Miss Caffeina: “Nos sentimos más libres que nunca para hacer música”

Miss Caffeina

Fotografía: Alejandro García-Cantarero

Es una semana de gran carga de trabajo para los chicos de Miss Caffeina, entre actos promocionales, encuentros, charlas con medios… Estamos en los días previos a la publicación de Oh Long Johnson, su esperadísimo cuarto larga duración, el que cogerá el testigo del exitoso Detroit. En medio de la vorágine de los días de promoción, nos reunimos con tres de los miembros de la banda en las oficinas de su sello discográfico.

Alberto, Sergio y Antonio son los Miss Caffeina que nos reciben, con la ilusión y tensión previas a un lanzamiento tan importante para el grupo. No es para menos, hace ya tres años que publicaron su anterior referencia y desde entonces todo ha cambiado para ellos. Aquel álbum supuso el reconocimiento definitivo por parte del gran público, que les embarcó en una extensa gira culminada con un concierto muy especial en La Riviera de Madrid y que ahora, con motivo de la publicación de Oh Long Johnson, editan en Blu-Ray acompañando a las nuevas canciones.

El cuarto disco de estudio de Miss Caffeina es un excelente tratado de pop sin complejos, donde la electrónica adquiere de manera definitiva un papel protagonista y donde van un paso más allá en el sonido que tantos réditos les dio con Detroit. Repleto de hits en potencia, con unas letras que pueden estar entra las más personales de toda su carrera y un puñado de canciones donde la electrónica y el baile lo llenan todo. Ellos mismos nos cuentan todo lo que podemos escuchar en el que será uno de los discos del año. Así es Oh Long Johnson

Para empezar, me gustaría que nos hablárais del germen de las canciones de Oh Long Johnson. A nivel general, ¿de dónde vienen?

Alberto: Creo que, una vez más, de experiencias personales, de cosas que nos preocupan, que nos hacen pensar. El ejercicio de sentarte a componer sobre un tema viene dado porque te preocupa o te mueve algo. Yo creo que todos los que componemos la banda tenemos lugares comunes y eso hace que el disco tenga una coherencia.

¿Qué origina el curioso título del álbum y a qué es debida la elección del mismo?

Sergio: El título viene de un meme de un gato que parece que habla y dice “Oh Long Johnson”. Ese es el origen y nos sirve, aparte de para dar título a una canción, para dar cabida a algunos de los temas que se tratan en el disco y darle una unidad al conjunto. La propia Oh Long Johnson tiene ese punto ácido y de mala leche.

¿Y por qué sería Oh Long Johnson el leitmotiv del disco?

Sergio: Pensándolo un poco, creo que por la reflexión a la que nos lleva el hecho de que, una cosa tan estúpida como un gato hablando, sea algo que nos une a todos nosotros a través de la pantalla de nuestro móvil.

“Nos encontramos cómodos con el cambio y con su búsqueda”

En este disco se percibe una clara evolución del sonido de Detroit, un paso más en ese tono bailable y electrónico que tan buenos resultados os dio. Es casi como radicalizar esa propuesta. ¿Habéis encontrado vuestro lenguaje con la inclusión definitiva de la electrónica en la música de Miss Caffeina?

Alberto: Creo que está muy bien dicho por tu parte lo de radicalizar lo que empezamos a hacer con Detroit, porque sí que es verdad que es darse a la electrónica, a las programaciones y a los sintes de una forma mucho más abierta. Pero no sabría decirte si este es nuestro sonido porque igual dentro de dos discos hacemos algo que no tiene nada que ver. Esto responde a otra faceta, otro momento u otro lugar de la banda, pero igual nos aburrimos también y de repente queremos hacer un disco folk.

Sergio: Nos encontramos más cómodos en el cambio y en la búsqueda de ese cambio. Es muy curioso porque por cada metro que nosotros creemos que hemos avanzado en una dirección, de cara hacia fuera es como si hubiera más matices de cosas de las que veníamos antes. En esa relación de metro-centímetro, nosotros tenemos que tirarnos casi por un abismo para que la gente note que hemos hecho un esfuerzo por hacer un cambio y luego, en realidad, no lo perciben tanto como nosotros creemos.

Creo que el lenguaje que manejamos es el de seguir investigando, seguir intentando no repetirnos, intentar estar en movimiento… que las influencias, la producción y las cosas que motivan la grabación, se muevan. Todo eso junto, que a nosotros nos parece que hemos cambiado de paisaje y estamos en otro rollo, de cara a la gente parece eso que tú dices, que es Detroit más radicalizado. Todo eso conlleva un esfuerzo y ahí es donde está nuestro lenguaje, en ir empujando la piedra hacia adelante para moverla.

Alberto ha dicho que quizás os aburráis en un futuro, pero lo que está claro y se percibe claramente en este disco es que ahora lo estáis pasando mejor que nunca.

Alberto: Totalmente. Es que creo que nos sentimos más libres que nunca para hacer música y tenemos más claro lo que queremos hacer. Además, nos sentimos más al margen de lo que nos gusta, lo que no, lo que suena, lo que se supone que deberíamos hacer, lo que hace la gente de nuestra escena… Es como que nos da todo un poco más igual y la verdad es que, como decía Lola Flores, “Estamos mejor que nunca” (risas).

