Arranca el Tanned Tin

Foto: D.A.

El Tanned Tin, refugio del pop y el rock más indie y paradigma de festival descubridor de grupos, abrió ayer a última hora de la tarde su edición de 2012, otra vez en Castellón, que resiste como sede un año más con todos los abonos vendidos pese a los continuos rumores de cambio de ubicación y fechas, problemas de financiación y falta de apoyo institucional. De nuevo, durante tres días de absoluto gozo para el melómano más inquieto, la música suena y muy bien en el Teatre Principal, cuya acústica y confort lo hacen ideal para el tipo de propuestas que se dan cita año a año en este festival.

Nacho Vegas, una de las figuras del cartel, fue ayer el primer plato fuerte de la noche. Repasando en formato acústico apenas seis canciones  –versión del Por qué te vas de Perales/Jeanette, La gran broma final, himno asturiano, entre otras – de un repertorio que cada día que pasa se hace más imprescindible, el asturiano se mostró algo agarrotado al principio pero se llevó los aplausos del público gracias a la sobriedad con la que ataca esas letras río que se pegan a la médula y de las que es difícil escapar. Salió al ruedo tras el veterano cantautor Greg Trooper, que con sus pintas de vecino con dotes ocultas llenó el recinto con su pericia a la guitarra y se metió a la gente en el bolsillo con bonitas canciones que recuerdan tanto a Warren Zevon (más en los discos que sobre las tablas) como a Steve Earle. Parece mentira que con las canciones tan chulas que acredita sea tan desconocido en la Vieja Europa.

Curiosidad era lo que había para recibir a una de las musas del pop “raro” de los 90, década en la que llevar una camiseta de Stereolab era como demostrar que a indie no te ganaba nadie. Laetitia Sadier, cantante de aquel grupo, presenta su disco The Trip desde hace unos meses y ayer consiguió plasmar  ante una nutrida audiencia un sonido que sigue siendo marca de estilo de lo que hacía con la banda, Está en los genes: melodías inconfundibles ensambladas con ritmos que intentan escapar del estándar, saliéndole pop gélido que difícilmente emociona al respetable.

Y si hablamos de emociones, una de las ventajas de que el Tanned Tin se celebre en un teatro es que te proporciona experiencias como escuchar a Tim Hecker desde la comodidad de una butaca, dejando que su electrónica ambiental a un volumen ensordecedor se convierta en algo puramente físico, algo así como escuchar el Apollo de Brian Eno desde el motor de la nave espacial.  Mucho ruido, algún momento inspirado y abandono de las sutilezas que hay en sus discos. División de opiniones.

El momento estelar, el más esperado de la noche, llegó con la presentación que Standstill hizo en directo de su triple Ep Adelante Bonaparte bajo el título de Rooom, espectáculo audiovisual que el grupo despachó con la solvencia que les caracteriza, alcanzando varios momentos de alta intensidad como el del tema titular (muy aplaudido), acompañado por imágenes con las que el grupo interactúa constantemente en un sugerente juego de luces y sombras.

La noche enfiló la recta final con el set de Amor de Días, proyecto del Clientele Alasdair MacLean y de Lupe Díaz-Fernández, necesaria dosis de elegante pop de cámara tras la experiencia de Rooom, el art-rock instrumental cercano al dream pop de los sorprendentes y notables Austin TV, y Triángulo de Amor Bizarro, que actuaron como gancho para cerrar la primera jornada y cuyo resultado fue, como siempre ocurre con el combo gallego, el triunfo de su zumbido abrumador en otra de sus descargas de noise crudo y melódico. Siguen siendo un valor seguro.

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