Amy Winehouse murió por ingesta excesiva de alcohol

Desde que, el pasado 23 de julio, la cantante Amy Winehouse apareció muerta en su vivienda en Londres, la maquinaria de la rumorología se puso en marcha y apuntó a una posible sobredosis como motivo del fallecimiento. Lamentablemente, las especulaciones no iban por mal camino, aunque las drogas no fueran finalmente la causa.

Según la investigación judicial del caso, Amy murió de forma “accidental” a consecuencia de una ingesta excesiva de alcohol. Los informes señalan que la cantidad de alcohol que la cantante tenía en sangre era de 416 miligramos por cada 100 mililitros de sangre. La doctora de Winehouse, Christina Romete, afirmó que Amy llevaba tres semanas sin beber hasta que, unos días antes de fallecer, volvió a las andadas. El exceso de alcohol tras el periodo de abstinencia fue lo que acabó con la vida de la cantante, como así ha confirmado Suzanne Greenway, la responsable de la investigación.

El informe también deja constancia de que Amy no había tomado drogas, lo que confirma la teoría de Mitch Winehouse, que defendía a capa y espada que su hija no podía haber muerto a causa de una sobredosis porque había superado sus problemas de adicción. Además, también se descarta la hipótesis de un posible suicidio, barajada desde el momento en que se conoció el trágico suceso que acabó con una de las mejores voces de soul de los últimos tiempos.

Escrito por
Más de María Romero

WOLF GANG – SUEGO FAULTS

The King and All of His Men. Ese era el título de...
Leer más