Concierto de Lüger en Vigo: Viaje iniciático al kraut

LÜGER

Fecha: 14 de octubre de 2011

Lugar: Sala Mondo (Vigo)

Las referencias. Cuando intentas explicar con palabras, pongamos por ejemplo, un estilo de música, lo importante son las referencias. Las referencias. Aquellos nombres, nociones, estudios o hechos vividos que puedan acercar al conocimiento. Son importantes las referencias si aquel que te lee tiene referencias de esos grupos, nombres, nociones, estudios o hechos vividos. Sería importante que aquel que tiene que dar las referencias tuviese referencias. Si no, sólo podría relatar emociones. (Emociones. Estados. Sentimientos).
 
Bailas. Cuando tienes una lüger en la cabeza y a ti te suena música, bailas, mientras escuchas las montañas de sonido cabalgando en el oído, 1, 2, 1, 2, 1, 2, (4×4 machacante). Sin fin. Las montañas decreciendo, elevándote, pisando su cima y dejándote caer al vacío. Mientras cada una de los piedras que forman la montaña se desploma y cierras los ojos. Y te adaptas al ritmo. El jodido ritmo. El motorik, el pro-motorik y el post-motorik. Con el kraut nos hemos topado. Estamos en él, sube o bájate. La psicodelia es así, yo no la he inventado. Pero no puedes quedarte ahí quieto. Sobre todo no puedes quedarte con esa cara. El ritmo que de forma recíproca te mantiene vivo, pero que te agita y lleva por distintos terrenos. Ves pasar cientos de caballos con los ojos fuera de sus cuencas y sus lenguas desencajadas, caballos salvajes que te adelantan corriendo hacia ningún lugar. Velocidad por inercia. Por decisión. Aprovecha el viaje.  El camino, el ritmo. La “kosmische musik” enzarzada en tu cuerpo, vibrando, agitado, compulsivo. El ritmo marcado, el ritmo original, el ritmo originario, el motorik, pro-motorik o post-motorik, el krautrock. No me repito. Sólo son referencias. Referencias en base a un patrón rítmico, un ostinato uptempo. Rápido. De dientes apretados. De sudor en el cuerpo. De ritmo viciado envuelto en repetitivas notas de las guitarras de Edu García, la voz y los acordes al bajo de Daniel Fernández (Bajo, sittar), las percusiones metálicas de Fernando Rujas, la batería, el ritmo, de Raúl Gómez (samplers, efectos) y los sintetizadores espaciales de Mario Zamora. Todos dentro de una pecera. Comprimidos. Rebuscando en el fondo de la misma las piedras preciosas. Las iridiscencias que marcan el destino entre una canción y otra.  Creo que todos sabemos que hablo de Lüger. La fuerte carga rímica, los platillos, los riffs, los teclados, las distorsiones, la línea de bajo. Las voces. Los ritmos. A veces pueden asemejarse a ritos ancestrales de iniciación. Otras, quizás a mensajes a futuras generaciones. A otras razas, una llamada perdida al espacio exterior. Esperemos que alguien conteste. Otras sólo bailar, sólo disfrutar.
 
Comenzo Lüger con Wischenspiel/quidquid latet apparebit (que viene a significar, al parecer, Interludio / Todas las cosas ocultas le serán reveladas y se lee en el Dies Irae), un interludio con el sitar refulgiendo en la humareda sónica para empezar el concierto.  Lüger presentó en sociedad su Concrete Light, con sus canciones bandera como Monkeys Everywhere, la meteórica Shirokovsky pallasite (http://www.youtube.com/watch?v=mPV5Ai5ezhk) y varias canciones de su primer álbum homónimo, como Swastika Sweetheart, etc.
 
Antes, Telephone Rouges abrieron el concierto, dando una buena muestra del bautizado como Galician bizarre noise y que sirvió para entrar en calor, sudar, y bailar.
 
Consulta la gira de Lüger, sumándole el 17 de Noviembre en Madrid en The space cadet (El perro de la parte de atrás del coche) con Disco Las Palmeras!.
 
Os dejamos una muestra de todo esto, aquí:
 


Lüger por likeamarmota

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