Octubre Polar: “Aunque hagas música de calidad, a veces pesan más otros factores”

Octubre Polar

Fotografía: Alejandro García-Cantarero

Aunque en el sentido estricto, Octubre Polar no son unos recién llegados, sí que La tormenta perfecta es el primer larga duración que publican bajo un sonido renovado y con la actual formación, compuesta por Muci (voz), Rubén (bajo y coros), Martín (batería), Miguel (teclado) y Pablo (guitarra y coros).

Se enfrentan a su primera jornada de promoción (hasta ahora nunca habían vivido algo así) con la ilusión de los que empiezan en esto y creen en su trabajo, con las ganas de aprovechar al máximo la oportunidad y de que su música llegue al mayor número de oídos posible. En el rato que compartimos con ellos, solo se ausentó Pablo Pelanas, mientras que los otros cuatro componentes de la banda vallisoletana se mostraron enormemente participativos y cercanos.

La tormenta perfecta es una colección de diez canciones certeras, asumibles e identificables. Grabado en los estudios Neo Music Box de Aranda de Duero, por José Caballero, se trata de un trabajo que cuenta con las colaboraciones de Sean Marholm (Dinero) y de Fermín Bouza (Correos), quien también se ha encargado de la producción del álbum, dotando al mismo de un sonido maduro y con empaque.

Este es el momento de Octubre Polar, el pistoletazo de salida ya se ha dado y el camino a recorrer es largo y apasionante.

Para muchos lectores vuestro nombre será algo nuevo. Así que, como sois una banda emergente, me gustaría que fueseis vosotros mismos los que os presentaseis. ¿Quiénes sois Octubre Polar?, ¿cómo nace la banda?

Muci: Si me permites voy a enlazar eso con el título de nuestro último disco La tormenta perfecta.

Rubén y yo estábamos en un Sonorama, en la Plaza del Trigo… el caso es que en Aranda surgen muchas cosas y con vino y música más. En ese momento, él me dice: “Tío, molaría tocar aquí y formar una banda”, a lo que le contesto: “yo tengo hasta el grado medio de travesera y canto en la ducha como mucho”. Nos metimos en un foro que había en Valladolid, que se llamaba Vallaforo y ahí estaba Martín, al cual resulta que conocíamos de nuestro grupo scout. Es que, al final, al Sonorama siempre íbamos los monitores de los scouts como celebración del fin del verano. Ahí con Martín surge el primer germen, junto a otro bajista que teníamos y una chica que tocaba el teclado. Después se incorpora Pelanas, que fue monitor de Rubén y mío. Eso es lo que fue el proyecto de Octubre Polar.

En su día tocamos bastante y tuvimos cierta repercusión. De hecho, tocamos en el Arenal Sound, por ejemplo. Pero hay un verano en el que surgen muchas cosas, con algunos problemas personales de cada uno, Rubén que se rompe la tibia y el peroné, uno de los chicos que se viene a Madrid a estudiar periodismo, etc. Entonces hay un momento de parón en el que estamos cuatro meses sin hacer absolutamente nada, salvo pagar local. En ese momento nos juntamos Martín, Rubén y yo y nos planteamos si seguir con la banda o dejarla tirada definitivamente.

Ahí fue cuando apareció Bea, que era también de los scouts y que ahora es nuestra manager y, para nosotros, es el sexto miembro de Octubre Polar. Ella nos presentó a Miguel, que había estudiado en el conservatorio de piano y ahí fue cuando, después de todo este verano chungo que pasamos, empezamos a tocar de nuevo y nos salieron cuatro temas como cuatro churros. Dijimos: “Ya que tenemos esta banda y estamos sonando de esta forma, ¿por qué no lo grabamos?”. Así que nos fuimos a los estudios Neo a grabar por primera vez y de ahí surgió Luces.

