lunes, noviembre 18, 2019

Carolina Durante: “Cuando empezamos, la única aspiración que teníamos era pasarlo bien”

Entrevistas Carolina Durante: “Cuando empezamos, la única aspiración que teníamos era pasarlo bien”

Fotografía: José Miguel Gimeno

El caso de Carolina Durante es algo atípico en la música de nuestro país. Uno de los ascensos más vertiginosos que se recuerdan en los últimos tiempos. En el último año, han pasado de no haber tocado nunca en directo, ni haber compuesto una sola canción, a llenar salas y festivales, a convertir en virales las pocas canciones que han ido publicando y crear un auténtico hype a su alrededor con vistas a la publicación de su primer larga duración.

El día antes de que se produzca el lanzamiento de su debut homónimo, nos juntamos con los cuatro miembros de Carolina Durante. Diego (voz), Mario (guitarra), Martín (bajo) y Juan (batería), nos reciben en las oficinas de su discográfica tras una maratoniana jornada de promoción y, junto a ellos, repasamos lo que ha dado de sí este último año, su imparable popularidad y, sobre todo, las diez canciones que componen el esperadísimo primer álbum de la banda.

Complicidad, diversión y actitud. Así son Carolina Durante, uno de los grupos del momento. Cuatro jóvenes de Madrid quemando las etapas a velocidad de vértigo, coleccionando hits sin descanso y rebosando conciertos incendiarios cada fin de semana.

Vayamos al momento en el que empezó todo. Cuando montáis la banda y empezáis a grabar vuestras canciones, ¿qué aspiraciones teníais? Supongo que nada os haría sospechar que fuera a pasar todo lo que ocurrió después.

Martín: Cuando empezamos, la única aspiración que teníamos era pasarlo bien. Yo es que no sabía tocar, entonces no puedo tener otra aspiración que no sea esa e ir viendo que pasa.

Diego: Yo realmente tampoco sabía nada. No había cantado en mi vida, no había escrito nunca, no sabía tocar… así que imagínate las expectativas que tenía. Con pasarlo bien, creo que era bastante.

Martín: Ir haciendo algún conciertito de vez en cuando…  Cuando teníamos algo, sí que nos apetecía también enseñarlo, traer a colegas y tocárselo.

Pocos casos hay como el vuestro, con un ascenso tan rápido en popularidad, con apenas unos pocos singles en circulación, etc. En El año cantáis “lo que cambian las cosas en un año” ¿Cómo habéis vivido todo esto?

Diego: La verdad es que a mí me ha parecido que el tiempo pasaba extremadamente rápido. De alguna manera pienso que no estoy disfrutando las cosas como debería.

Justo eso os iba a preguntar más adelante. Si no tenéis la sensación de que, quizás, no estéis saboreando por completo todo lo que os está pasando.

Mario: La verdad es que sí que nos pasa eso. Sobre todo porque ves grupos que   son amigos nuestros o de los que somos fans, que les hacen mucho menos caso que a nosotros y que el hecho de, por ejemplo, tocar en el Ochoymedio les parece una locura. Pero es que nosotros estábamos taloneando a Los Punsetes en nuestro quinto concierto. ¡Eso sí que es una locura!

Carolina Durante

Es bonito que, por escucharnos a nosotros, la gente pueda acercarse a otras bandas cercanas o que admiramos

Diego: La cosa es que nosotros tenemos bandas como referentes, a las que situábamos en la cima de lo que se podía aspirar en algún momento y, a nivel de público que nos sigue, hemos pasado a esas bandas. ¡Y esto ha ocurrido en un año! Por eso, hay veces que no me doy cuenta y que me cuesta ver lo que está sucediendo realmente.

Martín: Pero vamos, que ha estado de puta madre y no tenemos queja, ¿eh? ¡Que parece que estamos llorando por esto! (Todos ríen)

A mí me pasó algo rarísimo. Cuando tú no has visto a una banda en directo, solo la escuchas en tu casa y, además, no existía esto de ver los oyentes mensuales, que te permite hacerte un poco a la idea de cuál es el nivel que puede tener esa banda. Yo tenía bandas que para mí eran la polla y que me imaginaba que debían tocar en todos lados, pero en cambio no era así. Es que la industria en este país es muy jodida y hay bandas muy buenas que no pueden tocar todo lo que les gustaría, porque tienen que pagar una pasta para irse a la otra punta de España.

Diego: Yo creo que lo más bonito de esto es que, el hecho de que nosotros podamos llegar a tener cierto reconocimiento, pueda hacer que bandas cercanas a nosotros o a lo que nosotros hacemos, se enriquezcan.

