Cala Vento: “Intentamos un poco huir de lo evidente”

Fotografía: Alex García-Cantarero

Cala Vento son Aleix Turon y Joan Delgado, dúo originario de L’Empordá que acaba de lanzar su tercer álbum: Balanceo. En los últimos cuatro años, acumulan ya tres LPs y dos EPs publicados, en los cuales han logrado gestar un sonido propio entre la guitarra, la batería y el juego de sus voces.

En Balanceo, sin embargo, dan una vuelta de tuerca a esta combinación en una producción ligeramente más refinada, con nuevas texturas instrumentales aportadas por capas extra de guitarra y percusión, vientos o teclados. El resultado: once temas efervescentes para los que los jóvenes de L’Empordá han decidido también lanzarse a la piscina de la autoedición con su propio sello: Montgrí.

¿Cómo surge esta decisión?

Joan: La idea viene desde hace tiempo, cuando estábamos componiendo el disco, mucho antes de grabarlo. Queríamos cambiar la forma de hacerlo a nivel discográfico, simplemente porque necesitábamos un poco de aire fresco y creímos que cambiar de sello era una buena forma de hacerlo. Por nuestra forma de ser, que queremos tenerlo casi siempre todo en nuestras manos, pensamos que lo mejor era montar el nuestro propio; estuvimos dándole vueltas al nombre, y Aleix escogió Montgrí, que es la montaña que une el Baix y el Alt Empordá, de donde somos cada uno de nosotros.

Aleix: Justo donde esa montaña llega al mar está la frontera entre una comarca y la otra. Esto, que se podría ver como una separación, pensé que también es una conexión, ya que al ser una montaña en un entorno tan llano, es el único punto que se ve desde los dos. Además, Joan es del pueblo que está justo debajo de la montaña, Torrella de Montgrí, y para no sentirme yo excluído usando el nombre de su pueblo, encontré esa reflexión [risas].

Además de autoeditaros, habéis adelantado el lanzamiento físico del disco frente al digital, planteando una serie de conciertos de presentación. Da la sensación de que buscáis reivindicar una forma alternativa de hacer las cosas. ¿Es así?

Aleix: Ya sea en base a lo que hemos hecho nosotros mismos antes o lo que se ha hecho de manera habitual, siempre estamos buscando cómo hacer las cosas de manera distinta. Por ejemplo, Fruto Panorama (2017, BCore), lo estrenamos con una web donde se podía escuchar el disco en primicia. Ahora se nos ha ocurrido esto.

Joan: Es como una forma de ser; lo cotidiano nos aburre. Por ejemplo, estrenar el disco con una revista está muy bien, pero nosotros necesitamos algo que nos sorprenda. Y por ejemplo, cuando vemos los resultados de esta idea de lanzar el disco físico varias semanas antes que el digital, y que en menos de cinco horas se hayan vendido los primeros cien discos en Madrid o Barcelona, pues flipamos. Y valoramos el haberlo hecho, porque nos remueve por dentro.

Aleix: Intentamos un poco huir de lo evidente. Y no es algo que se vea solo en nuestras acciones, sino también en nuestra música.

¿Es por esto que habéis buscado también un nuevo sonido en Balanceo?

Joan: Sí, pero también porque contábamos con más recursos. Los primeros discos están grabados en una semana, en directo. En Balanceo decidimos invertir como mínimo diez días, uno por canción. Montamos dos baterías diferentes, un montón de amplificadores, guitarras diferentes, acústicas, españolas… de todo. Nos apetecía también estar en un estudio donde pudiésemos dormir, y al final pasamos diez días allí, en un estudio en Motril (Granada) con la parte instrumental, y unos quince días más solo para voces en Barcelona, en Sant Feliu.

A nivel de composición, también en el local en todo momento estábamos diciendo: “esto suena a Fruto Panorama, otra cosa; esto suena a Abril, no, otra cosa”. Y así fue un poco.

