MAIKA MAKOVSKI – DESAPARECER

MAIKA MAKOVSKI - DESAPARECEREdgar Allan Poe no tenía fe en la perfección humana. Sin duda, no conocía a Maika Makovski. Aún no nos hemos cansado de escuchar el que fue su tercer álbum, aquel que llevaba su propio nombre y rezumaba pasión, sangre y sudor a raudales, cuando nos presentó este álbum.

Desaparecer (2011, Outstanding Records / Warner Music), que así se llama el cuarto álbum de estudio de la mallorquina, ronda hace tiempo por mi salón y se desliza día sí, día no sobre el reproductor de CD e inunda cada una de las habitaciones de mi casa con una atmósfera muy personal. Me parece ir andando de puntillas por habitaciones que no me pertenecen, como si en ellas fuera a encontrar algún secreto con el que no debería tropezarme, por lo menos no yo. Así me he enfrentado una y otra vez, no con la temible hoja en blanco que tanto temen los escritores y aspirantes a juntapalabras, sino a la hoja cargada de sustantivos, verbos y adjetivos que jamás llegaré a comprender por más que lo intente.

Creíamos que, después de Kadiaw (2005, PAE) y de Kraj so koferot (2007, Widpunk Records), Maika había adquirido la mayoría de edad con Maika Makovski (2010, Origami Records) y sí, teníamos razón, después de dos discos iniciáticos pero preciosos, Maika nos había regalado un álbum en el que cada pista te atrapaba como si de arenas movedizas se trataran, dejando atrás las eternas comparaciones con PJ Harvey que parecían hacerse obligatorias en las primeras escuchas del álbum, sobre todo cuando se hablaba de  John Parish. Pero cometimos el error de pensar que habíamos apresado a la pantera. Maika buscaba libertad, buscaba regalarnos nuevos sonidos. Cuando Maika crea un diario de grabación creímos que nos estaba preparando una joya, lo que no sabíamos es que nos iba a hacer desaparecer con ella.

 

El álbum cuenta con 12 canciones inspiradas en relatos del escritor estadounidense Edgar Allan Poe que Maika compuso para la obra teatral Desaparecer, dirigida por Calixto Bieto y protagonizada por Juan Echanove y la propia Maika Makovski.

La primera diferencia con los discos anteriores: encontramos en este álbum a una Maika que prefiere piano a guitarra. Abre el disco con la melancólica Dream Within a Dream, una canción que la propia Miaka asegura que le gusta mucho tocarla en directo pero que cree que en la versión del álbum “podría haber quedado mejor”. Seguidamente, escuchamos Only innocence is capable of pure evil, quizá la canción más canalla del disco. Por un momento, Body parece que nos va a transportar a los sonidos que nos ofrecía en el tercer álbum, con esa alta dosis de sensualidad que desprende cada nota, pero seguimos en la red de un nuevo embrujo de esta Medea mallorquina y así lo podemos corroborar en The Empress’ Womb, tema en el que la voz de Maika y las teclas de su piano rivalizan por conseguir un protagonismo hipnótico que gana, como es obvio, la voz. Una auténtica sorpresa es The Gate, canción pensada para ser disfrutada en directo. Cierra el álbum la canción que le da nombre, Disappear, una égloga a todos los esfuerzos vanos por desaparecer de aquél lugar donde ni siquiera estamos. Cabe hacer una mención especial de Nevermore, un desquiciante tema que, a priori, nunca encajaría con el estilo al que nos había acostumbrado Maika.

 

En este álbum, Maika rompe deliberadamente con el rock en un acto equivalente a un golpe en la mesa o una llamada de atención. No se duerme en los laureles para que nosotros no cometamos la desfachatez de dormirnos. Maika nos quiere despiertos por la noche, quiere que soñemos por el día, aunque estemos despiertos y para ello nos prepara una serie de temas, de exquisito sabor a roble de cedro, que se suben a la cabeza pero te dejan un agradable buen sabor de boca. Sí, con Maika Makovski, alcanzó, como hemos dicho, la mayoría de edad, pero no se ha estancado, ha seguido su viaje hacia la perfección, esa en la que no creía Poe, si venía de los humanos, y quizá no haya alcanzado Maika con este cuarto álbum, porque si algo nos ha enseñado la mallorquina afincada en Barcelona con este álbum es que siempre es capaz de superarse, siempre es capaz de buscar un recoveco por el que huir hacia delante.

 

Finalmente lo he hecho, he hablado escrito sobre el disco. Me lo pongo de fondo mientras reviso lo que he escrito y creo, sin la menor duda, que debería borrar todo lo que he escrito hasta ahora. Cada palabra que escribo parece carente de sentido. Sobran las palabras cuando se escucha a Maika. Lo mejor que podría hacer es dejar el artículo en blanco y, simplemente, dejaros un enlace del disco en Spotify o en MySpace, pues esa es la mejor forma de explicar Desaparecer.

Pero, si tuviera que elegir una frase para concluir la reseña, no podría llegar a encontrar otra mejor que la que me dijera el mes pasado la propia Maika al preguntarle por la simbiosis entre ella y Poe: Poe es el escudo y yo soy la carne que hay detrás.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10