Entrevista Crazyminds con… Dawes

Convertidos en la última promesa de la Americana, Dawes acaban de cerrar un año para enmarcar. Pocos a su edad pueden presumir de haber compartido escenario con Robbie Robertson, mítico guitarrista de The Band, y Jackson Browne, que convirtió a este grupo de Los Ángeles en su banda de acompañamiento dentro de una gira que recaló el pasado verano en España. No parece que semejante currículum inquiete a los miembros de Dawes. “Intentamos no tomar mucho en cuenta ese tipo de cosas”, responde Taylor Goldsmith, voz y guitarra del grupo, desde el otro lado del teléfono.

Sin embargo, desde esa fugaz visita a nuestro país junto a Browne, resulta imposible negar que la expectación por ver de nuevo a esta banda californiana ha crecido. “Esperamos que cierta gente nos haya oído antes [..] y esperamos que a alguno les gustara y que traigan a sus amigos”, comenta Taylor sobre sus próximos conciertos en España. Madrid, Valencia y Vigo serán las ciudades afortunadas que podrán ver en acción a una banda con un directo intenso y de esencia rockera.

Criados musicalmente en su Los Ángeles natal, sus comienzos estuvieron marcados por esas noches de jam sessions en las que Dawes pisaban las mismas tablas que músicos de Bright Eyes, Black Crowes o The Jayhawks. “Eso fue realmente inspirador, estar con gente que hacen tan bien lo que hacen y que te impulsan a hacer mejor las cosas. Eso fue hace mucho tiempo, pero nos hizo sentir que teníamos que trabajar mucho para ser buenos”, sentencia Taylor.

Sería también en esta época cuando conocerían a Jonathan Wilson, a la postre, productor de su último disco. El músico (al que muchos recordaréis por haber ejercido de telonero en la última visita a nuestro país de Wilco) fue el encargado de cerrar el círculo, logrando transportar el espíritu del directo de Dawes al estudio en ese interesante Nothing Is Wrong (2011).

El cantante de Dawes lo confirma con sus propias palabras. “Hizo un buen álbum con todos los sonidos. Nunca tuvimos que preocuparnos de cosas como los sonidos de las guitarras acústicas, las voces, las guitarras eléctricas, todo… Él sabe como hacer que las cosas suenen bien. Es algo que tiene, que conoce; si hay que poner un órgano aquí o una mandolina allí. Tiene muy buen oído. No teníamos que preocuparnos por esta clase de cosas. Creamos las canciones sin él, pero él hizo que sonaran bien.”

A estas alturas de la entrevista parece claro que Dawes, a pesar de las apariencias, no tienen la intención de quedarse con el “sanbenito” de banda de segunda línea. “No queremos que nos vean sólo como una banda de acompañamiento”, avisa Taylor. No obstante, en los últimos meses hemos podido ver al propio cantante compartiendo proyecto con John McCauley (Deer Tick), Matt Vasquez (Delta Spirit) y Jonny Corndawg (con el que Dawes acaban de grabar un disco). El resultado fue ese notable Middle Brother (2011), en el que el rock y el folk campaban a sus anchas sin corsés ni presiones de ningún tipo.

“Es una parte muy excitante de estar en una banda. Es algo que nos gusta hacer. Pero también queremos que la gente se dé cuenta de que tenemos nuestra propia banda. Queremos que la gente escuche nuestras canciones también. Aunque es bastante divertido tocar las canciones de otros y mantener las cosas frescas y excitantes”, insiste de nuevo Taylor.

Otra de las etiquetas que ha perseguido a Dawes desde su nacimiento ha sido su supuesta adscripción al llamado sonido de Laurel Canyon, barrio angelino en el que artistas como Joni Mitchell, Neil Young o David Crosby situaron su lugar de residencia en la década de los setenta. Preguntado sobre ello, el propio Taylor no duda en mostrar sus reticencias a ser encuadrados en esta tradición. “Esos discos son increíbles y supusieron un gran impulso para nosotros cuando comenzábamos. No es algo a lo que quiera mirar otra vez. Lo que dice la gente sobre el sonido Laurel Canyon, entiendo lo que quieren decir y lo aprecio, pero definitivamente no te puedes quedar ahí. No es como nos vemos y no queremos quedarnos ahí, queremos mantenernos vivos. Pero entiendo lo que la gente quiere decir, aunque no es algo que vaya a existir más.”

Mensaje recibido. La entrevista está llegando a su final y todos los prejuicios que este redactor tenía acerca de este joven cuarteto norteamericano empiezan a caer uno a uno. “Sólo queremos hacer un buen trabajo, ser quienes somos”, finaliza Taylor al otro lado de la línea. Está claro. Su rock americano, cristalino, que no evita las virtudes del pop, sigue siendo hasta la fecha su mejor carta de presentación. Quizás su próxima visita a nuestros escenarios logre hacer justicia y colocar a Dawes donde se merecen.

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