Igeldo: «Estamos volviendo a las raíces» (2020)

Con dos EPs ya en la calle, Igeldo son uno de los grupos a tener en cuenta en este 2020. La formación basada en Madrid e integrada por veteranos de distintas partes de España lanzaba el pasado enero su segundo EP: Ancha Es Castilla. Se trata de un recorrido completo por los diversos registros del grupo, que finalmente miran hacia el indie de los noventa. Se trata de Javi González (guitarra / voz), Aitor Berraondo (batería), Adrián Diez (teclados, guitarra y voz) y Germán Ormaechea (bajo y voz); con este último tuvimos la oportunidad de charlar recientemente, acerca del último lanzamiento de grupo, sus planes de futuro y la escena actual en España.

¿Cómo surge la idea de sacar un nuevo EP a principios de año?

Tras estrenar el primero —Igeldo— en 2019, hemos estado año y pico rodando los temas. Nos parecía un poco largo no dar noticias de grabación hasta junio, cuando nos pondremos con el primer álbum de estudio, y decidimos meternos a grabar más. También es que hemos seguido componiendo, la gente nos pedía algo. Así que elegimos las tres que más nos molaban en directo y entramos a grabarlas. Va un poco por toda esa cultura de la inmediatez, pero vamos a querer un formato físico en un momento dado y yo hasta que no tenga un vinilo en mi mano, todavía parece que no tenemos un disco [risas].

Tanto la grabación como la masterización del EP han sido en un sitio distinto respecto al primero. ¿Puedes comentarnos un poco esta decisión?

Con el primer EP fuimos a lo grande, a David Kano. Es un productor muy potente, muy bueno pero caro también. Supuso mucho estrés ya que el estudio tenía una disponibilidad limitada. Finalmente estamos contentos con el resultado, porque el David sabe un montón y el resultado salió bien. Masterizamos donde nos recomendó él, en Estudios Reno.

Para el segundo nos agobiaba un poco pensar en el primero. Conocimos a Carlos Elías, que estaba lanzando un estudio [estudios Calderón] y buscando bandas para grabar. Nos encajaron las fechas y nos metimos a grabar con él y con Pablo Fergus, con quien lleva el estudio. Son muy buenos también y controlan mucho; tienen un rollo más relajado, sin límites de tiempo. Parecía que eran dos miembros más de la banda y estuvimos muy a gusto. Esto es algo que se nota también en el sonido, que grabamos con un ambiente más relajado, más fluido.

¿Qué buscáis en el sonido de este EP?

El acabado que queremos dar a las canciones es el indie de los noventa, apuntamos hacia ahí y queremos reivindicar ese rollo que está muriendo. En cuanto a temática, lo que nos sale un poco. Somos dos quienes componemos; Javi, el guitarra, y yo. Según se me ocurre la melodía, por ejemplo, cuando voy por la calle, la grabo en una nota de voz, llego a casa y la grabo. Y luego entre los cuatro seguimos dándole la forma. A veces parece que son eclécticas, pero al final somos los mismo cuatro músicos con los mismos pedales y las mismas sonoridades, por lo que el resultado acaba siendo homogéneo.

A nivel de letras, me han parecido bastante introspectivas, como una especie de monólogo interior costumbrista.

Sí. Las letras tienen un toque críptico a lo «no quiero que te enteres de lo que canto», también muy de esa época, y tienen un punto que nos mola que es costumbrista: canciones que se llaman Latas de Atún, La Lista de La Compra, Ancha Es Castilla….

Buscamos acercarnos a ellas de forma que quien la escuche pueda darle su significado: algunos pensarán que se habla de las drogas, de una relación personal, de un curro… Damos pie a que la gente se lo curre un poco. No somos muy explícitos pero sin embargo buscamos metáforas my costumbristas. «Sale el sol por la mañana», «una caña en el bar de abajo»; también un rollo Los Planetas, etc.

Como has dicho antes, parece que ese indie noventero se está ahogando un poco, frente a otras propuestas que tiran más del garage, el punk o el pop. ¿Cómo veis hacer este tipo de música ahora?

