Cruïlla Barcelona 2015: última jornada

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Como ya lleva haciendo el Cruïlla los últimos años, el tercer y último día del festival es mucho más corto pero igual de interesante. Se trata de poner la ciruela al final del pastel para que todo acabe perfecto. Por esta razón, hoy había menos gente y todo estaba mucho más tranquilo.

Los encargados de abrir el domingo en el Parque del Fórum han sido los catalanes Anna Roig i l’Ombra de Ton Chien en el escenario Estrella Damm. Una actuación de lo más especial que se tiene que ver, como mínimo, una vez. Con ya 10 años de carrera, no han perdido la originalidad y creatividad que mostraron en un principio. Es curioso como la cantante mezcla a la perfección lo que es el canto con la interpretación, añadiendo mucha expresividad a las canciones (que ya cuentan con letras de lo más expresivas). Un recital en la que los artistas no han fallado ni un momento, en el que se iban alternando las letras más irónicas a las más sensibles y directas. No han faltado canciones de sus inicios, como Je t’aime (de las canciones que más me gustan del grupo), versiones de las canciones tradicionales francesas que, tanto ama Anna Roig, y, por supuesto, su tema más popular, Bigoti Vermell, cantado también por los que estaban presentes en este recital con tanto cariño.

El segundo concierto, y el que ha cerrado el festival para un servidor, ha sido el de Asaf Avidan. Artista que se popularizó hace más de un año con One Day. La verdad, aunque lo poco que había oído del artista me gustaba, no tenía unas expectativas muy altas; temía que el directo muera más flojo que la versión de estudio. Pero ha pasado justamente lo contrario. El recital ha ido creciendo hasta llegar a una gran explosión final. El cantante no solamente ha demostrado un gran dominio de su curiosa voz (incluso ha jugado algún momento a hacer un poco de lírico), sinó que también ha interactuado bastante con el público y hacer bromas con ellos. Era evidente que el artista israelí tiene magia a la voz. Tanto han tocado canciones que sonaban a Bob Dylan cantadas con una voz muy especial a lo Janis Joplin, como otras más rockeras con solos de guitarra eléctrica. El final ha sido apoteósico: después de lanzar un discursos de 10 minutos sobre la gravedad y la libertad del ser humano cuando este desafía la gravedad, ha conseguido que absolutamente todo el público saltara con todas sus fuerzas durante 30 segundos seguidos mientras acababa la última canción. Una grandísima sorpresa el concierto de Asaf Avidan: de los mejores finales de festival que he visto; te quedas con muchas ganas de volver el año siguiente para volver a vivir lo mismo.

Y, con todo esto, solo queda agradecer a los del Cruïlla por su gran trabajo y esperar que la edición que viene sea tant buena, o mejor, que esta. Es un festival que se hace querer, que es muy fácil de disfrutar. Y cada vez irá cogiendo más gente fiel. Su estrategia de abrir completamente los horizontes de estilos, de traer tanto artistas de reggae, hip hop, rock o soul, tanto jóvenes promesas como leyendas consagradas… Hace que pueda gustar a un público mayoritario. Pero siempre bajo el sello de calidad del Cruïlla, sabes que, aunque no conozcas a un grupo, es muy probable que disfrutes igualmente de su directo. Porque muchas veces, en un directo, no se trata tanto del estilo o del género, sino de la habilidad de los artistas de ver qué tienen delante y que pueden hacer para que disfruten. Y, si algo me gusta de este festival, es que prácticamente no hay ni un directo malo. Dicho esto, Cruïlla, me despido de esta edición y os doy las gracias por todo vuestro esfuerzo. Nos vemos el año que viene y, molt bona feina!

Escrito por
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