HOUSSE DE RACKET – ALESSIA

ALESIA Housse De Racket forman parte de esa ola de electrónica que nos llega desde Francia. Ya conocemos a los clásicos Daft Punk o Justice pero, desde que empezó el milenio y en la calle Rue Du Richelieu en París abrió las puertas una pequeña tienda de ropa llamada Kitsuné Maison, desde entonces que la electrónica francesa no ha sido lo mismo.

Kitsuné Maison, encabezados por Gildas Loaec y Masaya Kuroki, son los abanderados de lo cool. Gracias a Kitsuné conocemos decenas de grupos franceses que de otra forma nos hubiésemos perdido o nos hubiesen llegado mucho más tarde. Y no sólo grupos franceses, sino que a los ingleses Hot Chip, Is Tropical, Crystal Fighters, Two Door Cinema Club, The Drums, Hurts, Delphic, Heartsrevolution, Telekinesis, Metronomy o a las nuevas promesas como Citizens, Trophy Wife y Tesla Boy también los conocemos gracias al sello francés.

Muchos de los artistas que ahora tocan en festivales masivos delante de miles de personas que saltan y cantan sus canciones como si no hubiera un mañana, salieron años antes de la cantera Kitsuné. El caso más claro es el de Two Door Cinema Club, o cómo en unos meses  puedes pasar de no ser nadie a recorrerte el continente con unos cuantos temazos bajo el brazo y que tus canciones suenen en las sesiones de los DJs más indies y sean consideradas como un comodín: “Si la gente para de bailar y se estanca la cosa, pon Something Good Can Work” porque a todos los indies les gusta cantar Let’s go surfing.

Así que, si nos proponíamos hablar de Housse De Racket, era imposible no mencionar a Kitsuné Maison y sus aciertos como cazadores de tendencias.

Pierre Lerouxe y Victor Le Masne son Housse De Racket. Vivían en Chaville, un pueblecito entre Versalles y París, iban juntos a la escuela y al conservatorio e irremediablemente acabaron formando una banda. En 2008 sacan su primer disco de nombre Forty Love, con el que ya allanaron el terreno, y dan unos 200 conciertos por todo el Mundo. Hace escasos meses se atrevieron con su segundo álbum, esta vez de nombre femenino, Alesia.

Queriendo distanciarse del mito de sus compatriotas Phoenix, decidieron que Philippe Zdar produjese su disco en su estudio de Montmatre. Porque Zdar produjo Wolfang Amadeus Phoenix, así que “¿Quién mejor que el productor de Phoenix para alejarse del sonido de Phoenix?”, nos explican.

Y lo han conseguido. Porque, aunque sus canciones están empapadas de ese espíritu pop, consiguen sonar sutilmente tenebrosos.  Un ejemplo de ello es Chateau, aunque con Roman sale irremediablemente a la luz el toque poppie de Phoenix. En Human Nature escuchamos el discurso de amor a la humanidad y Apocalypso es la primera, pero no la última canción del disco, donde podemos escuchar el francés. Nos quedamos unos segundos al principio alucinando con tales sintes y punteos de guitarra que nos hablan de ese sonido tan limpio del que pueden hacer gala como franceses que son. Imposible pasar por alto el tema que da nombre al disco, en Alesia consiguen una especie de marcha fúnebre concentrada en 3:25 minutos. Con Ariane vuelve la luminosidad y luego llega Les Hommes et les Femmes con su espíritu teenager, pero siempre con ese punto irónico que caracteriza a Housse De Racket.  Con Aquarium el disco ya va llegando a su fin, pero los ánimos no decaen. Y Empire, con su ritmo ralentizado, es quizás la forma más elegante de acabar el disco.

En definitiva, Housse De Racket son dos franceses que, pese a cargar con todo el peso que supone tener que estar a la altura de sus antecesores, han conseguido hacer música con una gran personalidad.

Pero no todos los grupos que pasan por Kitsuné están condenados al éxito, así que para ver qué pasa con Housse De Racket tendremos que esperar un tiempo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10