LOW COST FESTIVAL 2013 – Sábado: Cuando de entre tantos nombres sobresalió uno

Fotografía: Amado Lindo – Low Cost

Después de algún chapuzón, un tinto de verano, una tortilla o lo que cada uno pudo hacer para recuperar las fuerzas gastadas tras la noche del viernes, el recinto se volvía a llenar de lowers ansiosos por vivir más momentos como los de la noche anterior. La cosa empezó pronto con buenos conciertos como el de Miss Caffeina o Delafé y las flores azules, estos últimos tan generadores de “buenrrollismo” como siempre, con una gran conexión con el público y aprovechándose del tirón de su música, tan apropiada para el verano y para el ambiente festivalero.

Tras este buen aperitivo llegaría uno de los grupos más esperados del festival, Belle&Sebastian. Los escoceses liderados por Stuart Murdoch aprovecharon su gira por España (hace unos días pasaron por San Sebastián y dentro de poco se les podrá ver en el Sonorama) para permitirnos a muchos cumplir el deseo de ver en directo a uno de los grupos más importantes del indie de los últimos 20 años. Durante una hora aprovecharon para hacer un recorrido por sus éxitos más alegres empezando por el I’m a cuckoo, con el que inauguraron su actuación, pasando por Another sunny day o The boy with the arab strap, todas ellas interpretadas de manera perfecta por los 12 miembros del grupo que, no contentos con llenar el escenario ellos solitos, invitaron a subir a los 10 fans que mejor consideraba Stuart que bailaban, a celebrar con ellos la maravillosa fiesta en la que se convirtió el concierto.

Con ese buen sabor de boca general y todavía con la sonrisa que acostumbran a provocar las preciosas melodías de este conjunto, muchos de los asistentes decidieron quedarse en el escenario principal para no perderse ni un solo acorde del que, aunque muchos todavía no lo sabían, sería el punto y aparte de este festival, Portishead. Si en el fútbol un solo jugador puede ganar partidos, en esto de la música podemos decir que la dicha también se cumple y que hay grupos que por sí solos pueden engrandecer un festival y a muchos hacernos no olvidar la casi hora y media que nos dedicaron. Con un montaje visual impresionante que acompañaba a la perfección el potente sonido de la banda y con el sentimiento único que transmite la voz de Beth Gibbons, consiguieron hipnotizar con los grandes éxitos de carrera al público que abarrotaba no sólo el césped del estadio, sino por primera vez también las gradas.

Durante el intensísimo concierto la premisa fue “silencio, toca Portishead”. Y es que lo absorbente de su actuación, interpretando gran variedad de sonidos y todos en directo, se disfrutó en un silencio completo que permitía admirar su estilo inclasificable sólo interrumpido por los aplausos entre temas. Todavía bajo el embrujo de los de Bristol, Dorian se presentó en el otro escenario con un llenazo absoluto. Con un público completamente entregado a sus pegadizas melodías y que coreó como nunca sus archiconocidas A cualquier otra parte y La tormenta de arena, convirtieron éste en uno de los momentos del festival y su mejor concierto del año, tal y como ellos mismos reconocieron.

Mientras las últimas canciones de Dorian sonaban de fondo, llegó el momento de cambiar el ritmo de la noche de sábado con la rave party de Crystal Castles. La rabia de su vocalista Alice Grass y el virtuosismo de Ethan Kath a los platos hicieron arder el césped del estadio con sus famosos temas e inauguraron la que sería la noche más electrónica del festival, que seguirían Mendetz y Monarchy.

Lo de los catalanes ya no es ninguna sorpresa. Desde que presentaron su último trabajo, Silly Symphonies, hace casi dos años, cada vez que suben a un escenario revientan la pista con sus divertidos temas de rock electrónico que dejan sin respiro a un público que pareció no sufrir el cansancio de llevar dos días de conciertos. Si a su acertadísimo repertorio, que parece nacido para el directo, sumamos su ya fetiche versión de Freed from desire, nos queda uno de los mejores conciertos del festival y también de los que pasaron más rápido. El único pero de la noche fue que el final de Mendetz se solapase con el de uno de los diamantes en bruto de este festival, y es que pese a que Monarchy todavía no tienen aún mucha repercusión en nuestro país, lo suyo fue un auténtico descubrimiento para muchos con temas como The Phoenix Alive y un directo resultadista en el que hasta se atrevieron a reventar el escenario con su tremenda versión de Lithium de Nirvana.

Tras estos grandes conciertos, aún quedaba noche con el Dj set de Digitalism, pero muchos nos fuimos a dormir todavía con las canciones de Portishead en la cabeza.

Escrito por
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