martes, noviembre 12, 2019

First Breath After Coma: “Este álbum tuvo momentos muy íntimos” (2019)

Entrevistas First Breath After Coma: "Este álbum tuvo momentos muy íntimos" (2019)

La poética expresión de “First Breath After Coma” fue tomada prestada hace seis años como nombre para uno de los grupos más potentes del indie portugués actual. Este quinteto de Leiria (Portugal), formado por João Marques, Pedro Marques, Roberto Caetano, Rui Gaspar y Telmo Soares, se daba a conocer en 2013 de la mano de un notorio post-rock, en formato reducido, con un debut titulado ‘The Misadventures of Anthony Knivet’.

Este molde, sin embargo, comenzó a tambalearse con ‘Drifter’, en 2016 y finalmente reventó el pasado mes de marzo con ‘NU’, un tercer trabajo que explora una suerte de art pop electrónico con ‘NU’. Voces dilatadas, moduladas; coros y respuestas; sintetizadores, ramalazos de guitarra y percusiones medidas al milímetro gestan un trabajo sensible y transparente; libre, capaz de sorprender. En 2019, First Breath After Coma fueron los encargados de abrir las actuaciones del escenario principal del Festival Paredes de Coura durante la tercera jornada del evento, el pasado 16 de agosto. Fue ahí donde tuvimos la oportunidad de hablar con parte del grupo sobre su último trabajo.


Para empezar, quería preguntaros por el nombre, que me suscitó atención desde que os conocí. La referencia a Explosions In The Sky es evidente, pero quiero preguntaros en qué medida os identificáis con este género, sobre todo con vuestro tercer álbum que se desmarca un poco de lo que habéis hecho hasta ahora.

Un poco sí que está ahí esa referencia, pero hay otros aspectos. En el momento en que estábamos haciendo el primer disco vivíamos una situación como la que define el nombre: estábamos parados y después comenzamos a hacer algo nuevo. En 2013 teníamos un proyecto con otro nombre, entre las mismas personas. Pero estábamos en un impás, no muy satisfechos con nuestra música. No sabíamos bien nuestra identidad, ni lo que queríamos hacer, pero sí sabíamos que no queríamos continuar por ahí. En esa época conocimos también la música de grupos como Explosions In The Sky, Sigúr Ros y otros, y el nombre de First Breath After Coma, además de ser un nombre poético, hace referencia también a ese nuevo comienzo.

Vuestro último trabajo, ‘NU’ (2019, Omnichord Records) es el que más se desmarca, hasta ahora, de estos cánones. ¿Podríais contarme cómo llegásteis a él?

‘NU’ nació del sitio donde lo ensayamos: una residencia de artistas, una casita a la que decidimos ir a vivir, para hacer este disco. Fuimos los cinco, todos juntos y nos quedamos allí durante seis meses, componiendo, viviendo juntos y al lado del estudio. Al mismo tiempo, tenemos una productora audiovisual —Casota Collective—, y también tratamos de ir pensando en la parte visual, en el vídeo, al mismo tiempo que hacíamos las músicas. Gestamos tanto el sonido como la parte más visual.

¿Cómo veis la relación entre música y vídeo? ¿Es difícil el equilibrio?

Sí y no. Puede ser complicado cuando ves un vídeo tan increíble que se superpone a la música. Nosotros buscamos planos más largos y más pausados, para conseguir dar peso a la música. Hacemos las canciones primero, y nunca pensamos en una narrativa, ni hacer cine narrativo, sino en convertir la música en un sentimiento y trasladarlo a una imagen.

¿Cómo ha diferido el proceso compositivo del de los álbumes anteriores?

Para ‘NU’ íbamos juntando, ensayando y haciendo música, y después quedábamos un día para grabar. La gran diferencia ha sido que en los otros álbumes tocábamos al mismo tiempo e improvisábamos, en búsqueda del resultado final ya con la batería, las dos guitarras y el bajo. Pero en este, nunca tocábamos juntos las canciones. Íbamos al estudio, en grupos de una o dos personas —a veces estábamos los cinco, no siempre tocando a la vez—, para probar a juntar partes, ensayar o hacer canciones. Y después quedábamos un día para grabar. Las melodías no dependían tanto del número de instrumentos: comenzaban siendo más lisas para construírse poco a poco, por momentos. Y al final, cuando ya teníamos el álbum hecho, tuvimos que aprender a tocarlo. Hasta el final no pudimos saber cómo iba a sonar, y eso nos daba miedo.

