Doctor en Alaska, peculiar y magnífica serie de culto

DOCTOR EN ALASKA

Quién no se ha imaginado nunca cogiendo un avión, pilotado por la bellísima Maggie O´Connell, e ir directo a un pueblecito llamado Cicely, Alaska. Podríamos escuchar radio Oso y a Chris hablando de literatura o filosofía, sorprendiéndonos siempre con algo nuevo.
Podríamos pasear por la única calle de la aldea y cruzarnos con un alce, ir a la taberna de Holling y Shelly y charlar un rato con los nativos sobre cosas banales como los viajes astrales, la capacidad desconocida del cerebro, Ingmar Bergman, vinos franceses etc…cotilleos normales.
Y si no nos encontramos bien podríamos visitar la consulta del doctor Joel Fleischman donde seremos bien atendidos por la silenciosa y enigmática Marilyn.

Todos los que rozamos o estamos cerca de la cuarentena y en nuestros tiempos de estudiantes, allá por la década de los 90, nos sentábamos ante el televisor para ver  Doctor en Alaska (Northern Exposure es su título original) los viernes por la noche en la 2, durante sus 6 temporadas, seguro que muchos de nosotros cogimos el atlas más de una vez buscando ese particular lugar con el deseo de que existiese de verdad y poder visitarlo algún día.

Es un  pueblecito especial, excéntrico, lleno de encanto, donde todos sus habitantes están unidos, entrelazados y uno no existe si no existe el otro. Dependen entre ellos, como todos dependen de la naturaleza que les rodea.
Pero lo más curioso de todo son las situaciones que se plantean que, a diferencia de lo que pueda parecer, todos ellos, con su aspecto provinciano, lejos de la ciudad y en medio de lo salvaje, dentro de su propio aislamiento, son todos ellos eruditos en varias materias realmente sorprendentes.

El doctor Fleischman, queda sorprendido por el conocimiento que comparten y de la psique colectiva que los une. En la villa no hay cotilleos ni malas intenciones y todos cuentan con el grupo para exponer hasta sus más íntimas experiencias y encontrar, entre todos, una solución.

Esta serie nos hizo reír y llorar, la hora de cada capítulo se pasaba demasiado deprisa, el espectador realmente se sentía parte de Cicely, le importaba todo lo que les ocurría a los personajes porque la clave de su éxito radicaba ahí, en esos personajes descritos con maestría e interpretados con perfección y cercanía, y con cada temporada el sentimiento de pertenecer iba en aumento al conocerlos  cada ver mejor.

La gran parte de los actores se han dedicado mayoritariamente a la televisión, excepto el protagonista Rob Morrow al cual pudimos ver en la estupenda Quiz Show, aunque luego volviera a las seies con Numbers Janine Turner, que interpretaba a Maggie o John Corbett (Chris Stevens) (Mi gran boda griega, Lejos de la tierra quemada) al igual que sus creadores John Falsey y Joshua Brand colaboradores en series como Cuentos asombrosos.

Y es que Doctor en Alaska ha llegado a contar hasta con 80.000 personas entre sus actores, directores, productores juntando las 6 temporadas, a raíz de 23 o 24 episodios cada una, casi nada. Pero la dinámica de la serie, sus personajes y psicologías han sido fieles con el paso del tiempo.

Si, como yo, echas de menos ver series de calidad en la programación actual, ver un capitulo de vez en cuando sienta realmente bien, puede producir morriña y aunque sea un poco adictivo, se disfruta como la primera vez, además de ser atemporal.

Si, por lo contrario nunca has tenido de oportunidad de verla, la aconsejo fervientemente, disfrutarás de horas de televisión de calidad y descubrirás un universo diferente y muy peculiar del que te será difícil salir.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 10/10

Escrito por
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