Aparte de guitarra y batería, en el álbum contáis con más instrumentos –teclado, vientos, bajo…–. ¿Lo hicisteis todo vosotros?

Aleix: Lo único que fue externo fueron los vientos, que los hicieron un colega de Joan y un amigo de su padre. El resto lo hicimos todo en Motril, donde estábamos los dos con Eric Fuentes y Santi García, los productores.

Siempre estamos buscando cómo hacer las cosas de manera distinta

¿Ha habido grupos que hayáis escuchado recientemente y hayan influído en el sonido de Balanceo?

Aleix: Más o menos escuchamos lo de siempre, pero sí que han ido entrando bandas nuevas en nuestro diccionario, y por ejemplo yo he estado escuchando discos con una producción discográfica muy elaborada; gente como Lucio Battisti, o los Prefab Sprout. Son artistas que trabajaban mucho los sonidos y hacían producciones pop con muchos arreglos, con instrumentaciones más allá de las dos guitarras, el bajo y la batería. Balanceo, al final, es bastante guitarra, bajo y batería, pero sí que hemos puesto varias capas de guitarras, algunos pianos, teclados, cajas de ritmo, percusiones y eso logra un cierto empaque más producido, sin pasarnos tres pueblos para no hacer tampoco el ridículo en directo [risas].

¿Cómo planteáis el directo?

Aleix: Pues vamos a rizar un poco más el rizo, que ya estaba bastante rizado [risas] con tres amplis y tal, pues ahora voy a llevar cuatro, y bueno, a ver como sale.

Joan: Está guay también porque podremos darle un giro a las canciones antiguas; esos temas que ya hemos tocado millones de veces y transformarlos un poco con la nueva técnica, para que tomen otra dimensión.

¿Algún tema al que le tengáis especial ganas en el directo?

Aleix [a Joan]: Tú seguro que Remedio Contra la Soledad.

Joan: Sí, pero no la vamos a tocar aún. Es solo bajo y batería, y queremos tocarla en directo porque es algo distinto, pero claro, lo que pasa es que hay que practicarla aún un poco más.

Aleix: Simplemente le apetece que me cambie de instrumento [risas]. Pero sí, hay que practicar más, quizás comprar un bajo mejor…

Algo en lo que también me he fijado en Balanceo, es que las voces están más repartidas que en vuestros trabajos anteriores. ¿Es así?

Aleix: Pues sí, esto fue una idea mía, de la que Joan no era muy consciente del todo. Porque él se anima muy fácil a hacer las cosas. En el estudio yo le decía: “venga, ¿y esta por quÉ no la cantas tú?”; “y esta parte, también”; “y venga, esta otra” [risas]. Y así poco a poco le fui engañando para no tener que cantar yo tanto en los conciertos, porque él canta muy bien también.

Joan: Es verdad, yo no me enteré hasta los primeros ensayos, que le dije: “¡hostia tío, sÍ que canto!” [risas]

¿Está muy planificado el disco?

Joan: Sí, está muy pensado… Entramos ya sabiendo las canciones que íbamos a grabar y el orden.

Entiendo que no os quedaron canciones “de sobra”, ¿entonces?

Joan: Sí, pero sin grabar. Teníamos casi veinte ideas, y escogimos once. La número doce, que fue Liquidación Total [bonus track del álbum] la grabamos porque estábamos en Motril y Aleix se quedó afónico. Como no podíamos grabar las voces, hicimos otra instrumental.

¿Estáis satisfechos con el resultado?

Joan: Sí. Hemos conseguido que los tres discos que hemos hecho nos gusten, que aunque parezca mentira hay grupos que hacen discos solo para continuar girando, y ese no es nuestro caso. Nosotros los hacemos para que a nosotros nos gusten primero. Luego, si les gusta a otra gente, ya estamos cien por cien satisfechos.

Con este disco lo que queríamos era sonar así: más grandes, todo más compacto, más gordo, pero sin perder la personalidad del grupo que son dos instrumentos. Y no sé hacia donde nos llevará esto. Vamos bastante sobre la marcha.

