Lista Crazyminds: Homenaje a Kim Deal

El pasado 14 de junio no nos sorprendió, precisamente, el comunicado firmado por Frank Black, Joey Santiago y David Lovering que anunciaba la salida (otra vez; suponemos que definitiva) de Kim Deal de Pixies. Aunque las fricciones entre Charles Thompson (aka Black Francis, Frank Black) y la bajista eran de sobras conocidas, muchos nos preguntamos cuál habría sido su evolución si ambos hubiesen firmado el armisticio en la cruda guerra de egos en la que se enzarzaron, que desembocó en la temprana disolución de la banda, y hubiese tenido una mayor participación en los créditos de las canciones.

Por otro lado, buena parte del prestigio de Pixies estriba en su corta, intensa y brillante obra, cuyo cénit lo marca el segundo larga duración, Doolittle (4AD, 1989). Apenas dos años después, Trompe Le Monde (4AD, 1991) mostraba signos de una dispersión que sugerían un Frank Black más hermético, que había impuesto su papel de líder y que parecía pensar ya más en su futura carrera sin los quebraderos de cabeza de Pixies. Si en la descomposición pesó más el excesivo celo del líder de la banda, las tensiones en el seno de la banda, la ambición de Deal o algún otro factor, quizá no lo podamos saber. Como tampoco, a tenor de la carrera posterior de la de Ohio, si Frank Black realmente tenía motivos para apartarla de la composición.

Sea como fuere, la primera canción que pudimos escuchar de Pixies, y con la que se abre su primera referencia discográfica, el mítico EP Come On Pilgrim (4AD, 1987) cuenta con la hermosa voz de Kim Deal entonando un lamento de la vida moderna y una elegía de la vida primitiva realmente inquietante. La cromática línea vocal circula en disonancia con la melodía del bajo, perfilando la que será una de las características más definitorias del sonido del grupo; cuanto menos, cuando ella está a cargo de la voz principal.

Sin embargo, su primera colaboración firmada aparece en el primer álbum propiamente dicho de la banda, Surfer Rosa (4AD, 1988), la inmensa Gigantic, una historia de amor preñada de insanidad y oscuridad, y primer single de hecho de Pixies. (Curiosa tendencia; la primera canción de la banda, el primer sencillo del grupo, a cargo de Deal. Quizá Frank Black tenía motivos para mostrarse celoso.)

Ya en la época de Doolittle las tensiones entre Black Francis y Kim Deal afloraron con tanta virulencia que llegaron al extremo plantear expulsar a Deal por sus desplantes antes y durante las actuaciones. Kim insistía, tozuda, en reivindicarse como autora e incluir sus canciones en el álbum, pero Francis sólo le permitió incluir este Silver en el álbum más idiosincrático del grupo, y uno de los iconos del indie. Quizá se trate de una pieza menor dentro de tamaño álbum; aun así, la sensación de incomodidad que transmite su voz encajada, tan metálica como la slide guitar de sobrevuela la canción, es de las de erizar el vello del cuerpo.

Tras la gira de Doolittle, llamada, medio premonitoriamente, Fuck or Fight, Pixies se tomaron un (obligado) descanso: la convivencia en grupo se había convertido en una olla a presión, y ninguno estaba por conciliar los ánimos. Kim Deal aprovechó el receso para dar rienda suelta a sus inquietudes compositivas; convocó a Tanya Donelly de Throwing Muses, con quien coincidió en la gira conjunta de ambas bandas, y a Josephine Wiggs, de Perfect Disaster. Steve Albini, que ya produjo Surfer Rosa para Pixies, se puso tras la mesa de grabación en el debut de The Breeders, Pod (4AD, 1990). Más descarnado, oscuro y menos críptico que las composiciones para el grupo de Boston, el debut de The Breeders recibió un elogio unánime de la crítica y una excelente recepción entre compañeros de gremio, aunque pasó más bien desapercibido por las listas de ventas.

De este debut recuperamos Iris, una de las composiciones en solitario de Kim, una desasosegante espera henchida por las guitarras angulares marca de la casa y por una tensión creciente que nunca se libera. Se reconoce la melódica de la pixie, tamizada por el sonido más espartano de la throwing muse Donelly, ambas combinadas por la característica producción de Albini.