Hacemos lo que nos mola. Los cuatro hemos derivado en movidas varias a lo largo de los años y nos hemos vuelto a juntar ahora. Estamos volviendo a las raíces, a donde empezamos. Lo que nos gusta es que hemos aprendido a hacer otras movidas y ahora lo traemos a estos orígenes. Sí que hay un poco de reivindicación. Evidentemente hay grupos consagrados —¡hasta los Pixies siguen tocando!— pero no hay muchos grupos nuevos que hagan esto. Hay mucho grupo nuevo que hace trap, que haga garage, punk, pero grupos nuevos que se pongan a reivindicar el indie de los 90 hay poquitos.

Al final, es lo que nos sale hacer y tampoco pretendemos darle más vuelta.

Dices que habéis derivado en «movidas varias», ¿me comentas un poco la trayectoria de cada uno?

Somos cuatro. Yo, por ejemplo, mi primer disco con Aitor (batería de Igeldo) a la batería lo grabamos en 1996, como Greysoul, con Paco Loco en Gijón. En aquella época empezaba El Columpio Asesino y dábamos bolos juntos en Pamplona en los 90. Yo luego me tire a la electrónica, con un grupo, empecé a pinchar… El batería se tiró más hacia el jazz, la música sinfónica.

Javi (guitarra de Igeldo) viene de Cantabria. Empezó con grupos un poco más de punk pero su influencia siempre ha sido el indie español rollo La Costa Brava, Mercromina, Surfin Bichos. Adrián es millennial y tiene un bagaje mucho más ecléctico, sigue muchas cosas.

Parte de vosotros sois de fuera de Madrid; ¿cómo veis la escena en las provincias (Pamplona, Cantabria), frente a la situación en la capital? 

En una ciudad como Pamplona o Castrourdiales, hay poquitos seguidores de música alternativa. En Madrid hay más escena, pero también hay muchas bandas. Es mas difícil sobresalir, mientras que en provincias te haces el nombre como el alternativo. Pero si te digo la verdad, a nivel cultural se está mas a gusto en Madrid que en Pamplona. La oferta aquí es acojonante, se pueden ver mucho más bolos, tocar en salas mucho mejores. Mola estar en Madrid para la música independiente.

¿Cuándo presentaréis Ancha Es Castilla en directo?

La presentación oficial tendrá lugar el 25 de abril en Siroco. También pasaremos por Pamplona, Murcia y Toledo; a final de junio, el día 27, tocaremos en Costello, en Madrid otra vez. Todavía no sé si estará el largo ese día o lo sacaremos más adelante.

¿Cómo veis el circuito de salas y de festivales en España?

El circuito de salas de invierno está jodido pero nos lo sacamos bien porque llevamos un año currando y estamos ahí. Damos bastante bolo, viene gente y no nos va mal. Los festivales son otra movida. Se ha vuelto muy difícil entrar en festis. Se han convertido en algo muy comercial. Siempre tocan los mismos grupos, hay muy poca ventana para grupos emergentes o nuevas propuestas y es un poco la pescadilla que se muerde la cola: la gente quiere ver lo mismo porque le ofreces lo mismo.

Estamos pendientes de algunos festis, pero podremos hacer más el año que viene. Tocar en festivales sin un largo lo ha hecho Carolina Durante y poco más. Pero nunca se sabe, luego hay festivales que, como el Sonorama, un mes antes te confirman siete bandas nuevas.

¿Qué grupos actuales os molan?

Yo soy DJ y estoy todo el día buscando nueva música; hay un montón de grupos haciendo cosas muy guays. A nivel español por ejemplo, hay muchísimas cosas y además, son buenas. Camellos, Chaqueta de Chándal, Chavales, La Juventud…

Pero reconozco que luego hay otros grupos que lo petan y que para mi son un producto, porque luego vas a los directos y no lo saben defender.

Ya para finalizar, ¿qué consejo daríais a un grupo joven, que está empezando?

Que discutan a qué quieren sonar y a dónde quieren ir musicalmente. Que marquen una línea editorial. Hay mucho grupo que mezcla enfoques muy distintos. Que hablen, que sepan a donde quieren ir y que lo defiendan con fuerza y lo reivindiquen.

Lo primero es currar en el local y sacar temas. Cuando tengas confianza en que lo que tienes merece la pena, es hora de mover promo, sacar bolos, dedicar unos mesecitos a tocar, a componer… Hay mucha gente que sale a la palestra con uno o tres temas y no sabe tocar más, y luego tiene que rechazar bolos. Primero cúrrate una hora de bolo, cuatro temas que te molen de verdad, seis que no tanto, y a partir de ahí puedes empezar a moverte.