Con Balanceo lo que queríamos era sonar así: más grandes, más compactos, pero sin perder la personalidad del grupo

[A Aleix] Hablando ahora sobre la letra de las canciones, me gustaría saber cuál es el proceso de escritura que hay detrás de ellas. Desde fuera, parecen una especie de monólogo interior donde sueltas con total transparencia todo lo que se te pasa por la cabeza, sin filtro, como si se te fuera ocurriendo a medida que cantas.

Aleix: Pues es que la mayoría de las letras nacen así, de ocurrencias espontáneas en el local cuando estamos haciendo la parte instrumental, por la que siempre empezamos. Incluso a veces tenemos una línea melódica y tarareándola se nos ocurren palabras que, unas detrás de otras, van formando frases. Y ahí comienzas a pillar el rollo de la canción. A veces las haces por partes, a veces del tirón. Pero no hay una intención de hacerlo de determinada manera.

Intentamos mantener también el lenguaje propio que hemos desarrollado en los otros discos, que creo que se basa en decir las cosas tal cual. Y que si de repente se te ocurren palabras que estéticamente te atraen por lo que sea, aunque no sepas muy bien lo que significan, las pones y ya está. Y a lo mejor más adelante, les encuentras la explicación.

En este sentido, también navegáis entre lo implícito y explícito, algo que permite que la gente se apropie un poco de las historias que contáis. ¿No?

Aleix: Sí, forma parte del juego este de intentar que la letra sea algo casi vivo, que tenga su propia vida y que te sorprenda. Lo evidente es menos interesante. A mí me gustan las canciones que de repente traen una palabra que no me esperaba. Por ejemplo, las de Sr. Chinarro.

Joan: Son letras con las que crees que está hablando de algo, y de repente una frase hace temblar todo.

El álbum tiene imágenes literarias que me han gustado mucho. En Liquidación Total, cuando dices que “tengo un puñado de fresas girando en la boca a punto de estallar”; o esa imagen de cuando llegas a casa después del concierto y te quedas escuchando otra canción, en Fin de Ciclo. Me parece precioso.

Aleix: Pues esa última es real, una anécdota que me contó Joan. Hasta cuando a él le pasan cosas, yo soy el cronista [risas].

Joan: Sí, fue después de un concierto en un pueblo cerca de mi casa, que era el último después de un montón de bolos seguidos, antes del parón de la gira de Fruto Panorama. Llevábamos tal ritmo que después de ese concierto, antes de llegar a casa, estaba escuchando un disco y me puse a llorar, y no pude apagar el coche sin dejar la última canción, La Copa de Europa de Los Planetas.

Intentamos mantener el lenguaje propio que hemos desarrollado en los otros discos

Parece que Balanceo tiene mucho sentido de lugar. Quizás sea porque empieza con Un Buen Año, y acaba con Fin de Ciclo, y como que plantea un sitio muy concreto en el espacio y el tiempo para vosotros. ¿Estáis cómodos en este sitio?

Aleix: Precisamente el nombre del disco va un poco por ahí, porque cuando te estás balanceando no estás cómodo del todo, nunca estás en una posición de estabilidad. El disco está muy ahí: habla mucho del aquí y del ahora, porque estamos mucho tiempo reflexionando sobre eso, con la excepción de dos canciones: la primera –Un Buen Año– que mira atrás y la última –Fin de Ciclo– que mira al frente, al futuro.

¿Y cómo veis ese futuro?

Joan: Pues no vemos mucho más lejos de este año. A los dos nos ha ido muy bien tener el disco terminado, ya que antes no sabíamos si realmente hacía falta grabarlo. Llevábamos mucho tute, muchas horas juntos, muchos viajes. Había días que no nos apetecía mucho ensayar, y antes de grabar el disco decidimos no quedar para tocar las canciones, porque las teníamos un poco aburridas incluso. Esto nos fue muy bien, y al terminar todo el proceso: tener el disco, sacarlo en físico y hacer el sello, creo que ya nos ha ido bien como grupo.