También en este álbum, las voces tienen más peso y tratamiento que en los anteriores, que eran quizás más instrumentales. Esta decisión en algún tema me ha recordado a los giros vocales de los últimos trabajos de Bon Iver; a James Blake o Daft Punk… ¿Hay estas influencias?

Fue un poco por experimentar. El álbum también cuenta con un timbre nuevo en la voz principal, donde además de Roberto [Caetano] empezó a cantar Rui [Gaspar]. Nos gusta ver la voz como un instrumento, como puede ser una guitarra. Pero sí, siempre estamos influenciados por la música que oímos y fue una cuestión de probar y descubrir que nos gustaba cómo sonaba.

¿Creéis que seguiréis explorando estos sonidos de cara al futuro?

No lo sabemos. Siempre hacemos lo que nos apetece, que es lo normal, y después de explorar mucho una cosa en un álbum —los sonidos de las voces, por ejemplo— nuestra voluntad suele ser distanciarnos en el siguiente trabajo, no hacer una cosa parecida. El próximo puede ser funk, o puede ser electrónico…; quién sabe.

¿Y cómo afrontáis el directo?

Tiene mucha más garra que el disco. En estudio todo es más ligado, más sensible; y en el directo es todo más fuerte. Hay una delicadeza y una sensibilidad que en el directo desaparecen. La canciones son muy parecidas pero lo que cambia es la intención y la forma en que las presentamos. En ambos sitios, lo importante en este disco ha sido el respetar los silencios y el espacio: hay muchas partes donde solo dos o tres están tocando, y el resto estamos pendientes de entrar en el momento justo.

‘NU’, significa desnudo en portugués, ¿por qué ese nombre?

Tiene que ver mucho con el proceso del que hemos hablado. Fue trabajo en equipo, pero contó con momentos muy íntimos. También a la hora de escribir las letras. Antes escribíamos en conjunto, y ahora fue más una selección: escribes tú para este tema, yo para el otro, etc. Por último, dejamos de tener vergüenza de decir determinadas cosas, y decidimos ser más honestos de lo que éramos con nuestra música. La palabra ‘NU’ representa todo esto.

Las letras solemos hacerlas al final, en una fase avanzada de la música y sobre la melodía: cuando sabemos lo que cada tema nos hace sentir y lo que queríamos transmitir con ella. Entonces le ponemos palabras.

¿Cómo ha sido la recepción del disco hasta ahora?

A nuestras madres les gustó mucho [risas]. Aún tiene un recorrido pequeño, no lleva fuera ni siquiera un año. Pero ya hemos hecho un mes y medio de tour en Europa, pasando por Alemania, por España, y en verano hemos hecho gira por festivales. Hasta final de año seguiremos presentando en Portugal, con unos conciertos especiales para rematar.

¿Cuál es vuestra relación con España?

Adoramos mucho España. Después de todos los tours que hacemos por Europa, nosotros siempre volvemos a la terriña [Portugal], donde tratamos de hacer conciertos y también nos gusta volver a España.

¿Cómo veis el desconocimiento que existe entre las escenas española y portuguesa?

Es cierto, y ocurre por ambas bandas. Ni los portugueses sabemos mucho del mercado de España, ni del otro lado saben sobre el nuestro. Está cambiando un poco, nombres más grandes como Rosalía, pero en la escena más pequeña, solo existe para aquellas personas interesadas en ver a nuevas bandas de otras culturas. De todas formas, por lo que tenemos visto, está mejorando.

¿Algún grupo español que admiréis?

Rufus T. Firefly, son increíbles. Muy bellas personas.

¿Tenéis alguna recomendación de la escena portuguesa?

Sensible Soccers, You Can’t Win Charlie Brown, Noiserv, Surma, Whales, FUGLY, SELMA

¿Hay mucho artista que cante en portugués?

Aunque solía haber muchos grupos que cantaban en inglés, algunos han cambiado de idioma y, además, cada vez hay más proyectos musicales que usan el portugués.

¿Y vosotros, para cuándo?

[Risas] No pensamos en ello.