Ornamento y Delito: arquitectura efímera

Fecha: 1 de Diciembre de 2011

Lugar: Sala Nasti (Madrid)

Adolf Loss no llegó a conocer eso que llamamos Rock n´Roll pero ha sido el inspirador de una de las bandas más peculiares del Indie – Rock estatal. El señor Loss era un arquitecto crítico con los excesos ornamentales y con todo aquellos “añadidos inútiles, que aumentan el coste y no el valor” de las cosas. Su tratado de 1908 da nombre a Gary y compañía. Y ellos aplican a rajatabla su modesto legado. No artificios, simpleza escénica y melódica y mucha nostalgia por tiempos pasados. Por el escenario van pasando Nacho Vegas, los Pixies, o ¿Loquillo? Todos ellos desmenuzados con una voz personal e intransferible que repara las limitaciones de la música de su banda. Una muestra de arquitectura efímera. Los ochenta resurgen en el Nasti Club.

Presentan a un escaso público heterogéneo su nuevo disco, Adorno. Un nuevo material que se esperaba como agua de mayo pero que no tiene nada que envidiar a todo lo escuchado de estos vizcaínos afincados en Madrid. El concierto se convierte en un deja vu de la movida, sala con encanto, público elegido y música sin artificios. ¿Sala pequeña, concierto grande? Suele ser habitual, pero los problemas de sonido del directo restaron un poco de lustre a la actuación. A pesar de las tablas de una banda veterana que en sus cinco años saben muy bien lo que son las salas de Madrid.

Art Decó vocal

La voz de Gary es un convenio de arquitectura social, una construcción modélica de lo que nos encontramos en las calles de Madrid, un relato onírico de situaciones lúgubres que configuran lo que vemos y vemos cuando cae la noche, lo que encontramos entre trapicheos y vidas sin fortuna. Gary construye edificios armónicos con su voz, encarna el antihéroe y se siente cómodo coqueteando con el minimalismo de su escena. En la simpleza radica la grandeza pero como pasa con todo edificio que quiera mantenerse en pie, la elegante carcasa necesita unos buenos cimientos.

A pesar de su devoción por Adolf Loss, Ornamento y Delito recuerda mucho a esos adornos elegantes y ese concepto de innovación comedida del Art Decó. Aparentemente, una banda sin pretensiones, con una voz sincera y cercana. Pero es engañoso, el trabajo vocal de Gary es espectacular y como ya os hemos contado, busca hacernos olvidar la falta de cimientos musicales de la banda. Algo que en estudio no notamos, pero que en directo detectamos sin ningún problema.

La Bauhaus no está de moda

La conexión de la banda con su pública se basa en la cercanía y la naturalidad con que el grupo trata de impregnar la sala. Es parecido a lo que pasa con la Bauhaus, su belleza serena te atrae pero te deja frío y distante. El entusiasmo del local va de más a menos y tan sólo sus temas totémicos nos sacan del gélido ambiente.

En fin, que lo que habíamos esperado toda la semana se convierte en una búsqueda de supervivencia escénica, funcionarial. Aportando poco de ese extra que se supone que una banda con clase que explora el lado oscuro de una ciudad debe tener. Esa química especial que se lograba en aquellos antros cargados de humo y malas ideas que se llenaban antaño de los tipejos que llenan las letras de bandas como Ornamento y Delito. Con la misma frialdad estética de la Bauhaus nos dejaron Gary y los suyos, aunque con ganas de resarcirnos en otro directo que muestre la calidad de sus LP´s.