No olvides las canciones que te salvaron la vida (Carlos Pérez de Ziriza, 2019)

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Cuando una canción marca tu vida, las razones por las que lo llega a hacer son, en muchas ocasiones, desconocidas. Sin embargo, si intentamos echar la vista atrás y de una manera reflexiva acometemos la tarea de rescatar esas piezas que han protagonizado momentos vitales inolvidables, podemos encontrar muchas respuestas, diversos argumentos y multitud de situaciones que rememorar gracias a la letra de una canción o a un riff determinado.

En No olvides las canciones que te salvaron la vida (Libros Efe Eme), Carlos Pérez de Ziriza, su autor, indaga en todo lo que la música ha supuesto en su propia existencia. Y lo hace de una manera muy concienzuda, en primera persona, abriéndose en canal al lector que, de una manera u otra, se sentirá irremediablemente identificado con esta manera de narrar.

El libro se estructura por orden cronológico, donde cada capítulo corresponde a un año en la vida del autor. Desde 1989, cuando Pérez de Ziriza contaba con 16 años, hasta 2018. Junto a la cifra del año correspondiente, aparece en el título el nombre de una canción y su autor. De esta manera se articula un relato absolutamente generacional, donde el análisis social y musical de cada época, se entremezcla con las vivencias personales y con la disección desde diferentes puntos de vista de la canción y el artista que dan sentido a cada capítulo.

Ya en la introducción del libro, su autor evidencia lo que, en realidad, es una grandísima verdad: “No hay una sola vida que no pueda ser desentrañada a través de las canciones que orbitaron a su alrededor”. Solo con esa frase se puede comprender a la perfección las motivaciones que se encierran en esta obra. Esta podría ser la biografía de cualquiera de nosotros y ese es quizás el punto fuerte del relato, que cualquiera puede sentirse identificado y que convierte una vida común, como la de la mayoría de los mortales, en protagonista absoluta. Aquí no hay grandes heroísmos, ni acontecimientos fascinantes, solo pasajes de un día a día que cualquiera reconocerá gracias a la música y que el lector, de manera directa, podrá relacionar con estas u otras canciones que hayan sido importantes en su propia experiencia.

Una reflexión vital y musical

Entramos de lleno en aquella época en la que la música no estaba presente en todo momento, situación o lugar de la vida (como ocurre en la actualidad) y uno deseaba regresar del colegio para poder poner el nuevo disco que había adquirido. O rememoramos los años del walkman, un aparato que requería un esfuerzo diferente para escuchar y con el que se adquiría una especie de destreza e intuición para llegar al punto deseado de la canción o disco. Una época en la que no teníamos toda nuestra música al alcance, solo las cintas que elegíamos como compañeras de un viaje o de un simple paseo. Así, los discos se convertían en los verdaderos catalizadores de momentos inolvidables.

Pero no solo de nostalgia habla No olvides las canciones que te salvaron la vida. También se han elegido canciones de esas que hemos llegado a odiar o aborrecer tras las millones de veces que, consciente o inconscientemente, las hemos escuchado. Hay reflexiones en cuanto a los cambios en los hábitos de consumo de música, en cuanto a lo que una canción, buena o mala, supone en tu vida, lo que significa para ti según los momentos a los que te lleva. Nos encontramos con ese momento en el que descubrimos una banda, cuando en sus conciertos hay pocas decenas de personas. Ese sentimiento de pertenencia tan sumamente embriagador.

Hallamos canciones de Pixies, R.E.M., Wilco, Patti Smith, Chucho, Sr. Chinarro, León Benavente o La Habitación Roja, entre muchos otros, con las que reflexionar acerca de todas las etapas vitales, utilizándolas como vehículo para dar sentido a los pensamientos y coherencia a las conclusiones. Hay profundidad a la hora de intentar comprender cómo distintos sentimientos se estructuran en nuestra vida: miedo, amor, vértigo, madurez, responsabilidad, nostalgia… Hay canciones compartidas (y relaciones personales), que unen, pero también hay pequeños placeres individualizados en uno mismo. Evidenciamos el paso del tiempo, el avance irremediable de la edad con la música como fundamental instrumento para crear recuerdos, sensaciones…

No es necesario ser un erudito en la música popular de los últimos 30 años para disfrutar este libro, pero lo que es seguro es que hará las delicias de todo melómano que se precie, al que lo aquí narrado no le será ajeno, pero también de todo aquel que, aunque alejado de los artistas y géneros aquí propuestos, pueda extrapolar estas vivencias a su propia experiencia. Disfrutable al 100% por todo amante de la música y más aún por los que compartan generación con Carlos Pérez de Ziriza, aquellos que inevitablemente miramos hacia atrás con cierta nostalgia y orgullo por una época que vivimos intensamente.