Rufus T. Firefly: “Con estos discos queríamos que la gente pudiese viajar dentro de sí misma”

Rufus T. Firefly

Loto no es, ni más ni menos, que una continuación de Magnolia, el excelente álbum que Rufus T. Firefly editaron el pasado año y que, por fin, ha posicionado a la banda encabezada por Víctor Cabezuelo y Julia Martín-Maestro en el lugar que merecen, con el respaldo unánime de crítica y público.

Fotografía: Iván Martínez / Maite Moreno

Las referencias al cine y las series se mantienen en esta nueva entrega, al igual que la querencia por los sonidos setenteros y la psicodelia. Un universo musical que con Loto va un paso más allá. Unos días antes de la publicación del disco, hace ya un mes, estuvimos escuchando los nuevos temas en exclusiva, acompañados de Víctor y Julia y compartiendo nuestras impresiones con sus propios creadores. Ese día nos emplazamos a mantener una charla un poco más “formal” en torno a este lanzamiento, cuando hubiéramos saboreado bien las canciones y la vorágine del lanzamiento nos permitiera tomarnos el tiempo necesario.

Por fin, sin las prisas propias de la promoción, con la tranquilidad que da la disposición del tiempo suficiente, nos encontramos con Víctor en Madrid y desgranamos con él todo lo que supone Loto y, por extensión, Magnolia. El concepto, el sonido, las letras, las referencias, las colaboraciones… Para Rufus T. Firefly, el amor por la música es la base de todo. En esta profesión, es importante la honestidad con uno mismo y Víctor es el claro ejemplo de ello.

Nuevo disco y solo ha pasado un año desde que publicasteis Magnolia. Ya habéis dicho que Loto es una especie de segunda parte, pero cuéntanos a modo de introducción la idea general que tiene este álbum.

Tiene muchas cosas en común con Magnolia. Todo parte del mismo concepto, lo hemos grabado de la misma manera y todo el arte del disco está hecho con la misma técnica.

Somos un grupo que siempre va cambiando en cada álbum, pero esta vez queríamos muy claramente que fuera similar a Magnolia y que recordara a este disco, sobre todo en la sonoridad.

Por ponerte un ejemplo muy claro, nosotros lo vemos como el Kid A y el Amnesiac de Radiohead, que son dos discos diferentes pero, en realidad, claramente forman un disco, una etapa, un mismo concepto. Esto es un poco lo mismo. Cuando grabamos Magnolia no sabíamos que haríamos una segunda parte, pero todo ido viniendo de manera natural. Teníamos ideas que empezamos a desarrollar y, sobre todo, improvisamos mucho en los conciertos, en las pruebas de sonido, en los ensayos… Todas esas ideas yo las iba grabando con el móvil y al final han salido canciones.

¿Por qué Magnolia y Loto?, ¿por qué dos flores y por qué estas en concreto?

Cuando teníamos el disco grabado, todavía no teníamos el título, pero sí que había muchas opciones. Una de ellas, directamente era Magnolia 2, así como muy de película. Pero luego empezamos a leer y vimos que el loto es una magnolia más pequeñita, que crece en el agua y que simboliza algo así como la paz espiritual y el hecho de encontrarte contigo mismo. Era un concepto muy bonito para cerrar este círculo, porque todo Magnolia es un viaje interior, al fin y al cabo.

En su día, ¿qué os empujó a encarar esta etapa psicodélica setentera? Es cierto que en Magnolia se mantiene la esencia de Rufus T. Firefly que ya había en vuestros anteriores trabajos, sobre todo en Nueve, pero el salto cualitativo es bastante grande.

