viernes, octubre 18, 2019

LOVE OF LESBIAN – LA NOCHE ETERNA. LOS DÍAS NO VIVIDOS

Discos LOVE OF LESBIAN - LA NOCHE ETERNA. LOS DÍAS NO VIVIDOS

LOVE OF LESBIAN

Hace semanas, muchas que el director de Crazyminds espera (im)pacientemente esta reseña que debería haber sido publicada hace mucho tiempo. Hace tiempo que tú quieres leer en Crazyminds lo que ya sabes: La noche eterna. Los días no vividos es uno de los mejores discos que escucharás en 2012. Una flamante obra de arte de la que es difícil hablar sin comparar con el exitoso álbum que le precedió, 1999. Desde mi punto de vista 1999 encierra los mejores himnos del panorama indie español. Sólo escuchar los primeros acordes de Club de fans de John Boy hace que tu sistema nervioso central envíe impulsos nerviosos a todo tu cuerpo y te sea imposible no ponerte a bailar. Eso nadie lo puede negar, por ello Santi Balmes y los demás, se pusieron manos a la obra para crear un álbum preñado de canciones llamadas a superar en calidad a las de 1999. Los componentes de Love Of Lesbian se imaginaban en un concierto con el público pidiendo canciones que no fueran las ya míticas de 1999, para eso había que ponerse manos a la obra y hacer un magnífico trabajo de orfebrería para crear melodías inmejorables e historias que a todos nos habría gustado vivir.

El resultado ha sido un doble disco con canciones hechas para ser escuchadas atentamente, para vivirlas, para disfrutarlas y para pedirlas a gritos en los conciertos.

Por cierto, no he dicho quién soy, Soy un personaje de una canción de Santi Balmes, una canción que quizá aún no ha escrito. No me creeréis, pero lo soy. No os dejéis engañar por el nombre que rubrica este texto. Yo soy un personaje de Santi Balmes y esto no es una reseña, esto es mi vida.

En la oscuridad de la noche se encienden unas luces de neón. Esta luz no nos dejará dormir y la cama de este hotel no es tan cómoda como parecía, así que es mejor salir al balcón a tomar el aire y fijar la mirada y atención en las ventanas que hay frente a mí. No soy el  único al que le cuesta dormir esta noche. Hace calor. Y la noche encierra decenas de historias de cine mudo, historias que nos evocan aquellas otras historias que pudieron ser y no fueron.

Enciendo un cigarrillo olvidando que hace siglos que no fumo. Y ahí estás tú. En cada esquina. Detrás de cada ventana. Entonces mi mente vuela varios meses atrás, cuando todo se reducía a un sí o un no. Y la vida de las personas que caminan por la calle y de las personas que veo tras los cristales se entremezclan con aquél momento, con lo que fue y lo que podría haber sido, porque un sí o un no cambian la dirección de una vida.

Sí (La noche eterna).

“Oniria encuentra a Insomnia y los dos conectan bien”, con esta frase de la ultima canción del primer disco y la primera que oyes cuando pones el disco (“me hundí en tu noche, y el placer fue infinito”) resumen lo que es la noche eterna. El amor no es vernos perfectos sin serlo, es vernos por una vez como Seres únicos, aunque salgan por la tele modelos más altos y más guapos que nosotros, pero hace falta soñar y apostar fuerte, y salir a la pista a bailar sin importar si bailamos como patos mareados, en realidad son los otros los que lo hacen mal [Si tú me dices Ben, yo digo Affleck]. Pero hay momentos en los que la euforia y los seísmos entre sábanas dejan al descubierto que “para siempre es casi y en Nada se quedó” y buscamos escapar de la desilusión [Belice]. Pero esto es amor de verdad, y volvemos como gatos fieles y al mirarnos a los ojos no podemos evitar irnos a la cama como dos gatos en celo, porque somos dos gatos en celo [Pizzigatos]. Y es ahí, en la cama donde el humo y la música, hacen desatar la lujuria y el vicio [667]. Ya sabéis cómo son estas historias nacidas por la casualidad, encuentros más o menos casuales, separaciones y reinvenciones de ciudades [Clinicamente muertos]. A veces las historias más bellas son esas que nos hacen perder los papeles y bebemos y vivimos cada segundo como si la vida se fuera a acabar de un momento a otro y es que somos adictos a la magia, a “la chistera de doble fondo, la varita mágica, el juego de cartas que se metamorfoseaba en tus dedos”, como decía Navokov [Desahucio en mi menor], por eso, al final siempre suena el teléfono y eres tú la que estás al otro lado del auricular, y soy yo quien contesta porque nos completamos el uno al otro, porque nos necesitamos [Oniria e Insomnia] y, entonces, es cuando queremos estar juntos para siempre y si amanece bajamos las persianas para que la noche sea eterna.

