JOHN MAUS – WE MUST BECOME THE PITILESS CENSORS OF OURSELVES

JOHN MAUS - WE MUST BECOME THE PITILESS CENSORS OF OURSELVESEn 2007, no sé en qué momento se cruzó por los altavoces de donde escucho casi todo una canción llamada Do your best de John Maus, estadounidense colaborador habitual de Ariel Pink y Noah Lennox. Misteriosa y melancólica, cantada por una voz filtrada y mortecina, estaba incluida en el segundo álbum lanzado por Maus (Love is real, de ese mismo año) y obligaba a introducirse en él con los oídos muy atentos, para ir descubriendo otras gemas como Love letters from hell o Tenebrae. Sin embargo, pese al poder hipnótico de muchos temas del disco, al final del recorrido daba sensación de ser demasiado frío para volver a él una y otra vez.

Cuatro años más tarde, John Maus vuelve con We Must Become the Pitiless Censors of Ourselves, y lo hace habiendo lanzado meses antes Believer como aperitivo. Una canción que vale por toda una carrera, un hit que penetra en el cerebro con rayos sintéticos y la voz de Maus aún más poderosa que antes, provocando una catarata de sensaciones que van de la euforia a la emoción, insinuando que esta vez vuelve para hacer más ruido.

Believer, que podría ser el inicio perfecto de un trabajo notable, se la guarda Maus como broche final de un disco que empieza con otro monumento al sintetizador llamado Streetlight, certera pieza de apenas tres minutos en la que vuelve al territorio de Gary Numan para actualizarlo sin que se le noten las costuras. Y en ese campo de minas que es el sonido ochentero de teclado y letras difusas (“Baby, you and me all across the world, Jackie Chan flashing all across the world, Hulk Hogan flashing all across the world”, canta en Believer), Maus se desenvuelve como pez en el agua. Un poco de Numan por aquí, algo de los OMD más experimentales y The Human League por allá, le añado una pizca de pop que bordea el estado de somnolencia (¿hipnagógico?) y me sale un menú de canciones que en un alto porcentaje superan la media de lo que hacen otros artistas que van con el retrovisor a cuestas.

Lo que se echaba en falta en los dos discos anteriores, una colección de canciones que mantuviese el nivel durante todo el minutaje, es el principal logro de We Must Become…. Quantum Leap aprovecha la inercia del primer corte pero no acaba de cuajar como debería, …And The Rain recuerda al Maus clásico, pero sin el hielo de antaño, Hey Moon  es una delicia de pop etéreo que derrite con esa voz femenina de acompañamiento.  Keep Pushing On, que podría ser el hit de una disco de gente dormida, suena como no queriendo hacer ruido y hace de visagra con el minuto de The Crucifix, en este tratado de pop celestial y ceremonioso para que aparezcan las sensacionales Head For The Country y Cop Killer (con unos sintes de otro mundo), que son picos elevados de We must become…. Les siguen Matter of Fact y We Can Breakthrough, puro Maus oscuro, y que son cortes que parecen cantados para una misa medieval y preparan la rampa de lanzamiento a Believer, que sale disparada hacia el infinito. Con ella empezamos hace tiempo a creer de verdad en John Maus.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10

Más de Jacinto Fernández

ST. VINCENT – STRANGE MERCY

El tercer disco que Annie Clark (ex de Polyphonic Spree) trae bajo...
Leer más