martes, noviembre 12, 2019

DIIV – Deceiver

Discos DIIV - Deceiver

En 2016, DIIV, Dive en sus inicios, editaron ‘Is the Is Are’, uno de los mejores álbumes de aquel año para los principales medios internacionales. El proyecto, liderado por el ex-Beach Fossils Zachary Cole Smith, se encumbraba con una colección de 16 temas que brillaban a través de un dream pop melódico y balsámico al que era complicado no caerse rendido. Más aun teniendo en cuenta el convulso proceso compositivo que atravesó el fundador de la banda neoyorquina para aquella segunda referencia de estudio.

Adicciones (el batería original Colby Hewitt dejó el grupo en plena grabación), un arresto por posesión de droga a Cole y su ex-pareja Sky Ferreira en 2013, cambios en la producción a mitad de la elaboración del disco y unas polémicas declaraciones xenófobas, sexistas y homófobas vertidas en Internet por el bajista Devin Ruben Perez. De hecho, DIIV anunciaron su despido el pasado 2018 con un simple cambio de imagen en sus redes sociales. Fueron cuatro años que agotaron mentalmente y físicamente a Cole Smith, quien hablaba en aquel álbum de recuperación y desintoxicación. Contrariamente a eso, el también guitarrista explicaba recientemente que no fue del todo sincero en aquella ocasión. Por eso quizá ha querido reflejarlo directamente en el título del tercer trabajo de la formación estadounidense: ‘Deceiver’.

Después de pasar meses en clínicas de rehabilitación, tras ingresar por su cuenta en 2017, el compositor tenía mucho que sacar de dentro. Lo ha hecho acercándose a un sonido mucho más crudo y visceral, restándole además importancia al resultado. Eso parece reflejar su apertura a que otras personas aporten a la tarea de composición y producción. «Soy la única persona en la que puedo confiar para producir este álbum», llegó a decir a Pitchfork en relación a su reválida de 2016. En ‘Deceiver’, por contra, Cole Smith cuenta con la participación del resto de integrantes actuales en la elaboración por primera vez. Asimismo, esta vez, ha relegado parte de la producción a Sonny Diperri, quien ha trabajado anteriormente con My Bloody Valentine, Nine Inch Nails o Animal Collective, entre otros. Precisamente, MBV es una de las principales referencias que se vienen a la cabeza al escuchar la decena de temas publicada por DIIV.

La herencia shoegaze, que Cole Smith viene trasladando desde que comenzó el proyecto en 2011 con la ayuda del sello independiente Captured Tracks, toma unas pretensiones más intensas y abrasivas que en sus anteriores dos esfuerzos en largo. Mira incluso de no muy lejos al stoner rock y a los sonidos pesados, aunque vocalmente mantiene el papel pop y envolvente que tan bien representa la intrigante y susurrante voz de Zachary; aquí más depresiva que nunca. El tono y los instrumentales mantienen una tensión constante durante la escucha, dando la sensación de que en cualquier momento todo va a saltar por los aires.  

Pero lo que más asusta de ‘Deceiver’ es la sinceridad con la que cuenta Cole Smith su tiempo entre personas adictas. Los primeros siete cortes se pueden traducir como el testimonio de un toxicómano y las consecuencias físicas y mentales que acarrean el proceso de salir de la drogodependencia. “Horsehead” abre pasando de la melancolía a la catarsis en pocos segundos y muestra pensamientos suicidas («I wanna breath in / And never breath back out»). “Like Before You Were Born” suena a los primeros Ride: los riffs etéreos, la distorsión psicodélica y los coros envolventes forman parte de una pieza que compara los momentos de paz con la inexistencia. Y “Skin Game” habla de una “enfermedad”, de su “cura” y de la imposibilidad de seguir con la misma vida, incluyendo cierta crítica a los que provocan estas conductas adictas: «You Gave Us Wings To Fly / But Then You Took Away The Sky».

Son tres ejemplos de declaraciones demoledoras con las que el intérprete pretende en cierta manera expiar sus mentiras y pecados, pero también concienciar sobre el resultado de engañarse a uno mismo y a los que te rodean. Cole Smith lo expresa en cierta manera en “Fort the Guilty”, una mezcla de guitarras acústicas y distorsionadas que evoca con ese ruidoso muro inicial al ‘Loveless’ de MBV. «I was a stranger in my skin», canta antes de mostrar las primeras pruebas de un cambio y de ganas de vivir: «Things may change / Don’t turn away / You’re present now». El continúo uso de la segunda persona eleva la sensación de que Cole Smith podría estar hablando frente al espejo. Diciéndose todo lo que no se había atrevido hasta ahora.

El repertorio, sin embargo, peca de monótono a excepción del trío final. La ambiental “Lorelei”, dirigida por el slide; la acelerada “Blankenship”, una crítica hacia el magnate del mismo nombre, dueño de una empresa de carbón norteamericana, y sus semejantes por su negación del cambio climático y su actitud reaccionaria con esta ciencia («The earth is ownerless»); y “Acheron”, que se difumina en siete minutos cambiantes de ritmos cercanos al metal.

DIIV sirven en bandeja un trabajo que poco novedoso ofrece a la escena shoegazer. No en vano, suena en muchas ocasiones demasiado similar a aquello ya realizado hace 30 años. Tampoco intuyo que Cole Smith pretendiera innovar, sino que las sinceras palabras del recuperado líder, remarcadas con tensión y envueltas en oscuridad, buscaban tan solo convertir a ‘Deceiver’ en su propia redención.