Aleix: Digamos que llegados a este punto, después de dos discos y haber aprendido como funciona la industria, cuando empiezas a grabar un disco ya lo haces con una serie de pensamientos que antes no tenías, como el hecho de que vas a tener que invertir mucho dinero, que lo que hagas ahí va a quedar grabado para siempre, que lo va a escuchar una gente determinada, que vas a tener que tocarlas muchas, muchas, muchas veces…

Todo eso te va creando una motivación, pero también te genera la necesidad de estar completamente convencido de lo que vas a hacer, porque después vas a tener que convivir con estas canciones durante mucho tiempo. ¿No? Y bueno, entonces hay momentos de crisis también.

Las letras hablan bastante de eso, ¿no?

Aleix: Sí, es la manera que tenemos de pensar. Yo solo pienso en la ducha y cuando toco la guitarra, el resto del tiempo estoy con la mente en blanco. [risas]

El disco habla mucho del aquí y el ahora

Y mirando al pasado, ¿cómo han sido estos cuatro años?

Joan: Han sido muy guay, pero desde dentro, muchas veces cuando van pasando las cosas no te das cuenta. Con esto de las entradas, por ejemplo, hemos flipado, o cuando fuimos a México por primera vez. Va pasando todo muy rápido y nunca hubiéramos imaginado ni la mitad de todo esto.

Aleix: Lo que sí que nos pasa a veces y es entristecedor es que, claro, cuando te ha pasado una cosa varias veces dejas de darle esa importancia que realmente tiene y lo normalizas. De todas formas, entre nosotros intentamos ayudarnos a seguir valorando esos momentos como lo que son: algo flipante y que le pasa a poca gente.

Imagino que el Fin de Gira con cuatro conciertos en Madrid y Barcelona, con cinco bandas invitadas y de lleno total, fue uno de esos momentos.

Aleix y Joan: Sí, sí, total.

Hablando de estos conciertos, me acuerdo de una entrevista que leí hace poco a los organizadores del Festival Tomavistas –donde estaréis tocando en mayo–, que comentaban que en España comienzan a aparecer sonidos distintos a esos “grupos fotocopia” que han predominado durante tiempo.

Precisamente en vuestro Fin de Gira contásteis con grupos como Ordesa, Yawners, Vulk, Disco Las Palmeras! o La Plata…, los cuales yo creo que muestran un poco esta nueva ola; ¿qué pensáis de esto?

Joan: En España siempre ha habido una movida Do It Yourself, con grupos flipantes desde hace muchísimos años, pero creo que por fin se les está haciendo caso. Los medios están empezando a dejar de priorizar solo a los grupos que llevan llenando festivales toda la vida. Un ejemplo es el de la Mondo Sonoro, donde hemos sido portada este mes, Carolina Durante el mes pasado y antes Novedades Carminha.

Aleix: Son grupos con personalidad, que si copian, copian a bandas de hace bastantes años y que ya no están en activo. Esa es un poco la gracia, ir renovando gustos, incorporándolos… el Tomavistas es precisamente un festival que siempre ha apostado por eso y su cartel siempre sorprende en ese sentido, por ser uno de los únicos distintos al resto de festivales.

Y ya para acabar, ¿creéis que Balanceo es un buen Remedio Contra La Soledad?

Joan: Cualquier música al final lo es, ¿no?

Aleix: Creo que cualquier persona puede encontrar cosas con las que se va a sentir identificado y acompañado en cierta medida. También hay cosas que están en Balanceo que a lo mejor la gente no se ha planteado antes.

Pero bueno, esperemos que no haga el efecto contrario y que la gente se sienta más sola por culpa de escuchar este disco (risas). Me gusta pensar que no, que aunque acabe con una canción como Fin de Ciclo, cuando entran los vientos, la parte final lo arregla y te quedas tranquilo.

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