Mimaa Valencia: de Lüger a Plaid

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Foto: Electronicall

Cuando enseñas un cuadro de Miró en primaria los niños dicen a coro “eso también sé hacerlo yo”. Dales unos crayola y de repente tendrás veinte Mirós. Pero Miró decidió pintar monigotes después de aprender a dibujar Miguel Ángeles. En una performance se sube un tío descamisado con el pecho cubierto por collares de plástico multicolores, es anunciado por su propia voz en off, y empieza el espectáculo. Jugando con la estética y buscando la provocación, hoy en día el quid de la cuestión está en no caer en el circo y en un discurso vacío. El tío sigue encima del escenario y después de unos bailes complicadamente espontáneos hace sonar unos acordes de guitarra milimetrados, entonces se destapa el pastel. Porque solo después de haber llegado al tope puedes descender a niveles más bajos. Algo así pasa con la música y el arte experimental en general. Nos cruzaremos con muchos payasos por el camino pero valdrá la pena por encontrar unos cuantos artistas realmente válidos.

Paul Candau aka. Mr Perfumme Le Fou inauguraba el Mimaa sin camisa, luego se le unía David Pascual y juntos ponían en marcha un híbrido entre teatro y música con marcado carácter francés. Con el terreno ya llano y aún en la cafetería, El Percherón mortal hacían uso de cualquier objeto que pasase por sus manos para generar improvisaciones que les llevaban al lounge más desmedido e imprevisible. Mientras, Valis en el teatro daban comienzo a lo que podría ser perfectamente la bso de la novela de Philipp K. Dick a la que hace honor el nombre del grupo. Se respiraba en el ambiente la conexión de la banda con Lüger y MKM, con quien comparten miembros, y les dejábamos sumidos en un bucle infinito de guitarras roto solo por la entrada del saxo.

Fábel llegaba desde el Sónar y los valencianos Derrota desde las tripas del sótano más oscuro trayendo consigo una mezcla de hardcore, punk y garage. Se hacía extraño ver a tres tipos con el pecho al aire rasgando furiosamente la guitarra y aporreando la batería en medio de un teatro, con una luz azul y pura de fondo. Estaba todo fuera de contexto, como coger a un punk después de tres días de rave y meterlo en una probeta esterilizada para analizarlo. El contraste y el choque añadían interés al grupo. El Mimaa convertía a cada grupo en un objeto digno de ser estudiado. El ser, aislado del entorno, y lo que aún le queda de su ser, si es que le queda algo: el ser en si mismo. El preciosismo multilineal de GAF y La Estrella De La Muerte inundaba el teatro demostrando al público cómo tratar la música con delicadeza, le vienen como anillo al dedo a Foehn Records.

Abajo en la cafetería Daniel Kyo y el deep house daban paso a la tensión aguda de Unicornibot presentando su segundo disco Dalle!. Después, Pandemonium inauguraba su nuevo proyecto como Uolk, concebido como un homenaje a la evolución del house. Un guateque house que invitaba a bailar hasta ponerle fin. En el teatro, Lüger hacían a los sentados levantarse hasta apelotonarse ansiosamente en primera fila. Lüger son bestiales, tanto su batería que mira al vacío con los ojos en blanco mientras golpea agresiva y mecánicamente el bombo, como su cantante herencia de Led Zeppelin. AFFKT nos sumergía en el buen rollo con un house ecléctico , vibrante y muy vivo. Y con él poníamos fin a la primera mitad del Mimaa.

El sábado no daba tregua. Nos acercábamos a La Rambleta, un edificio nuevo, imponente y cada vez más familiar. El tema de conversación estrella en el festival era el mismo edificio y podías captar trozos de conversaciones que decían “Joder, pero lo has visto? Es impresionante”. En la cafetería, MKM + Mente Líquida presentaban su propuesta con juegos de luces bastante fuera de lo común y los valencianos Polígono Hindú Astral rescataban los ambientes de Kraftwerk. Lo de Salfuman era un juego complicado y elegante entre guitarras y reverbs del que nacían atmósferas dulces que se esfumaban al momento. Xharles nos presentaba su invento: la Fiametta 2.0, una interface que utiliza la luz como medio para la interacción sonora. Xharles nos presentó un set breve pero intenso en el que no pudimos sino mirar fijamente cómo el dominio de la luz conseguía crear sonido. Sais y Waky presentaban Begin, acompañados por Gonzo In Vegas a la batería. Vj Waky se encargaba de las proyecciones mientras los dos Jupiter Lion ponían la música. Begin es un viaje hacia el autoconocimiento, que invita a escarbar hasta en los sentimientos escondidos con más cuidado; se estructura en seis fases, empezando fuerte y luego dejando que fluya como más guste.

Y para poner un espléndido broche final al festival: Plaid e Isolée. El dúo británico dejó claro que aún son válidos, que se reinventan y siguen investigando nuevos sonidos. Si Plaid andaban estudiando nuevas texturas y creando ambientes, Isolée daba el punto macarra a la noche con bombos penetrantes y pianos insolentes. Isolée demostraba que también sigue en forma y el público del Mimaa lo despedía entre aplausos.

Dos días agotadores, pero aún así nos fuimos el domingo al XL a despedir el Mimaa con AFFKT y John Tejada, deseando que esa fuese la primera de muchas ediciones del Mimaa Valencia.

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