Los destacados del sábado en el Low Cost

PLACEBO

El sábado es Placebo y es La Casa azul, dos de las formaciones que más reclamaron la atención de las más de 20.000 personas que se dieron cita en el Low Cost. Brian Molko y Stefan Olsdal ofrecían así el que se creía único concierto en España de los de este año; finalmente no ha sido así, ya que a la cita de Benidorm se añadió la de Barcelona y otra más hace unas semanas, dentro de una campaña de una conocida marca de coches. En cualquier caso el recinto, de césped, estaba hasta la bandera. En las gradas se estaba a gusto y se escuchaba bien. Placebo, la oscuridad propia de lo desconocido, la invasión de las formas que todo lo abarcan.

Grandes éxitos de una banda noventera a la que nunca había visto. Un Brian Molko en perfecta sintonía, interpretando míticas canciones como Every You Every Me o Teenage Angst, vivir del pasado. Las que yo conocía fueron sobre todo de ese corte, y no las de sus discos más recientes –Battle for the sun es ya de 2009-. Un esplendor oscuro que me hizo vibrar con clásicos como Slave To The Wage o Black-Eyed, pero que me dejó otras veces insatisfecho, sería el cansancio no sé. Lo que sí tengo claro es que la gente disfrutó, y mucho, del concierto de los ingleses. Molko hablaba un español casi perfecto, usando incluso expresiones coloquiales. Después de tocar The Bitter End regresaron con Running Up That Hill y cerraron con la presentación de un tema nuevo “de puta madre”: B3.

Con El Columpio asesino pude ver uno de los mejores directos del que, desde mi punto de vista, es uno de los grupos más interesantes del momento. Perlas, Dime que nunca lo has pensado o el ya hit Toro –la triada maravillosa de Diamantes-, aparte de canciones antiguas, siempre distintas, cada una con su estilo y sus matices, de los de Navarra. No quisiera extenderme en destacar los momentos clave de un concierto imprescindible, que fueron muchos, ya que estarán girando esta temporada por los muchos festivales que hay en España y hay muchísimas ocasiones de verlos en directo, algo que recomiendo de manera encarecida.

Sobre lo de los muchos festivales a los que se puede acudir, me gustaría aportar tres apuntes algo claros y radicales:

-Hay demasiados, todos con carteles prácticamente iguales: Low Cost, Sonorama, Ebrovisión, Arenal Sound. Esto hace que los eventos dejen de ser únicos y exclusivos, además de perjudicar a los que desde hace años potencian el pop patrio –en este caso me refiero al Contempopranea-.

-Encuentro una actitud mucho más lúdico-fiestera que musical. A ver qué tal otros festivales como el Imagina Funk o el Euroyeyé, muy distintos en concepto.

-No sabemos qué pasará con el fin de subvenciones por parte de ayuntamientos –los 354.00 euros que ha recibido este año el Low Cost ya no estarán el año que viene- y subidas como la del IVA, que aumenta y afecta mucho a todo lo relacionado con la industria musical.

Pero dejemos las pajas mentales para otros foros. Por su parte, Guille Milkyway, ofreció un buen concierto de los de La casa azul. Sobre todo sonaron canciones de La Polinesia Meridional, su último disco. Este trabajo va en la onda de las de los discos anteriores, pero es sin duda la entrega definitiva. Tanto a nivel musical como en las letras, las canciones de La casa azul siempre me han parecido sublimes, con ese punto suicida y agridulce disfrazado de superhappy y tontipop. Un escenario grande, tal vez demasiado, en el que bailamos Los chicos hoy saltarán a la pista, Terry, Peter y yo, Colisión inminente (Red Lights) y Europa Superstar o La niña más hermosa, entre otras. Con los visuales que caracterizan su directo, e incluso haciendo coros junto a una proyección, el nivel del show fue aumentando –no así la actitud de un público algo pasivo-, hasta llegar a la explosión de La revolución sexual. No faltaron clásicos como No más Myolastán, Esta noche sólo cantan para mí, Superguay o Cerca de Shibuya. En definitiva, pudimos disfrutar de una colección de éxitos interpretada con una mayor fuerza por parte del cantante que de los asistentes.

Tras ello recordé las noches de la sala Público de Madrid, donde estaba el viejo Low, con un genial Etienne De Crécy y, después, con los Zombie Kids, que vuelven a hacer el agosto. El domingo estuvo marcado por el directo de Kasabian y la fuerte apuesta por grupos nacionales como La habitación roja o Triángulo de amor bizarro.

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