El pop alternativo de Halsey visita Madrid en septiembre

En el reino de Madonna donde caben las Ariana Grandes, Katy Perrys y Rihannas tenía que haber algo más. Como una revolución, un caballo de Troya introducido en el mundo del pop para cambiarlo desde dentro. Cuando Alicia Keys se quita el maquillaje, Lady Gaga se baja de las plataformas y Miley Cyrus deja caer el universo Bangerz, es que algo está ocurriendo. Y puede que la clave esté en el éxito de la sinceridad de Halsey o la sencillez de Dua Lipa. Las invitaciones de la primera a eventos como la Met Gala o los premios MTV que la cantante ha terminado rechazando públicamente me parece uno de plantones más icónicos de la historia.

Puede que a Halsey la hayan dejado entrar con condescendencia en el mundo del pop, pero no necesita ningún permiso para reclamar el puesto. hopeless fountain kingdom (2017) es uno de los álbumes de pop contemporáneos más completos en influencias, capaz de entrar en el espectro de las radios mainstream y sin abandonar la atmósfera del pop alternativo de la que viene, algo que no debe ser nada fácil. En este segundo disco mezcla sonidos de pop, rock, R&B y en ocasiones ritmos rap y latinos que, unidos a las letras inspiradas en el Romeo + Juliet de Baz Luhrmann –aquella de 1996 que recordarás por Leonardo DiCaprio– forman una perfecta representación millenial: amor imposible, introspección personal y hasta una oda bollera. Precisamente a Halsey se la reconoció en los medios como una “millenial de manual, creada para distinguirse no tanto por un estilo musical sino por una generación.

Halsey tiene ambición tanto componiendo como en el estudio. Su debut Badlands (2015) era una batería de himnos para el veinteañero occidental, y el segundo trabajo es un álbum conceptual sobre una relación destinada al fracaso en un universo inventado por ella misma –el mismo que aparece en sus videoclips, también dirigidos por la propia artista–. Ahora se la juega con el directo en el Hopeless Fountain Kingdom World Tour. Merece la pena averiguar si sobre el escenario las aspiraciones pop –de las que siempre se espera un gran show orquestado– prevalecen sobre su alma más alternativa, que siempre está más cómoda con un bolo en vivo sin confetis, fuegos artificiales ni grandes pantallas. Lorde es la experta en combinar ambas facetas y así lo ha hecho las dos veces que ha pisado Barcelona este año con el tour de Melodrama. A Halsey, hasta el 17 de septiembre, tendremos que darle el beneficio de la duda. Pocas veces existe la oportunidad de ver a una de las artistas pop más escuchadas de este siglo –puesto #25 en oyentes mensuales en Spotify mientras escribo estas líneas– en una sala casi íntima como La Riviera. 

Escrito por
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