Like Crazy: el amor en la juventud.

LIKE CRAZY

No hay nada que me guste más que descubrir una de esas poco conocidas cintas tras las que, si bien no hay un gran presupuesto, ni un reparto lleno de rostros hollywoodienses, se esconde un pequeño tesoro. Y, aunque Like Crazy no puede tratarse ya como una desconocida, después de haber triunfado en el Festival de Sundance (pese a lo cual no tiene fecha de estreno en España), es, sin duda, un tesoro.

La cinta cuenta la historia de Jacob y Anna, dos jóvenes que se conocen mientras estudian en una universidad de Los Ángeles (ella como estudiante de intercambio), y se enamoran. Pero, tras terminar sus respectivas carreras, Anna recibe la denegación de su visado, teniendo que volver a Inglaterra, con la consecuente separación de la pareja.

Puede que el argumento no os parezca demasiado original, y que, si como yo sois de los que miran con desconfianza al género romántico por lo cursi y repetitivo que se ha vuelto últimamente (sí, Katherine Heigl, te estoy mirando a ti), vuestras ganas de darle una oportunidad no aumenten, precisamente. Pero, aunque así sea, podéis estar tranquilos, porque Like Crazy es una película sincera y honesta, que muestra el amor de juventud con una magia que pocas veces hemos visto en la gran pantalla.

La cinta se recrea en los primeros meses de la pareja, donde ambos tratan de descifrar el emocionante misterio que supone el otro, y lo hace con una sinceridad y vulnerabilidad que enamora, y que dista mucho de los filmes superficiales y prefabricados a los que nos tiene acostumbrados el género.

Dirigida por Drake Doremus (Douchebag), Like Crazy está protagonizada por Anton Yelchin y Felicity Jones, ambos sobresalientes, y cuyos gestos fluyen con una fascinante naturalidad, y resultan tremendamente reconocibles, logrando expresar todo lo que no dicen con palabras (no en vano Jones se llevó el galardón a la Mejor Actriz en el Festival de Sundance).

Like Crazy retrata esa primera fase de enamoramiento ciego, y también los celos, las consecuencias de estar separados, y el desencanto. Y lo hace siempre de manera brillante, manteniendo la coherencia hasta su final, con el que, os prometo, es imposible que no se os remueva algo por dentro.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10