Noche de Setas (la segunda más bailada), Fullero, Hipnosis Groovie, Rave de Dios (sin duda el momento álgido de la noche) y El rayo, que no cesa.

En el Campo fui Yo cerraba el concierto antes del Bis. Y tardaron en salir lo que se tarda en coger cuatro cervezas y contar los pasos. Tras eso, Trinchera, China da Miedo y un tema nuevo: Mi DNI. Una sátira sobre la suciedad de la industria musical y lo divertidas que son las fiestas de Mondosonoro, y las drogas. Para algunos este cierre fue lo mejor de la noche.

Nosotros, además de ese último tema, disfrutamos con ellos. Con los cambios de instrumentos, con los largos dedos de Pablo Peña y sus golpes en el bajo, con los bailes de Daniel Alonso y sus puños cerrados entre tecla y tecla. Con su voz, por supuesto, más impecable aún en directo. Con el público, que supo dónde y a qué hora se celebraba la rave anoche y con ese gramo de fe que nos brinda Pony Bravo y que sigue sorprendiendo y encantando en la misma proporción.

Por que se mantengan auténticos como fieras.