La verdad es que no lo tengo muy claro. Creo que fue la mezcla de muchas cosas. Evidentemente, coincidió que apareció Tame Impala y que me gustó mucho lo que hacían desde la primera canción que escuché de ellos. Además me metí mucho en cosas más electrónicas, como Moderat o Apparat, de donde cogí muchas ideas para sintes. Por otro lado, Julia empezó escuchar continuamente a grupos muy clásicos, como Pink Floyd o Led Zeppelin. Yo creo que de toda esa mezcla salió el concepto de Magnolia. Lo que queríamos era recuperar el espíritu setentero clásico, sobre todo a nivel de sonoridad de base rítmica, que era lo que Julia quería, que su batería sonara muy Led Zeppelin. Todo esto mezclado con sintetizadores modernos y referencias más actuales. Al final creo que nos quedó una mezcla curiosa.

En esa época previa a Magnolia, cuando Sara y Alberto dejan la banda. ¿Cómo afrontáis el proyecto Julia y tú? Supongo que eso os trastocaría un poco, ¿se os pasó por la cabeza tirar la toalla o cambiar el rumbo radicalmente?

Lo primero que pensamos cuando se fueron Alberto y Sara fue que sería raro seguir, no sabíamos si tendría demasiado sentido o si la gente lo iba a saber aceptar porque, de alguna manera, toda la esencia del grupo quedaba desvirtuada. Pero también pensamos que había muchísima gente detrás de Rufus, que nos había seguido desde el principio. Así que, como teníamos unas cuantas canciones que pensábamos que eran muy bonitas, creíamos que esa gente merecía escucharlas y no meterlas en un cajón y que se olvidaran para siempre.

Entonces nos lo tomamos un poco como disco de despedida. Queríamos dejar un mensaje bonito. Nosotros siempre habíamos sido un poco tristes y quejosos y esta vez solo queríamos hablar de amor y hacer canciones bonitas. Dejar un mensaje positivo, al fin y al cabo.

Yo pedí ayuda para grabar Magnolia a Miguel, con el que toco en Mucho y que me parece uno de los mejores bajistas de este país. Miguel grabó el disco y nos dijo que le gustaban tanto las canciones que le encantaría tocar con nosotros en directo. En realidad es algo que no pensábamos hacer, porque no sabíamos lo que iba pasar, no nos imaginábamos el boom que iba tener Magnolia. Pensábamos que a lo mejor podíamos hacer un par de conciertos en Madrid o tocar en algún festival de rebote, pero ni de coña pensábamos que fuera pasar todo lo que ha pasado.

No sé… todo nos ha sobrepasado un poco. No sé cómo explicarlo pero, de alguna manera, todo se ha colocado solo otra vez. Creo que ahora mismo somos otro grupo, nos llamamos igual pero el grupo es diferente. De hecho, ya tocar canciones antiguas es un poco raro. Me gustan mucho, pero es que creo que las deberían tocar Alberto y Sara para que sonasen como tienen que sonar.

Me gusta mirar hacia delante. Todo lo que hicimos y dejamos atrás fue muy bonito pero, por otro lado, también me gusta pensar que podemos hacer cosas muy bonitas ahora.

Por lo que dices, las expectativas que teníais al encarar la grabación de Magnolia eran muy pocas, por no decir ninguna. Sin embargo, este disco desde el principio, ha tenido una aceptación enorme en cuanto al público y a la crítica.

Sobre todo la aceptación del público, que era lo que no habíamos tenido del todo hasta ahora. Siempre habíamos tenido a gente muy querida que apreciaba mucho al grupo, pero era todo muy underground y muy pequeñito. De repente, todo se ha hecho muy grande y lo hemos notado sobre todo en la gente joven que viene a vernos. Es que nosotros pensábamos que ya solo hacíamos canciones para gente mayor (risas).

Rufus T. Firefly

“Seguir haciendo lo mismo a partir de ahora sería demasiado complaciente con nosotros mismos”

Con Loto se vuelve a repetir la misma historia, pero creo que en mayor medida aún. Toda la gente que se ha ido enganchado a vuestra música en este último año, está en Loto desde el principio. ¿Cómo estáis viviendo este crecimiento continuo que vais teniendo?