La primera canción, que da nombre a este primer CD es sencillamente una obra de arte, a partir de ahí los chicos de Love Of Lesbian nos van inyectando adrenalina en las siguientes canciones y después nos relajan dándonos bofetadas para que volvamos a la realidad.

No (los días no vividos).

Pero imagina que en lugar de sí dices no, que en lugar de ser valiente decides agachar la mirada y no arriesgar (apostar sobre seguro es lo que deben hacer los niños buenos).

Sí, a veces la luz lo inunda todo, pero no sabemos de dónde viene y creemos, equivocados, que es el sol y nos decimos “debería ser posible” pero… [Nadie por las calles]. Y negamos la evidencia. Porque, la verdad es que ya no somos los mismos, hemos sido expuestos, hemos gritado, nos hemos manifestado en la plaza mayor pero, nos cuesta tanto cambiar de actitud. Hemos caído en su red pero, como niños buenos, debemos volar bajo [El hambre invisible]. Entonces suena una notificación de Twitter (ya conocéis ese ruido “wio”) [wio, antenas y pijamas] y pienso que quizás seas tú… pero sólo hay un mar de noticias, interferencias, ruido… pero no eres tú. Por eso necesitamos, coger fuerzas y salir de ésta… ah, y si salimos de ésta, si logramos levantar cabeza, no tenderemos que ser tan altivos como para celebrarlo como un gol de nuestro equipo. Allá vamos, cogemos aire después de subir las escaleras, [tercero segunda], en lugar de llamar al timbre llamamos por teléfono… pero no nos contesta. La noche eterna no es más que los días no vividos, esa magnífica historia que pudo ser y no fue y, para colmo las noticias son claras: llegó la crisis para terminar de fastidiarnos la vida. Ahora que no ocupamos el tiempo en morder, besar y lamer, nos damos cuenta de los pocos euros que tenemos en los bolsillos y las pocas oportunidades que tenemos de tener más, pero no somos capaces de salir todos a la calle y gritar lo que todo el mundo calla [Radio Himalaya].

Pero inevitablemente estamos hechos para la noche, estamos hechos para encontrarnos. Vale, lo hemos pasado mal, pero un “sí” o un “no” no son muy distintos si acabamos en la cama, “no es necesario tener principios, lo importante es tener finales”. [Toros en la Wii, Fantástico].

Canciones cargadas de belleza sólo superadas por las que hemos escuchado en el primer CD. Por cierto, al escuchar Si salimos de ésta no puedo evitar establecer conexiones musicales con La mirada de la gente que conspira de 1999.

Sí, habéis llegado a las dos únicas conclusiones posibles:

1)      La noche eterna. Los días no vividos es un discazo imprescindible que ha conseguido superar con mucho, desde mi punto de vista, el magnífico 1999.

2)      Para escribir esta reseña no debería haber sido necesario esperar tanto. Pero este no es un disco para explicar, los buenos platos no se cuentan, se degustan, se disfrutan.

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