lunes, octubre 21, 2019

Elbow, la elegancia del momento

Noticias Elbow, la elegancia del momento

Fecha: 19 de Noviembre de 2011

Lugar: Sala San Miguel (Madrid)

Guy Garvey es un tipo con estilo. Uno de esos caballeros británicos capaces de hacer callar a un griterío de más dos mil personas con una simple mirada. Y sin tener por ello que caer en la chulería de un Liam Gallagher. Lo suyo es carisma pura y dura. Esa que sólo pueden dar los años en las tablas. Con sus aires de gentleman y su elegancia innata, Garvey se llevó de calle al público madrileño desde el primer minuto. Near Little Rows y Grounds for Divorce, las dos canciones con mayor sabor a hit de la banda, bastaron y sobraron para demostrar que Elbow juega ya en la primera liga del indie británico.

Antes, el ritmo pausado y ceremonial The Birds había servido de apertura a un concierto dedicado a los amantes del pop sinfónico y adulto. Está claro. Elbow sabe a dónde apuntar. Con un repertorio centrado casi exclusivamente en sus dos últimos discos, la banda vistió de gala sus composiciones sin perder por ello un ápice de fuerza. Acompañados por un dúo de violinistas, fue el piano el encargado de marcar la senda. Tanto que Garvey se atrevió a interpretar varias de sus canciones a solas con el teclado de Craig Potter. The River y The Night Will Always Win sonaron señoriales, llenas de emoción. También Dear Friend, que Garvey dedicó convenientemente a la amistad. Sin embargo, si hay alguna canción de la banda capaz de unir al público en comunión es Lippy Kids. Como si de un grito de guerra se tratara, las dos mil personas de la Sala San Miguel acompañaron a Garvey en el estribillo. “Build a Rocket Boys!”, una y otra vez. Estremecedor.

A esas alturas el cantante ya había conseguido que una espectadora hiciera las veces de traductora, que el auditorio entero moviera sus brazos una y otra vez al son de la música y hasta logró hacer callar a un grupo de compatriotas que se resistía a sus encantos de líder. Ni por esas se arrugó, consciente de que nada ni nadie pueden estropear el momento dulce que vive su banda. Los fantasmas de sus comienzos en la industria discográfica, allá por los noventa, parecen quedar ya lejos. Tanto como para poder decir que Elbow es hoy una apuesta segura. Dos discos sobresalientes como The Seldom Seen Kid y Build A Rocket Boys! lo avalan. Los británicos han tomado la senda del éxito sin renunciar por ello al beneplácito de la crítica. Motivos suficientes para celebrar sobre el escenario su vigésimo aniversario con una versión acústica de Weather To Fly.

Un brindis que daba paso a Open Arms, nuevo éxtasis para el público, que se dejaba la garganta acompañando a Garvey en su interpretación. Lo mismo ocurrió con Starlings, en la que cuatro miembros de Elbow aparecieron en escena con sendas trompetas para regocijo de los asistentes. Tampoco faltó a la fiesta el momento nostálgico, protagonizado por Station Approach, la canción más conocida de Leaders of The Free World, tercer disco de la banda.

Era el aviso de que estaba cerca el final, un adiós que sabía a victoria. Claro que los auténticos caballeros, los de verdad, siempre saben agradecer al público su entrega tras el partido. El estribillo de One Day Like This (“It’s looking like a beautiful day”) marcaba la despedida definitiva a una velada redonda. La banda se fundía en un abrazo y los que estábamos abajo también. Ya se sabe, hay días en los que nada puede fallar. La pasada noche fue uno de esos días.