Es que lo de Loto es un poco trampa porque viene de Magnolia. Digamos que es como alargar esa aceptación que hemos tenido. Yo creo que el paso real será el siguiente disco. Ahí veremos si seguimos en forma, si podemos seguir aportando cosas, etc.

Para nosotros, lo más fácil del mundo sería volver a sacar otro disco de este estilo y seguro que a la gente le gusta, como ha pasado con Loto. Este álbum es la prueba de que, si seguimos haciendo lo mismo, a la gente le va gustar, pero me parece un poco complaciente con nosotros mismos. Además, a mí me gusta sorprender a la gente que nos sigue. De hecho yo creo que, en cierta manera, lo esperan. La gente espera que Rufus sea un grupo que sorprenda y siga haciendo cosas frikis, que no sea previsible.

Lo que tenemos claro es que lo siguiente que hagamos va a ser muy diferente. Pararemos dentro de un tiempo, cuando hayamos terminado la gira de Magnolia y de Loto, nos encerraremos a buscar nuevos sonidos y a buscar nuevas formas de hacer música.

Sin duda, este es vuestro espíritu, pero no deja de ser algo valiente hacer esto a día de hoy, tal y como están las cosas.

Yo no creo que sea algo valiente. Creo que no hacer esto es algo muy irresponsable. Al final todas las modas acaban y tú tienes que ir al margen de ellas y moverte todo el rato. Tampoco me veo toda la vida tocando Río Wolf. Es una canción que me encanta pero me apetece que, si en un concierto no la quiero tocar, la gente se vaya igual de contenta porque hemos tocado otras canciones nuevas increíbles.

Siempre he pensado así. Uno de mis referentes más grandes es Radiohead y ellos lo hacen todo el rato. Sacan un disco nuevo y en los directos lo van a tocar entero. Si no te gusta, no vayas a verles. Me parece que eso es lo que hay que hacer para mantenerte vivo musicalmente, si no, te conviertes en una especie de monito de repetición que no aporta nada la música.

Siempre que habláis de vuestra música hacéis mención a vuestro frikismo y eso en la temática de Magnolia y de Loto está muy presente. ¿Qué os ha llevado a hacer tantas canciones donde el cine o la televisión están tan presentes?, ¿fue una premisa que te pusiste tú a la hora de escribir las canciones?

En realidad, no. Lo que pasa es que yo todo el rato voy escribiendo cosas en el móvil. Cuando voy en el tren se me ocurren frases, las apunto y, al final, cuando me pongo escribir las letras, tiro de todo eso. Con Magnolia imprimí todo lo que tenía en el móvil y me encontré con 80 folios de movidas escritas. De ahí empecé a buscar ideas para sacar letras.

En esa búsqueda de ideas, me salieron más cosas aún y todo eso coincidió con un momento en el que también empezamos a ver muchas series. Julia pilló una suscripción a Netflix y nos apuntó a todos. El hecho es que, cuando nosotros íbamos en la furgo hablando de series, éramos nosotros mismos hablando de eso. Así que, en algún momento al escribir Loto y Magnolia pensé: “Hostia, si lo hablo con mis amigos, ¿por qué no ponerlo en una canción?”. Si siempre hablo de la honestidad, en este momento lo honesto es que, si me ha molado Stranger Things, lo ponga en una canción.

Igual todo esto es un poco superfluo, pero a mí me parece honesto. Yo creo que los discos son como instantáneas de un momento y me parece que en este momento de nuestras vidas nos hemos enganchado a las series, entonces no me importa ponerlo en las canciones y hacer esas referencias. Tampoco era una premisa, pero sí que es cierto que ahora mismo nos encontramos en este momento.

“Quiero creer que la conexión con el público viene de la sinceridad y de la honestidad y no de Netflix”

En mi opinión, una de las cosas que a mucha gente les ha acercado a vuestra música es esa temática plagada de referencias culturales, ya que todos nos sentimos de alguna manera identificados con ella. ¿Vosotros habéis tenido también esa sensación de acercamiento al público gracias a esto?

