Niño Burbuja y The Noises: Primeros acordes del FIB

NIÑO BURBUJA

Los Crazyminders llegamos los primeros al FIB, eso sí, parece que aquí los guiris ya llevan semanas. Vemos ya las caras sonrojadas y espaldas quemadas de aquellos incautos que vienen a disfrutar del sol mediterráneo y de su cita anual con el festival de Benicassim.

Las primeras melodías vienen desde el interior de la Plaza de les Corts, cruce de caminos entre el camping, el Mercadona , los chinos y las discotecas a las que lleva la gran avenida. En medio de ella, nos encontramos el autobús de Red Bull. Emplazado entre terrazas, niños jugueteando y británicos haciendo su primera paradita antes de llegar a la playa dando una oportunidad a sus cervezas calientes.

El Red Bull Tour Bus propone llevar las propuestas más frescas de sus Indomesticables ( Belöp, Be Beel be y Niño Burbuja de este año) a los principales festivales, dar una bienvenida musical a los primeros acampados y remover la escena con artistas a los que no se les da la oportunidad de conseguir un escenario principal dentro de un recinto, aunque sí una visibilidad en este caso para poder conseguirlo en un futuro no muy lejano.

Ayer martes pudimos ver a Niño Burbuja junto con The Noises dar una lección de entusiasmo. La plaza, generosa, ofrecía rincones para recoger la timidez de los asistentes. Antes del concierto, podíamos observar sólo unos niños (como siempre los más valientes) bailando al son del hilo musical mientras The Noises se preparaban.

Aquí hemos venido a pasarlo bien y The Noises lo dejaron claro. ¿No se acerca la gente? Pues salimos en gayumbos a tocar (rock and roll, chavales) y claro, las británicas no tardaron ni cinco minutos en salir a primera fila, quitarse la camiseta y lucir bikini con quemazón cual jersey de Wally. Ellos bailaban, se ponían la pandereta en la cabeza, lo que hiciera falta, y lo consiguieron, levantaron al público y empezó la fiesta. Aparte de sus hits como La ciudad es tuya, que recuerda mucho al grupo Dinero, se marcaron un Where is my mind de los Pixies que terminó de levantar al público internacional que inundaba la plaza. Tal fue la ovación que, según se bajaron, la gente se hacía fotos con ellos, pedía autógrafos… Un éxito, vamos.

Y mientras Niño Burbuja preparaba la propuesta más electrónica para dar un toque diferente al fin de la noche del martes, llegó la autoridad local, quienes miraban el reloj nerviosos, miraban al técnico, a la gente, los edificios… ¿Se estaría pasando la hora? Niño Burbuja, ajenos a ello, comenzaban su concierto. Sintes al máximo, el cantante cedió protagonismo al grupo, y todo se fusionaba con las pequeñas máquinas de Dani en un empaque que pareció gustar, ya que más de uno abandonó la botella del suelo para irse directamente a saltar delante del bus. Sin embargo, se pasó la hora, Niño Burbuja enlazaron como pudieron sus hits sin parón, con maestría, arañando los últimos minutos, y dedicaron unas palabras de ánimo a los asistentes que, tras quedarse a medias, pedían repetidamente otra canción (en español, sí, eso lo sabían decirlo perfectamente), y finalmente esta noche Red Bull les volverá a traer a la plaza abriendo un día más de música.

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