Estrenos… The Swell Season, amor y música

THE SWELL SEASON
Fuimos muchos los que nos enamoramos de esa pequeña joya llamada Once, un drama musical autobiográfico que contaba la historia de amor de dos músicos, a los que daban vida Glen Hansard y Markéta Irglová, historia que después acabaría traspasando la gran pantalla. Y después de cinco años, y habiendo ganado un Oscar a la Mejor Canción por la preciosa Falling Slowly, tenemos la oportunidad de ver qué pasó en la vida de ambos, tras el éxito inesperado del filme, gracias al documental The Swell Season.

Once, rodada con un presupuesto de apenas 130.000 euros, supuso el despegue de la carrera de los músicos y es la gira del dúo que componen ambos, The Swell Season, la que retrata este documental. Un conjunto de momentos íntimos (a veces tanto que resultan incómodos) componen la cinta, que muestra el deterioro de un amor que nació en la gran pantalla y cuyo fin es también retratado en ésta.

Dirigido por Nick August-Perna, Chris Dapkins y Carlo Mirabella-Davis, y rodado en riguroso blanco y negro durante los tres años posteriores al éxito de Once, a veces el documental parece no tener demasiada dirección como conjunto, pero lo cierto es que de forma independiente sus escenas son potentes y transmite sentimientos que consiguen llegar al espectador.

La diferencia de edad (Hansard le lleva 18 años a Irglová) y de objetivos, además del cansancio que conlleva una gira prácticamente interminable, hacen que su relación se vaya desgastando y nosotros veamos cómo esto sucede través de una cámara que no duda en filmar sus momentos más personales.

Mientras Markéta se siente incómoda teniendo que lidiar con su repentino éxito y trata de encontrar su propia identidad musical, Hansard no es capaz de entender por lo que ésta está pasando; mientras él lidia con sus problemas familiares (la muerte de su padre se produce durante la gira) y duda de si realmente esto es lo que quería.

El documental resulta honesto y coherente con Once, y la ruptura de la pareja y la evolución de sus sentimientos nunca parece forzada ni ensayada. Pero también es triste y descorazonador ver que dos personas capaces de hacer música tan bella y que se compenetran tan bien en el escenario, se van poco a poco separando fuera de él.

Al final del documental queda la esperanza de que aunque no duró para siempre, fue bonito mientras lo hizo. Y como dijo Irglová en su discurso de aceptación del Oscar: “Fair play to those who dare to dream, and don’t give up“.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

 

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Escrito por
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