Yo quiero creer que lo que más influye para conectar con la gente es el hecho de ser un poco más claros y más honestos con nuestras referencias. Antes éramos siempre muy rebuscados y ahora es todo mucho más directo, todo se entiende un poquito más. Incluso hay una canción en este disco, la de Un breve e insignificante momento… que es muy clara, solo es una descripción de imágenes.

Quiero creer que la conexión con el público viene de la sinceridad y de la honestidad y no de Netflix (risas)

Desde mi punto de vista, estas nuevas canciones van un pasito más allá que las de Magnolia, llevando este concepto y este sonido un poco más lejos. Llaman la atención las colaboraciones de Martí Perarnau en Cristal Oscuro y de Julián Maeso en San Junipero. Cuéntame cómo surgen estas colaboraciones y qué ha aportado cada uno al disco.

Esta historia es muy bonita. Toda la idea de San Junipero y de Cristal Oscuro surgió un día que Julia y yo quedamos con unos amigos de Aranjuez que tienen un grupo que se llama Hambre (que, por cierto, acaban de fichar por Subterfuge, están empezando sonar y son muy guays). Un día quedamos en el local para improvisar. Estuvimos como tres horas tocando, yo lo grabé todo y de ahí surgió la idea de San Junipero, el riff, todo lo que va pasando en la canción, la melodía…

Primero llame a Martí, que me apetecía mucho que estuviera en este disco. Empezó a meter samplers absurdos, cogió la canción Tomorrow Never Knows de los Beatles y empezó a sacar pistas, a darles la vuelta y a crear nuevos sonidos partiendo de ese tema. De todas esas cosas extrañas de Martí surgió Cristal Oscuro. De hecho, si te fijas bien, hay algunos momentos en los que hay sonidos de Tomorrow Never Knows. Es difícil de apreciar pero cuando lo sabes, te das cuenta.

Por otro lado, lo de Julián Maeso. Teníamos claro que queríamos darle unos minutos para que él hiciera lo que quisiera. Nosotros queríamos quedarnos haciendo un riff continuo y que él metiera un solo de hammond o de lo que le diera la gana. La canción dura cuatro minutos y medio, de los que dos minutos son nuestra estrofa y nuestro estribillo y el resto es suyo.

Lo más flipante es que seguro que él no podría repetirlo porque fue cosa de hacerlo en dos tomas. Hicimos una para que viera por donde estábamos, qué acordes estábamos haciendo, etc. y a la siguiente dijo: “¡Dadle a grabar!“. Entonces se grabó el 80% del solo increíble a una toma y a la tercera retocó un par de cosillas y ya está. La verdad es que ha sido la hostia poder currar con él, pero también le ves tan superior y tan por encima, que impone muchísimo. Es como pensar que esa canción no lo vamos a poder tocar en la vida… ¡nos ha jodido la vida! (Risas)

Has comentado antes que cuando acabéis la gira y demás, os encerraréis para ver cómo encaráis vuestro próximo trabajo y que será diferente a estos últimos, ¿tenéis alguna idea ya que os ronde por la cabeza?

La verdad es que no. De hecho, la necesidad de parar también tiene que ver un poco con la búsqueda, con obligarnos a reflexionar, a viajar, a leer y a volver a investigar un poco en el sonido. Al final, te acostumbras a hacer las cosas de una manera y, o rompes con eso, o te puede esa dinámica y todo te acaba sonando igual. Por eso necesitamos parar y volver a encontrar otro camino para hacer canciones, pero no tengo ni idea de por dónde irán.

¿No os da cierto miedo o vértigo eso? Porque ese parón puede ser de dos meses o de cinco años, esa incertidumbre siempre estará ahí.

Yo lo único que tengo claro es que debe ser el tiempo que tardemos en encontrarlo y, es lo que tú dices, si tardamos dos meses, pues dos meses, pero yo también espero que sea más tiempo. Yo creo que un año debería ser tiempo suficiente para poder encontrar un camino.