Hicimos una gira en la que nos pasaron muchas cosas, entre otras, que al día siguiente del primer concierto que dimos en Madrid, Martín nos pasa una foto por WhatsApp en una camilla del hospital con el brazo escayolado. Lo primero que pensamos era que estaba de broma porque solo habíamos dado un concierto y nos quedaba toda la gira por delante (risas). Además, en ese mismo concierto, dejamos la furgoneta encajada en un parking. También nos íbamos a ir a Pontevedra a tocar y habíamos comprado en un desguace tres asientos para la furgoneta que teníamos, paramos en el desguace, bajamos todos los instrumentos, los volvemos a subir y en ese momento dijimos “¿y la guitarra dónde está?”, así que nos toca volvernos desde Benavente a Valladolid.

Luego fuimos a Pontevedra y teníamos dos o tres personas en la sala que nos iban a ver y que eran amigos nuestros. Era la fiesta de la cerveza de St. Patrick y nos fuimos allí a tocar fuera y, una vez que reunimos unas 30 personas o así, conseguimos que entraran detrás de nosotros, como El flautista de Hamelín.

En realidad en esa gira tuvimos muchas putadas y al final del todo terminamos tocando en la plaza mayor de Valladolid, en las fiestas, teloneando a Los Planetas. Y además, justo antes de eso nos habían dicho que si queríamos grabar un disco con El Planeta Sonoro, con la gente de Aranda, del Sonorama Ribera. De todo esto fue de dónde sacamos el título de La tormenta perfecta. Así que de ahí viene.

Octubre Polar

“Valladolid es una ciudad muy rica en bandas, pero faltan oportunidades”

Es muy diferente crear una banda en Valladolid a hacerlo en una ciudad como Madrid o Barcelona. Supongo que la competencia es menor, pero las oportunidades también. ¿Cómo vivís esto?

Miguel: Una ciudad como Valladolid, a pesar de lo que pueda parecer, es una ciudad muy rica en bandas. Pero el problema es ese que tú dices, la falta de oportunidades, la falta de locales, hasta hace unos años la mano dura del ayuntamiento con sus leyes de ruidos y demás, los piques entre locales, que uno se enteraba que había concierto en otro y se lo decía a la policía para que se presentara ahí…

Rubén: En resumen, Valladolid tiene una escena musical alta pero hay pocas oportunidades. Por eso, para intentar dar un pequeño paso más, hay que salir. Yo creo que ese es uno de los grandes méritos que nos diferencia del resto de bandas de nuestra ciudad, que nosotros desde el primer día ya nos fuimos a Madrid o a Barcelona.

¿Dónde posicionaríais vuestra música dentro del panorama musical español?, ¿qué lugar o qué resquicio que quede vacío creéis que podéis ocupar?

Martín: Sí que es verdad que en cuestión de sonido, excepto con Correos que sí que lo tenemos parecido, no creo que haya un grupo que se asemeje mucho a cómo sonamos nosotros. Tampoco te sabría decir en qué resquicio podríamos entrar porque la verdad es que está todo bastante ocupado (risas). Tampoco creo que sea un estilo que no encaja con nada.

Miguel: No encaja con nada y encaja con todo a la vez.

Has nombrado a Correos y Fermín Bouza, su vocalista, se ha encargado de la producción del disco. ¿A qué es debida esta elección?, ¿qué creéis que ha aportado él en vuestra música?

Miguel: La elección viene dada por la oportunidad que nos dio la gente de El Planeta Sonoro, que nos dio el contacto de Fermín y, por sonido, nos lo recomendó.

Martín: Él nos había venido a escuchar y veía una oportunidad de trabajo muy interesante.

Muci: Y sobre todo que ¿cómo no vas a hacer caso a El Planeta Sonoro? Si alguien que hace ese tipo de festival y que hace muchos conciertos al año en España te recomienda algo, ¿cómo le vas a decir que no te gusta?

Martín: Bueno, es que al ser un grupo novel, tampoco te puedes tirar el pisto y decir esto no te gusta o esto sí. Tienes que aprender. A lo mejor cuando llevemos siete discos sí que decimos, “Tú no” (risas).