Martín: O que haya gente que nos escuche, que pueda escuchar a otras bandas que hagan algo cercano a lo nuestro.

Diego: Que simplemente en los artistas relacionados en Spotify, aparezcan bandas que a nosotros nos han molado, que han sido referencia absoluta y que se   nutran de peña que nos empieza a escuchar a nosotros, eso es lo más acojonante.

Martín: Eso es la polla, porque a nosotros nos flipan esas bandas. Yo, por ejemplo, entro en un camerino y me encuentro como el otro día, a Isa y Rodri de Triángulo de Amor Bizarro o con Joel de Joe Crepusculo, que coincidimos en Valencia y flipo muchísimo. Con la cantidad de conciertos en los que hemos ido a verles… O que Joaquín de Los Nikis se suba a cantar con nosotros…

Diego: Son cosas con las que alguna vez hemos soñado pero que ni se nos pasaba por la cabeza que pudiera ocurrir.

Es que os escucho hablar y es como si llevarais varios años de carrera y ya hubierais cumplido cantidad de sueños y esto que tengo aquí (el cd) sale mañana a la venta.

Diego: ¡Tal cual!

Martín: La verdad es que es un poco loco porque es como quemar todas las balas en muy poco tiempo y, como ha dicho Diego, quizá sea demasiado rápido, pero ha sido así y ya está. El tema a seguir currando.

Carolina Durante

¿En qué momento os dais cuenta de que la bola está creciendo y empezáis a ver que no la controláis?

Diego: Yo, por ejemplo, me empiezo a dar cuenta de lo que estaba sucediendo en el Mad Cool, cuando tocamos a la vez que Pearl Jam, en uno de los escenarios pequeños, entre comillas. En ese tipo de carpas de festivales, yo he visto conciertos a los que van 50 o 100 personas y, de repente, salimos al escenario del Mad Cool, mientras estaba tocando Pearl Jam, repito, que era el cabeza de cartel, y de repente había una masa de gente increíble. Yo creo que había por lo menos mil personas.

Y al día siguiente, en el BBK, tocando a las 6 de la tarde… ¡que yo no he ido a las 6 de la tarde a un recinto en mi vida! Llegamos con toda la solana pegando, al escenario, que eran cuatro neumáticos. Era como si subimos ahí donde está el      televisor a tocar (señala una mesa de la sala donde nos encontramos).

Martín: Y dijimos: “Chicos, lo de ayer estuvo muy bien, un ensayo pagado” (risas)

Diego: Claro, hablamos eso y pensamos: “bueno, quien quiera venir ahora a disfrutar, bienvenido sea”. De repente se acerca el concierto, se pone una nube tapando el sol y empieza venir peña sin parar, todo el mundo se pone a cantar todas las canciones… En ese finde yo dije: “Se viene” (risas).

En este disco habéis prescindido de los hits que, hasta ahora, os han dado a conocer y os han llevado hasta donde estáis. Es un ejercicio de honestidad muy grande y que dice mucho de vuestra personalidad. También indica que tenéis confianza en lo que hacéis. ¿Realmente tenéis tanta confianza en todo esto como aparentáis?

Martín: En realidad, es la confianza en nuestro criterio. Es lo que hemos estado haciendo desde el principio, desde la primera vez que nos metimos en una sala de ensayo y decidimos qué sí y qué no. Eso no va a cambiar, no vamos a decir de repente, “esto no me convence, pero creo que tiene potencial para que le mole a la peña, así que vamos a sacarlo”. Va a haber canciones que a cada uno le gusten más o menos, siempre va a haber que hacer concesiones porque somos cuatro personas haciendo música, pero el criterio está ahí siempre.

Si publicas un disco hoy en día, tiene que haber variedad,no puede ser todo el rato la misma canción

En las diez canciones que se recogen en el disco, se percibe una mayor variedad de lo que nos teníais acostumbrados y me da la impresión de que enfatizáis un poco más ese toque oscuro y ochentero. Habladme de estos nuevos temas y de lo que habéis pretendido transmitir con ellos, ¿qué objetivo principal teníais a la hora de empezar a construirlos?

Mario: En realidad, cuatro o cinco canciones las teníamos ya hechas de antes. A partir de ahí, fuimos haciendo alguna más, de hecho las dos últimas las hicimos un poco con prisas porque, aunque teníamos más canciones, queríamos un poco más de colchón. Por ejemplo, Cuando niño es un poco para relajar porque si no, iba a ser todo demasiado intenso todo el rato. Falta sentimiento es mucho más oscura y pesada de lo que solemos hacer. Eso es lo guay de sacar un disco y no singles, que caben canciones de todo tipo, no solo lo más icónico.