El éxito de público llegó con Last Splash (4AD, 1993) tras la definitiva desmembración de Pixies, que llegó durante las sesiones de grabación de este álbum. Kelley Deal sustituyó a la guitarra solista a Tanya Donelly, y The Breeders se embarcaron en una gira exhaustiva que acabó con Kelley en rehabilitación por adición a la heroína, y Wiggs y el batería Jim McPherson iniciando proyectos por su cuenta. Así que en 1995, cuando Kim contaba con una buen manojo de canciones, decidió formar un nuevo grupo, The Amps, y darle salida. Tipp City fue el single extraído del único disco de la banda, Pacer (4AD, 1995), y un buen ejemplo del sonido más deslavazado y urgente, más inmediato pero, en cierta medida, menos redondo que el de The Breeders.

A pesar de que Pacer devolvió el impulso perdido de Kim Deal por las composiciones enérgicas, el proyecto The Amps quedó en una única referencia discográfica, mientras Kim esperaba que su hermana saliese de rehabilitación y retomasen The Breeders. Sin embargo, siete años y muchas sesiones de grabación mediaron entre Last Splash y su sucesor, Title TK (4AD, 2002). Entre medias, pudimos ver a Kim Deal embarcada en numerosas colaboraciones, como en el single del Washing Machine (Geffen, 1995) del grupo por excelencia del noise-rock, Sonic Youth. Kim Deal engarza su voz con la de Kim Gordon en el también inquietante, metálico y escalofriante Little Trouble Girl.

Entre otras muchas colaboraciones, la más inmediata fue la que le solicitó Ivo Watts-Russell, presidente de 4AD y responsable del fichaje de Pixies para el sello discográfico, para su proyecto como productor estrella, al estilo de Alan Parson, This Mortal Coil. Deal, junto con Tanya Donelly, prestan la voz en esta composición de folk etéreo, You and Your Sister.

También pudimos oír a Deal en el segundo disco de la accidentada formación del ex Slint y Squirrel Bait, el guitarrista Brian McMahan, en este caso acompañando a la fantasmagórica voz de McMahan en una inquietante muestra del post-rock cercano al gótico, muy del gusto de Edgar Allan Poe.

Desde su temprana separación, los rumores sobre una posible reunión de Pixies se sucedieron casi sin interrupción, a pesar de las evasivas (y el mal humor) de Frank Black. Sin embargo, en 2004 acabó concretándose la primera gira de reunión, sin material nuevo… aparte de este Bam Thwok, single grabado en exclusiva para una iTunes session, y composición de Kim Deal destinada, en principio, para la película de DreamWorks Shrek 2 y que acabó como el único material de Pixies post Trompe Le Monde (4AD, 1991). Bam Thwok, primigienia y juguetona, sirvió para romper el hielo entre Deal y Francis y supuso una especie de himno de resurrección del grupo, aunque rara vez se oiría sobre los escenarios.

A principios de este año, Deal decidió dar una salida bajo su propio nombre a las composiciones que lleva acumuladas. En enero presentó su primer single en edición limitada, Walking With a Killer, a través de su propio sello discográfico. Se aprecia parte de la influencia de Pixies en los estallidos sonoros tras la calma tensa, aunque tamizada por la suave voz de Deal y esa línea sostenida. Hot Shot, sin embargo, es mucho más Breeders, y por eso quizá más cercana a la sensibilidad de Kim.

Volviendo a la génesis de The Breeders, recordamos por último el homenaje que en Pod aparece al legado de The Beatles, y más concretamente a la rabia y el surrealismo latentes en el genio de Liverpool, John Lennon. Happiness is a Warm Gun es una de esas canciones nunca suficientemente reivindicadas, y que pudimos escuchar como añadido en el concierto de The Breeders en este pasado Primavera Sound 2013.

Pero si por una canción recordaremos la aportación de Deal fuera de Pixies en la historia del indie-rock será por la brillante, hipnótica y sincopada Cannonball, y la delirante visión plasmada por Spike Jonze, con la ayuda de la sonic youth Kim Gordon, en el videoclip promocional. Juguetona, socarrona, surrealista y revitalizante, pocos podemos escapar al estribillo cuando en nuestro estéreo (o nuestro reproductor de mp3) suena ese running like a cannonball… auuu, auuu, auuu

Irregular, genial en ocasiones, dispersa en otras, e injustamente a la sombra de Frank Black, Kim Deal ha decidido romper definitivamente con su pasado más brillante. Esperemos que sea en pos de nuevos hitos en su carrera.

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