Yo creo que Fermín nos ha aportado madurez, solidez y mucha calidad en el sonido. Pero, sobre todo, nos ha enseñado a saber estar cada uno en nuestro sitio Un problema muy grave que se tiene al empezar y no tener experiencia en la música es que siempre quieres hacer más. Él nos ha dado nuestro espacio a cada uno.

“Queremos aprovechar la oportunidad que nos han dado. Igual merece la pena de verdad”

Este es vuestro segundo LP (primero con esta formación) y antes me habéis dicho que es la primera vez que hacéis una promo como tal, que habéis venido a Madrid dos días. ¿Sentís y pensáis que estáis en un momento clave e importante en vuestra trayectoria o simplemente os dejáis llevar?

Martín: Sí que hay cierta presión porque, en cierta manera, han apostado por nosotros al darnos la oportunidad de grabar el disco. Todo el tema de la promo y tal no lo habíamos hecho antes y queremos aprovechar el tirón al máximo.

Rubén: Es como si se hubiera profesionalizado un poco más este hobby que tenemos de toda la vida. Como si hubiéramos dado un pequeño paso y estuviéramos en la liga de los mayores, por decirlo de alguna manera.

Muci: Y que con 22 o 25 años podíamos tener una apuesta y decir “esto lo hacemos porque nos gusta y si nos vamos a algún sitio, nuestro padre nos lo puede pagar”. Pero ahora, con 28 o 30 años, ya no puedes ir a pegarte un hostión a la sala Caracol, ahora hay que buscar algo con más consistencia. Entonces, al hacer una promo, lo que queremos es currárnoslo todo lo que podamos, porque igual merece la pena todo lo que estamos haciendo.

El disco, a priori tiene muchos ingredientes para tener un recorrido importante: letras muy sugerentes, ritmos actuales y pegadizos unidos a cierta oscuridad, una producción muy equilibrada… ¿Qué factores creéis que deben estar de vuestra parte para que La tormenta perfecta llegue a un mayor número de oídos?

Muci: Yo creo que seguir con la ilusión que tenemos al saber que esto es una cosa nuestra y que realmente han apostado por nosotros. Tenemos el tiempo de personas que trabajan y estudian y eso hace que ensayemos siempre a las 2 de la tarde y a las 11 de la noche. Al final, lo que queremos transmitir a la gente es lo que a nosotros nos transmite la música, lo que nos da el hecho de tocar en una banda. En los directos lo que más nos gusta escuchar es que la gente nos diga que se nota que disfrutamos y que lo transmitimos.

En la actualidad hay tantas propuestas nuevas que llegan cada día, que es muy difícil prestar atención a todas. Las nuevas formas de distribución y consumo inmediato han hecho también que sea más fácil publicar las cosas y difundirlas. A pesar de que esto es positivo, ¿pensáis que también dificulta más a una banda nueva la posibilidad de llegar al gran público?

Martín: Es un arma de doble filo. Tienes la facilidad de que cualquiera escuche tu música, pero también al haber tanta oferta y tanta información, la gente ya no se queda con nada.

Muci: Yo creo que todo esto tiene que ver con lo social. Lo que demandamos ahora socialmente es una historia de diez segundos, es un single… Es que hasta Instagram ha hecho que suene solo un trozo de canción. Está claro que para una banda novel esto es una oportunidad del copón, pero la evolución social que tenemos lo dificulta también.

Martín: Yo pienso también que se ha desvirtuado un poco la música. No significa que no tengas que hacer música de calidad pero sí que pesan más otros factores: las redes sociales, el cómo conectas con la gente… El tema, si está bien hecho y gusta, guay, pero es que además eso lo tienes que sacar a la luz. Ahí es donde muchas bandas muy buenas no salen, porque al final eres músico, no community manager.

Muci: Mismamente nosotros, que funcionamos del ensayo-error y de llevarnos hostias.

El álbum arranca con El primer latido, que además fue el primer adelanto de La tormenta perfecta. Sin duda parece una elección más que acertada en cuanto a sonido y a lo que cuenta la letra. Habladnos de ella y contadnos por qué la habéis elegido para ser la carta de presentación del disco y de esta nueva etapa del grupo.