Es que eso es algo necesario para el público también. Estamos acostumbrados a ver a las bandas que sacan disco, gira, nuevo disco, etc. y no da tiempo a que se les eche de menos.

Es que, al final, sacando los discos tan rápido parece que les quitas importancia. Por eso creo que tenemos que respetar más las canciones y darles más valor. Además, nos gustaría pensar en otro concepto, en otra manera de explicar las cosas y sorprender un poquito.

Creo que esta atmósfera que habéis creado, con estos sonidos tan evocadores ha sido también una de las credenciales que ha hecho que la gente se enganche a Rufus T. Firefly. Dime cuál es la principal intención que tenéis al crear todo este universo sonoro. ¿Qué buscáis que la gente encuentre en ese sonido tan particular?

En este caso lo teníamos muy claro. Lo que queríamos es que las personas que escucharan Magnolia pudieran entrar dentro de sí mismos, con todas estas capas y texturas a las que te refieres. Son todos sonidos muy oníricos. Hay cosas muy directas, pero todo está envuelto por una especie de atmósfera extraña que, por ejemplo, si vas viajando con el coche y escuchando el disco, te lleva a otro lado, enseguida conectas y estás pensando en otras cosas. De ahí que haya tanto siente, porque con las guitarras se puede conseguir, pero de otra manera. No nos apetecía hacerlo así porque era algo que ya habíamos hecho mucho. Por eso hemos tirado tanto de sintetizadores y de los efectos que hemos estado usando. Básicamente eso es lo que queríamos, que la gente pudiese viajar dentro de sí misma y olvidarse del sitio en el que está.

Rufus T. Firefly

“Todas las canciones de Magnolia y Loto vienen de los Beatles”

La versión de Lucy In The Sky With Diamonds surgió gracias al homenaje al Sgt. Peppers que planteó Julio Ruiz el año pasado. Dime qué significa esta canción para ti en concreto y qué ha supuesto la música de los Beatles en tu vida.

Para empezar, yo creo que soy el mayor fan de los Beatles de este país (risas). Hacer una canción de los Beatles y meterla en un disco me creaba sentimientos encontrados. Por un lado, me parece una falta de respeto total lo que hemos hecho y, si lo hiciera otro grupo, me cagaría en él (risas). Pero, por otro lado, soy el mayor fan de los Beatles, así que me permito el lujo de hacerlo (risas).

Hemos intentado hacerla con muchísimo respeto, pero a la vez queríamos hacerla propia. Hacerla como los Beatles era imposible, habríamos palmado todo el rato. Nos lo hemos tomado como una especie de homenaje, como un regalo para ellos, aunque nunca la vayan a escuchar. Es que todas estas canciones de Magnolia y de Loto vienen de los Beatles y, para nosotros, era importante no solo hacer pequeñas referencias, sino que quedara clarísimo. Una canción de los Beatles como Lucy In The Sky With Diamonds, que habla de todo lo que estamos hablando y que tiene la sonoridad y las palabras que estamos usando todo el rato. Queríamos ser muy claros en ese sentido.

Es un homenaje, aunque entiendo que haya gente que no lo vea así y que piense que es algo chungo, sobre todo si son muy fans de los Beatles… Lo entiendo perfectamente.

Dices que eres muy fan de los Beatles pero, ¿de qué época en concreto? A mí me pasa que cada momento de mi vida es una etapa diferente de su discografía.

Es curioso porque, ahora que lo dices, a mí me pasa igual. Cuando era pequeño, los discos que más me gustaban eran los primeros, por su inmediatez, el Rock & Roll, etc. y, según me voy haciendo más mayor, voy avanzando en lo que más conecto de los Beatles. Yo creo que también ellos maduraron durante esos años y se nota en sus canciones. Así que, cuando sea viejo, supongo que moriré escuchando el Let It Be (risas)

Antes has hecho mención a Un breve e insignificante momento en la breve e insignificante historia de la humanidad. Es la canción que suena más autobiográfica. ¿Cómo fue surgiendo esa sucesión de ideas y cotidianidades de las que hablas en la canción?