Al final se trata también de enriquecer un poco el repertorio y el abanico de estilos o sonidos.

Diego: Claro, es así, tal cual. Yo creo que a la gente le va a sorprender este disco en cuanto a que son canciones diferentes entre sí. No es todo el rato ese single medio tiempo, como puede ser Joder, no sé. La idea era sacar canciones diferentes. Si publicas un disco hoy en día, creo que tiene que ser así. No puedes escuchar un disco que sea todo el rato la misma puta canción. Es un coñazo.

Martín: Igual la cara A sí que tiene ese punto un poco más acelerado, pero a partir de la sexta canción, en la cara B, sí que intentamos probar cosas diferentes.

Aunque hay un gran número de bandas que han reivindicado esta manera de hacer música, a lo largo de los años, parece que sois vosotros los que habéis conseguido revivir de manera definitiva ese espíritu que en La Movida era la tónica general. ¿Os sentís de alguna manera abanderados de algo de esto?,

Diego: Lo primero es que nosotros no podemos llevar esa bandera porque nosotros no lo hemos creado. Creo que nuestros referentes y los grupos en los que nos hemos fijado, son los que la portan y, de alguna manera, nosotros ayudamos a llevarla un poco más alto y que la peña lo vea. No sé… es que nosotros no hemos hecho nada nuevo. Pero también te digo que como Carolina Durante no suena ningún grupo en España.

Martín: Nosotros cogemos lo que más nos gusta de cada cosa: Las letras y las melodías del pop, metiéndoles la agresividad de grupos más punk o más rock.

Carolina Durante

No todos nos vale. Somos bastante exigentes con el sonido

Además, con lo que habéis dicho antes, reivindicáis, en cierto modo, una manera específica de hacer música. Es un poco ese espíritu de los 80 de juntarse sin saber tocar e ir aprendiendo, mientras que ahora parece que se busca más la perfección.

Diego: Ahora la tendencia es más a juntarse el músico de un grupo con el músico de otro y formar un supergrupo. Lo nuestro es algo raro por eso, porque somos cuatro chavales que no estábamos dentro de ninguna escena, que no nos conocía ni Perry y que decidimos montar un grupo para pasarlo bien.

Martín: También te digo que esto no hay que confundirlo con una falta de compromiso o con ser conformistas. No todos nos vale y somos bastante   exigentes con el sonido. Nosotros queremos tocar bien y queremos hacerlo cada día mejor. Igual no nos preocupa tanto sonar limpio, pero sí que nos preocupa sonar bien y que sea como un tiro y divertido, para que el público esté encendido.

Diego, háblame de las letras y de tu manera de escribir. En mi opinión, también recogen bastante de la herencia del underground y el punk madrileño de los 80. ¿Qué proceso creativo sigues para construirlas?

Diego: Pues, ¿qué te voy a decir? si yo nunca había escrito hasta ahora. Sí que hay grupos en los que me he fijado porque sus letras me gustan más que las de otros. Yo no lo hago adrede pero, evidentemente, si llevas escuchando desde los 14 o 15 años a un grupo determinado, cuando te pones a escribir para el grupo que tú has creado, va a haber atisbos de eso que has escuchado tanto.

De todas formas, en esta pregunta me gustaría que, por ejemplo, Martín dijera qué opina él.

Martín: Yo creo que hay canciones que le quedan muy bien al cantarlas. Por ejemplo, le escuchas cantar Autosuficiencia, de Parálisis Permanente, y ves que le queda muy bien. Al final, esa manera de escribir él la recoge, igual que ocurre con algunas canciones más cínicas.

Diego: También te digo que yo cada vez soy más exigente a la hora de escribir. Ahora veo algunas canciones que he escrito y me da bastante vergüenza.

¡Pero si no ha pasado nada de tiempo! Eso es algo que dicen muchos artistas que llevan años de trayectoria.

Diego: Pues sí, a mí me pasa y, por ejemplo, sí que me preocupa el hecho de poder perder espontaneidad. Creo que ahora hemos hecho pocas canciones, cuando llevemos 50 quizás esto será más preocupante. Pero ahora sí que es verdad que está saliendo más o menos fluido todo.

Martín: Sí que es verdad que, al principio, Diego venía con letras al ensayo y algunas eran demenciales. Nosotros las tocábamos, pero nos partíamos la polla todo el rato. Molaba saber que esas canciones no las podríamos tocar fuera de esas cuatro paredes en la puta vida. (Diego se ríe a carcajadas).