Miguel: Para esta elección nos dejamos llevar también un poco por el consejo de Fermín y de José.

Muci: Además que Fermín colabora en esta canción, así que parecía que todo cuadraba para que fuera la primera canción del disco.

Rubén: Esta canción es en una de las que más se nota la producción de Fermín. Toda la pared de guitarras y de violines que antes no habíamos podido ni llegar a imaginar, ahora lo teníamos en un tema nuestro

Tal y como se consume la música ahora, elegir un tema como este para abrir el disco es lo que te invita a seguir escuchándolo.

Muci: Así es. De hecho El primer latido fue uno de los nombres que barajábamos para ponerle el disco.

“Es una gran putada que Supersubmarina no estén ahora en la escena musical”

La canción No quiero que vuelvan habla de un tema muy duro y, lamentablemente, de plena actualidad. Me ha impresionado y casi sobrecogido por ser tan directa y no esconder nada. Además, con el 8M tan cercano, nos viene muy bien tratarlo. Primero, ¿qué pensáis de lo que se vivió el viernes pasado en las calles de ciudades de toda España?

Muci: Creo que hablo por todos al decir esto. En la banda tenemos una chica que es nuestra manager y para nosotros es igual de importante que cualquiera. En todas las decisiones que tomamos, ella está presente. Además, a mí me da mucha rabia ir a un concierto y escuchar que ella es la novia de uno de nosotros o algo así.

Martín: O que no hablen con ella directamente, a pesar de ser ella nuestra manager.

Muci: Además de esto, creo que con la música se transmiten mensajes y un mensaje tan bueno y tan profundo como hay en No quiero que vuelvan, es importante contarlo. Al escribirla, yo me inspiré en la historia de la chica de San Fermín, pero ahora mismo lo llevaría a Laura Luelmo o lo llevaría a mi madre, que ha hecho que en mi casa nunca faltara la cena y que parece que es una obligación para ella. Es un poco la actualidad, tristemente. El hecho de sacar el disco el 8 de marzo también tenía su aquel.

Quería destacar también De Baeza, una canción que es un precioso y sentido homenaje a Supersubmarina. Habladme de ella y de qué supone esta banda para vosotros.

Muci: (visiblemente emocionado) Explicando esta historia os juro que un día voy a llorar.

Nosotros la primera vez que vimos a Supersubmarina fue en la sala My Way junto a Stealwater, con 40 personas. En realidad, nosotros fuimos por esta banda, que era de Valladolid y nos gustaba mucho y, por desgracia, el cantante falleció. Entonces les seguimos el rastro y, cuando fuimos a verles a Valladolid, les dimos nuestro disco y tal.

Rubén: Es verdad, eso fue en un Meet & Greet de esos, como fans (risas).

Muci: Entonces, en el Sonorama de ese año, nos los encontramos en la zona VIP porque nosotros teníamos una acreditación de prensa. De repente, me llueve una hostia del copón en la espalda y ahí estaba el Chino gritando “¡Los Polares!”. A partir de ahí entablamos una relación amistosa y de cariño y, justo cuando Octubre Polar consigue lo que quería desde el principio, que era tocar en Sonorama, nos bajamos del escenario y nos empezaron a llegar las noticias de que habían tenido un accidente con la furgoneta. Yo tengo muy buena relación con Pope (el bajista de Supersubmarina) y bueno, esta canción no sé si era necesaria o no, pero ellos para nosotros son unos referentes y joder, que no estén en la escena musical es una gran putada.

¿Ya han escuchado ellos el tema?

Muci: Sí y nos han dicho que vayamos a Baeza ya a presentarlo (risas).

Aprovechando esto, me gustaría que me hablarais de vuestras influencias y de qué bandas o artistas han sido importantes para dar forma a estas diez canciones. Por ejemplo, Ojalá es una canción muy Los Planetas.

Miguel: De hecho, Los Planetas son uno de los mayores referentes de nuestro guitarrista Pelanas.

Muci: Además de Supersubmarina y Correos

Rubén: Dorian también, quizás por el tema de los sintes y las atmósferas.