Es exactamente lo que parece y, además, se escribió diez minutos después de que pasara todo eso. Fue un momento de felicidad muy grande en mi vida pero, a la vez, pensaba que era muy simple, porque en realidad no había pasado nada. En diez segundos me sentí súper feliz y pensé que tenía que escribir eso. Empecé a pensar cómo escribirlo para que quedará bonito y me dije a mí mismo: “Hostia, si lo bonito es que ha sido así, que no ha pasado nada“. Así que me puse a escribir todas las ideas que se me habían pasado por la cabeza y al final escogí lo que se ha quedado en la canción. No cabía todo, pero había muchas más cosas ahí dentro. Esa es la razón por la que para mí tiene mucho valor ese tema.

Le tienes especial cariño, ¿verdad?

Sí. Sobre todo porque nunca había hecho una canción así. Creo que es la canción que menos he tardado en escribir de mi vida, porque no tiene ni una metáfora, es 100% real. Lo primero que hice fue mandársela a estos y pedirles opinión, porque no estaba seguro. Pero a ellos les encantó.

No sé si lo volveré a hacer porque es verdad que es desnudarse mucho y da un poco de cosilla, pero estoy muy contento de haberlo hecho.

Aunque no está Julia, que en este caso es la principal responsable del diseño de los discos, cuéntame tú cómo surge la idea de utilizar pinturas suyas y, sobre todo, de hacer este atractivo diseño como si fuera una flor que crece.

A Julia le llevamos pidiendo que hiciera algo así desde 2006. Ella es una artista increíble, pero desde que terminó Bellas Artes siempre ha estado como muy enfadada con el mundo de las artes, por cómo funciona. Le pilló un poco de manía a la pintura. Es cierto que seguía pintando, pero a escondidas, nunca enseñaba nada, lo hacía todo de una manera un poco íntima.

Al final, después de diez años, conseguimos que hiciera el arte del disco, pero ella siempre decía: “Yo lo hago, pero no os va gustar y luego me vais a poner pegas“. Así que tuvimos una reunión y le dijimos “Julia, haz lo que te dé la gana, que se va a quedar así. Si pones un truño en la portada se va a quedar el truño” (risas). Así la convencimos para que hiciera el diseño y, una vez que yo le expliqué el concepto de Magnolia y de qué quería que fuera el disco, cuando llegó con los primeros dibujos, flipé. Los dibujos explicaban mucho mejor las canciones que cualquier cosa que yo pudiera cantar.

Para mí es increíble lo que ha conseguido, pero es que yo no tenía la más mínima duda. Yo sabía que iba a hacer algo así. Me alegro un montón porque esto le ha llevado a pintar más.

Luego se juntó con Iris Banegas para hacer los diseños, porque ella controla mucho de maquetación y se les ocurrió la idea de que todo se abriera, de que fuera una flor, que oliera y que fuera un concepto mucho más global. Me encanta, porque a mí me gustan mucho ese tipo de discos. Pero también me gusta haber estado preocupado solamente de la parte musical y delegar en gente en la que confío al 100% para que hagan otras cosas. El resto del grupo también ha hecho lo mismo. Todos tienen una función y ha sido muy bonito, porque creo que hemos podido llegar a muchos más sitios que si todos nos hubiéramos encargado de todo a la vez.

Además, es dar valor a un objeto que parece que se está perdiendo, como es el cd.

Hay gente que nos pregunta si merece la pena, con lo caro que sale y con lo fácil que es hacer un digipack y ya está. ¡Sin duda merece la pena! Es que esto es la imagen del grupo. No se trata solo de hacer canciones chulas, sino que hay algo más.

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