De hecho, algunas de esas canciones, las retomábamos porque tenían ideas muy guays, pero retocando algunas estrofas. Por ejemplo, la de Necromántico surgió así de una letra súper naíf.

Diego: Es que son letras que yo hacía sin tener ni idea porque no había escrito nunca. Y además, aparte de las canciones, yo no escribo ni relatos ni poesía ni escribo artículos en ningún blog… Las canciones es lo único que he escrito en mi vida… Bueno, y mensajes de WhatsApp (risas)

Martín: También te digo que tú puedes tener una moñada escrita pero depende de cómo la cantes, tiene un sentido u otro. Si coges una canción y la tocas con una guitarrita, en acústico, con un tempo determinado, te das cuenta de que esa letra da un poco de vergüenza. En cambio, si la coges, le metes distorsión y la gritas haciendo un poco la caricatura, como la canta Diego, que hace un poco el show, te das cuenta de que el sentimiento es cursi, pero que le quitas toda la seriedad que lleva. Pero entiendo que esa misma letra, leída, no tiene el mismo efecto.

Carolina Durante

Una letra puede dar vergüenza al verla escrita, pero según como la cantes, tiene un sentido u otro

De todas formas, en este disco ya no hay tanto de eso.

Diego: Pero porque me esfuerzo en que no sea así. Ya te digo que cada vez soy   más exigente y supongo que también voy cogiendo algo de experiencia. También tengo la suerte de que me mola leer y creo que eso ayuda.

Hablando de todo esto, se nota que la actitud es muy importante, la manera de cantar, de tocar, de escribir… ¿Qué porcentaje de vuestro éxito se lo atribuís a la actitud con la que encaráis todo y qué porcentaje a las canciones en sí mismas?

Martín: Yo creo que es un porcentaje muy alto. Hay peña por ahí que tiene unos temas increíbles. Por ejemplo, David, de La Estrella de David, tiene unos temas acojonantes y, para mí, es uno de los mejores compositores de este país, de las personas que mejores canciones hacen. Esas canciones funcionan con una actitud determinada que él tiene, pero igual no llegan a un gran público.

Diego: Pero para mí David tiene una actitud y un personaje muy marcados.

Martín: Sí, pero que quizás es menos atractivo para la gente.

Diego: Evidentemente, de cara al público en general, es así.

Martín: Claro. No se trata de cuatro chavales metiéndoles hostias a tres instrumentos y otro pegando brincos y dejándose la voz. Las canciones que hacemos pueden ser buenas o no, pero la actitud y el hecho de querer sonar con mucha distorsión y tocando muy rápido y muy fuerte, son factores que juegan a nuestro favor.

Con el primer EP y con el disco nos ha pasado que hemos grabado alguna canción y vemos que se queda bajita de ritmo o que la voz se queda también floja. Vemos que, en el momento en el que Diego entra en el estudio y canta una canción con una actitud más relajada de lo que estamos acostumbrados, la canción se cae.

Diego: Eso se ha visto en mogollón de canciones que he tenido que volver a regrabar. He tenido que tomarme tres cervezas, fumarme un canuto, ponerme los cascos y apretar. Es que si no, no funciona.

Martín: Pero también es importante ver hasta dónde porque hay veces que vemos que hay demasiado berrido y resulta algo incómodo. Es como buscar ese punto de poderse escuchar con cascos y tener actitud.

Quizás hacía falta algo de esa actitud en nuestra escena. Algo de tocar las narices, de ser incómodos, que no sea todo tan encorsetado…

Martín: Sí, el hecho de ser un poco más crudos. Si yo llego al estudio de grabación y empiezo a tocar la línea de bajo como tiene que ser, en el tempo que tiene que ser, pero en lugar de tocar a toda hostia estoy relajado, me llega Berni, que es nuestro producto, y me dice: “Tío, esto está muy bien tocado, pero prefiero que esté un poco peor y que esté bien de chicha“. Con Juan también ha pasado que en el primer EP venía un poco oxidado de tocar flojito y ahora se ha     acostumbrado a meterle caña.

Has hablado de Bernardo Calvo, vuestro productor y quería preguntaros qué creéis que ha aportado vuestro equipo al sonido de Carolina Durante.

Martín: Pues mira, empezando por Luis que es nuestro manager y también es músico y ha tocado en grupos que nos flipan, como Juventud Juché o Los Punsetes, con los que sigue tocando. La primera decisión fue quitarle los pedales a la voz porque antes íbamos con delays y con reverbs. Fue como, “olvidaos de esto y centraos en la voz alta”.