Muci: Lo de Dorian viene quizás de la anterior etapa, porque teníamos una voz femenina que nos ayudaba en los coros y la gente nos decía que teníamos un rollito cercano a ellos. Seguro que esa influencia ha quedado ahí.

“La burbuja de festivales se está cargando un poco la escena de salas”

Actualmente hay fenómenos dentro de lo que era el “indie”, que llenan pabellones y grandes recintos. Aun así parece que llegar a eso sigue siendo casi una quimera y todo empieza en las salas. ¿Creéis que el directo de salas goza de buena salud?

Rubén: Yo creo que la burbuja de festivales se está cargando un poco la escena de salas. Al final, hay un festival cada paso que das y la gente piensa que, para qué va a pagar por ver a un grupo, si pagando un poco más puede ver a 100 y además está el fiestón, el camping, etc.

Muci: Y encima puedo ver a todos los grupos que me gustan. Por ejemplo, puedo ver a Miss Caffeina o a Lori Meyers  el mismo día. Pero para las bandas pequeñas también es una oportunidad de tocar con toda esa gente, aunque es verdad que al final, con todo esto, las salas sufren.

Miguel: Las salas siguen gozando de su encanto. Quizá es un ambiente más íntimo, más cercano al público… En Málaga creo que fue, me acuerdo de una conversación que tuve con una persona en el baño y me dijo: “A mí lo que me mola de las salas es esto, que estás viendo el concierto, vas a mear y te encuentras con alguno de los intérpretes“ (risas).

Martín: Aparte de la dificultad que tiene tocar en la salas, depende de la ciudad que sea, también te digo que hay salas que se aprovechan mucho de los músicos. El tener que pagar tú por tocar en una sala me parece algo increíble.

Miguel: Sí, pero también lo ves desde el otro lado y piensas que de algo tienen que comer y que, si ellos abren la sala para ti, se la están jugando realmente y pueden palmar mucha pasta.

Martín: Pero joder, ¡nadie paga por trabajar! Es que, aunque esto sea un hobby, nosotros también nos dejamos nuestro tiempo, esfuerzo y dinero y si, encima tenemos que pagar, la cosa se complica mucho más.

Muci: Por ejemplo, en Zaragoza hay una sala que se llama La Lata de Bombillas, donde tocamos con Full. Allí va a la gente por ir, haya lo que haya. No sé si la entrada costaba siete euros o algo así y siempre tocan dos bandas. Entonces hay mucha gente que simplemente va a ver lo que hay.

Rubén: Ahora mismo, para dar un salto cualitativo, te tienes que meter en la escena del festival, porque es lo que te pone en el mapa. Ya puedes tener una gira de cien mil salas que, como no te muevas en festivales, la gira no va a funcionar.

Antes habéis dicho que ensayáis a las 2 de la tarde y a las 11 de la noche, ¿cómo compagináis la música con vuestro día a día?

Rubén: Así es. Cuando el resto del mundo come, nosotros ensayamos y cuando el resto del mundo duerme, ensayamos. Claro, es que el resto del día unos tienen clase, otros trabajan, o ambas cosas. Como la vida normal, vamos (risas).

Para terminar, quería que me dijerais qué expectativas o ilusiones tenéis puestas en este disco y en la banda.

Miguel: Para mí la mayor ilusión sería ir a una sala y que hubiese gente que cantase cualquier parte de las canciones. Eso significaría que a esa persona, a la que está cantando tu canción, le está llegando de alguna manera el mensaje y el positivismo que pretendemos transmitir en los conciertos.

Martín: Mi objetivo es que nos asentemos en el panorama. Sin grandes pretensiones, pero que tengamos nuestros seguidores y nuestros conciertos. Que podamos hacer lo que nos gusta,  que funcione y le llegue a la gente.

Muci: A mí me gustaría que esto dejara de ser lo comido por lo servido. Que haya un momento en que podamos irnos a cualquier ciudad y nos llevemos tres euros para tomarnos una caña (risas).

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