ARENAL SOUND 2012 DOMINGO: “El día del Rock”

thewombats

Cuarto y último día de festival. Algunos con lágrimas, otros con ampollas… Quiero decir, algunos con pena, otros con alegría por poder darse una ducha caliente en casita. El día siguiente es lunes y hay que trabajar, eso se nota en la densidad del festival, pero los que quedan tienen aún una reserva de fuerzas y quieren gastarla.

Si hubiera que bautizar a este día sería “El Día Del Rock”. Y qué mejor manera de empezar que con la fusión de las dos bandas roqueras más auténticas del panorama español. Corizonas, si alguna palabra los define es ésa: “auténticos”. Un concierto que al finalizar te ha llenado, y no quiero decir con esto que el resto no, pero terminas con la sensación de haber escuchado algo denso, con solera, que viene de tiempo. Y era hora de que el festival se pusiera serio, dejara la fiesta a un lado y diera una lección de profundidad. Los más jóvenes quedarían impactados al descubrir que esos tipos con sombreros pudieran llegar a gustarles, los mayores quedamos deleitados ante el saber hacer de esta banda. Cómo se adaptan a un festival de estas características sin venderse y encima se toman la licencia de versionar Wish You Were Here de Pink Floyd, magnífico. Otros que ofrecieron un gran concierto fueron Clap Your Hands Say Yeah, aunque con menos éxito que los anteriores y del que se esperaba. Esto nos entristece porque no es fácil encontrar cabezas de cartel así por aquí y nos gustaría seguir viéndolos, pero nos alegra porque una banda nacional tiene bastante más éxito que una extranjera sin tener que cantar en español. Over and Over again (Lost and Found) y Heavy Metal, sus dos canciones más esperadas, no podían faltar.

The Ting Tings, sin duda, de lo peorcito del festival. Un concierto que de no ser por Great Dj, That’s no my name o Shut up and let me go podría haber sido facilmente un concierto de rap, pero del malo. Un pequeño manchurrón en un día que aun iba a dar muchas alegrías.

Volvemos a lo nuestro, el rock. Como dijo con toda la razón Jon Arias, cantante y bajista de Layabouts, “nos han dicho que os han dado poco de esto”, señalando a su instrumento. Y así es. Quizás fue un poco excesivo el contenido electrónico y pop del festival, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Los madrileños supieron dar la caña de la que podía haber carecido el festival con overdrives contundentes y la batería llena de energía de Victor. Han endurecido mucho el indie-rock del que partieron, rozando el trashmetal en algunas ocasiones, pero se les da bien. Una vez calentito el público, no solo por los codazos que se repartían en los corros, llegaban The Wombats. Sin duda, uno de los cabezas de cartel del festival y uno por el que se arrepentirán esos que tuvieron que abandonar el recinto antes de tiempo. Al contrario que los anteriores, éstos, lejos de endurecerse, han aflojado bastante buscando salidas en el pop y la electrónica. En todo caso, sus clásicos como Moving To New York, Kill The Director, Backfire At The Disco y como no Let´s Dance To Joy Division, el cual reservaron para la apoteosis final, siguen metiendo muchísima caña. Volvieron los corritos y los bailes punkarras ya ensayados anteriormente por los allí presentes, que iban gastando los últimos cartuchos que les quedaban después de estos cuatro días, algunos seis.

Solo los más fuertes sobreviven y para ellos aún quedaba una recompensa: Digitalism. Miami Showdown encendía el corazón gigante que se encontraba a la espalda de estos dos djs. La sesión se pudo dividir en tres partes: en la primera se dedicaron a canciones propias, sobre todo de su último disco I Love You, Dude; la segunda se centró sobre todo en remixes; y la tercera, vuelta a la cosecha propia. Consolidadísimos en la escena electrónica fueron la guinda del pastel.

El Arenal está avanzando a pasos agigantados seguramente por su reducido precio y por su cartel lleno de grupos consolidados. Lo primero nos gusta: Es difícil mantener en los tiempos que corren una organización decente, a excepción del incidente del primer día, y grupos de calidad a precio reducido y es digno de alabar. Lo segundo no es tan positivo: Nos gustaría ver un cartel con más grupos emergentes y alternativos, es decir, más arriesgado. Aún así no nos perderemos la próxima cita.