Diego: Eso pasó a partir del tercer concierto (risas). Eso ocurrió porque, en directo, había veces que se me olvidaba pisar los pedales para que salieran los   efectos de voz y, de repente, nos empezamos a dar cuenta de que sonaba guay.  Luis y mis colegas, que eran los que venían por entonces a los conciertos, me empezaron a decir que cuanto menos pisaba los pedales y más me dejaba la voz tal cual, más molaba.

Mario: Es que está el hecho de que el efecto de reverb y cantar gritando, chocan mucho.

Martín: Berni nos ha enseñado a tocar en el estudio, básicamente. Es un genio, tiene unas ideas increíbles y sabe lo que funciona y lo que no. Nosotros siempre le pedimos más ruido pero, al final, él nos para un poco porque quiere que el   tema se entienda (risas). Carlos Hernández también nos ha ayudado mogollón en los directos, al igual que Diego Castro.

Al final, el equipo que hay detrás nos ha ayudado mucho a sonar mejor, porque   nosotros no veníamos de tocar en ningún sitio.

Carolina Durante

Yo siempre me pregunto si a mí mismo me gustaría mi grupo

En casos como el vuestro, siempre hay un gran número de gente entusiasmada, pero también de haters. Vuestra actitud siempre denota que pasáis bastante de las críticas. ¿Realmente es así o sí que os afectan las críticas?

Diego: Depende. A mí personalmente, si viene mi hermano, que es una persona que creo que tiene un criterio similar al que puedo tener yo y me dice: “Esta canción nueva que habéis tocado hoy, es una mierda”, sí que le tengo en cuenta. Mucho más que a un tío que me escribe en Instagram diciéndome: “¡Hijo de puta, vaya mierda que haces, no sabes cantar!” (lo dice elevando la voz). Bueno, es que eso realmente no es una crítica. Yo agradezco que mi hermano venga y me diga lo que piensa porque sé que es una crítica similar a la que yo tendría como oyente.

En Buenos consejos, peores personas dejáis bastante clara vuestra postura en este tema. Va un poco por ahí el tema…

Diego: (sonríe sintiéndose comprendido) Exacto, por ahí va. Me gusta que eso se perciba. Yo esta canción la escribí por una persona que hay en mi vida, que es alguien súper inteligente, muy leído y da siempre unos consejos alucinantes, pero no es ni mucho menos el ejemplo a seguir en cuanto a persona y a lo que él ha hecho en su vida. Es como “¿hasta qué punto te voy a escuchar en todo lo que me estás diciendo si tú has sido lo peor?”.

Aun así, decidme qué comentario u opinión os ha chocado más. Lo que más os haya afectado.

Mario: (Tras un rato en el que todos se paran a pensar) La verdad es que a mí me la suda (risas).

Diego: Es lo que te decía antes. Quizás lo que más me afecte es que a las personas que tienen un gusto musical similar al mío, no les guste lo que hacemos. Al final siento que me estoy traicionando o que no estoy logrando el objetivo. Yo siempre me pregunto si a mí mismo me gustaría mi grupo.

Martín: Es muy diferente la manera que tiene uno de relacionarse con una canción cuando la toca que únicamente cuando la escucha. Hay canciones nuestras que yo seguramente escucharía si no tocase en el grupo y me encantarían, pero como me aburro tocándolas, mi relación es diferente. Y hay otras que me flipa tocar pero que igual, como oyente, me aburrirían.

En todo esto que estamos hablando influye mucho el uso que se hace de las redes sociales, que al final son un arma de doble filo…

Martín: Al final es saber gestionar el nivel de caso que le haces o de valor que le das a todo eso.

De hecho, en Nuevas formas de hacer el ridículo sois muy explícitos y hacéis un poco de crítica con todo esto. No os voy a preguntar a quién os referís en la canción porque parece más que evidente…

(Todos ríen a la vez) Mario: ¿La pregunta es que con qué Instagram nos hemos hecho pajas? (Risas)

En realidad mi pregunta iba más por el hecho de que el uso de las redes sociales se está yendo un poco de las manos, ¿hasta dónde creéis que puede llegar el mal uso de estas herramientas?

Mario: Es exactamente lo que dices tú, que todo se está yendo de las manos. Hay gente que vive con una ansiedad enorme y tampoco me refiero a los que critican o a los que son criticados, sino a la gente que depende del feedback continuo.

Al final es que, en redes sociales, parece que haya profesionales del odio incluso…

Martín: Es que es muy fácil. Yo veo a Mario que tiene el pelo mal tintado o sucio, escribo lo primero que se me ocurre y al segundo ya se me ha olvidado.