“30 Días de noche” (2003), de Ben Templesmith y Steve Niles

30 DÍAS DE NOCHE (2003), de Ben Templesmith y Steve Niles

Cómic

Norma Editorial

La historia de 30 días de noche es la de un guión de cine que no consiguió ser película y se transformó en cómic. Su éxito arrollador llevó a que consiguiera su intención inicial y diera el salto a la gran pantalla. Esta particular cronología de hechos ha permitido que no nos perdamos uno de los mejores cómics de vampiros y de terror de los últimos años que seguramente habría pasado desapercibida como film, al menos en nuestro país.

 

La sencillez de la idea del guionista Steve Niles encierra una inteligencia que explica las ventas que la obra alcanzó tanto en EEUU como en nuestro país. Si los vampiros se ven obligados a esconderse de día, ¿por qué no buscar un lugar donde el sol no se ponga? De esta forma los chupasangres fijan su vista en Barrow, Alaska, donde una vez al año es de noche durante un mes de entero. Sus habitantes deberán enfrentarse a una horda de nosferatus dispuestos a darse un festín de sangre sin descanso. La trama respira gran parte de su propósito original. La narración es precisa, intuitiva en muchos casos, corta hasta casi la exageración pero impactante y tal y como dice Clive Barker en el prólogo: “contiene gran parte de la cruda y brutal energía de las películas de terror de los buenos tiempos”. El ritmo es frenético, te deja casi sin respiración hasta un final que no sé todavía si es mejor que el principio.

 

Pero si el guión es bueno, el dibujo se compagina a la perfección con el argumento para crear la ambientación que necesitaba. Nunca se ha hecho más patente que para algunos proyectos menos es más. Ben Templesmith compone un dibujo desnudo, vacío de detalles en la mayoría de los casos y sobre todo, oscuro, muy oscuro. Con un trazo de paisajes sugeridos, uno tiene que detenerse en cada viñeta hasta quedarse satisfecho (algo que no echa para atrás, sino que ayuda a sumergirse en el claustrofóbico mundo de Barrow). Por otro lado, Templesmith se inclina por unos  personajes esbozados en caricaturas de pesadilla, con proporciones alteradas, que dominan la escena. El color se reduce  a una mínima expresión con profusión de grises y negros pero sobre todo, rojo, mucho rojo. Además, la sensación de caos frenético se acentúa por la original distribución de las viñetas en cada una de las páginas, sin una distribución uniforme algunas suman hasta diez, otras tan solo una.

 

30 días de noche ha tenido multitud de secuelas con los vampiros como protagonistas pero dos de ellas conforman la trilogía original que continúan la trama principal de Barrow: Días oscuros y Regreso a Barrow, que por primera vez Norma ha publicado en un solo tomo. También está la película de David Slade  en cuyo guión participó Niles, por lo que conserva la esencia de la historia y la innovadora apariencia de vampiros del cómic.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10