Sí que es verdad que también hemos aprendido muchas cosas porque claro, nosotros cuando empezamos no sabíamos nada de la industria, ni de cómo se grababa un disco, ni de cómo hacer un concierto, poder disfrutarlo y no estar pendientes todo el rato de hacerlo bien y que funcione. Entonces ahora estamos más liberados de todo y haciendo lo que nos gusta disfrutándolo.

Quizás esto también tenga que ver con el momento actual de la música. Ahora hay más libertad creativa, menos prejuicios, las líneas que separan los géneros y las distintas escenas son cada vez más inexistentes…

Sergio: Yo creo que también ha ayudado el hecho de que el indie ha dejado de ser un estilo para ser una industria.

Cuando te liberas de esa losa tan pesada que es la etiqueta y te planteas hacer lo que te da la gana, sigues estando en la escena y el público te sigue esperando en los festivales, pero no tienes que hacerles un disco súper plasta o pesado para cubrir las expectativas de nadie, sino que puedes hacer lo que te da la gana. Puedes salir a tocar un tema de una rave noventera y la gente lo va a entender. Eso es fantástico y yo valoro mucho en nuestros fans el hecho de que estén preparados para recibir todo esto. Ahora voy a un festi y sé que la gente se lo va a pasar bien y no le va a resultar raro que salgamos a tocar un tema de dance noventero.

“Hay que abrazar tu pasado y vivir con él”

El álbum arranca con la canción que le da título y es un soplo de esperanza brutal. Habla de no rendirse al vacío absoluto, de que aún hay cosas que ponen color… Decís que la “puta vida” “sabe amarga y escuece”, pero “contigo sabe mejor”. Empezar el disco así es algo muy motivador, ¿sois personas especialmente positivas a la hora de afrontar las cosas malas de la vida?

Alberto: Yo creo que sí, que no somos nada de quejarnos en cuanto a cómo está la situación en la industria, por ejemplo. De hecho, a mí me resulta muy cansino leer entrevistas a artistas que están todo el rato hablando de lo difícil que es el mundo de la música. Sí, es difícil, pero como muchas otras cosas y muchos otros ámbitos de la vida. Está claro que hay que mejorar los aspectos que no están bien, pero es un trabajo muy vocacional, disfrutable y goloso, por eso no somos muy de quejarnos de estas cosas.

Pero, por otro lado, lo que sí está claro es que si algo no nos gusta lo decimos, sobre todo musicalmente, que es la forma que nosotros hemos encontrado decir las cosas y de expresarnos. Puede sonar a tópico, pero sí que es verdad que con las canciones nos atrevemos a decir unas cosas que quizás no diríamos en una habitación llena de gente.

Merlí es la primera canción que conocimos de Oh Long Johnson y a nivel de sonido resume mucho lo que siempre ha sido y es Miss Caffeina: hay base electrónica, solo de guitarra, estribillo pegadizo y coreable… La canción se llama igual que la serie de TV3, habladme de ella.

Sergio: Es que es una serie tan inspiradora que da para hacer una canción. Es nuestra visión de lo que nos queda de poso después de haber visto la serie, que creo que son mensajes importantes y bastante universales. En realidad es un concepto bastante indie porque ponerte hablar de una serie en catalán de un profe de filosofía, igual no es de lo que habla ahora la música que escuchas en la radio. Pero a mí me parecía que tenía elementos muy de la vida y de cualquier ser humano, como la autoaceptación fundamentalmente, que daban para una canción. A mí es que la serie me flipó bastante.

Reina es una de las canciones más sinceras y necesarias que he escuchado últimamente. Es dolorosa y curativa. Alberto, háblame de ella y del proceso interno que has seguido para darle forma. Supongo que no es fácil desnudarse de esta manera.

Alberto: La verdad es que cuando yo se la he enseñado a gente, muchos me han dicho eso de que es necesaria, pero yo nunca lo pensé así, no la hice con esa intención. Yo la escribí porque para mí era necesaria y hubo un momento en el que no sabía siquiera si enseñársela a ellos. Me parecía demasiado personal y te da cierta vergüenza o reparo hablar de según qué cosas, sobre todo cuando sabes que lo va a escuchar tanta gente. Pero soltarlo así al aire me parece muy liberador, que al final es de lo que habla la canción, de liberarte de cosas que te han ocurrido en el pasado y que te han hecho ser de una manera cuando ya eres adulto.

Esto es algo que dicen las madres pero es cierto que el tiempo lo cura todo y te hace ver las cosas desde perspectivas muy diferentes. Cuando ya han pasado x años, lo ves todo como parte de tu vida, como que tienes que vivir con ello, reconciliarte y no estar quejándote todo el rato y achacando tu forma de ser a lo que te ocurrió entonces. Creo que ese es el mayor error, el conformarte con “como me ha pasado esto, yo soy así y acarreo estas manías o estos roles”. Yo creo que hay que abrazar tu pasado y vivir con él.

¿Has matado todos los demonios de los que hablas en la canción?

Alberto: Seguramente no. Cuando escribes esta canción es porque estás en un momento muy en paz con tu pasado pero luego, de repente, hay mierdecilla que sale en momentos concretos. Yo creo que lo importante es tener la intención de hacerlo.

“Artísticamente no nos reconocemos en nuestro primer disco”

Justo antes de salir el disco a la venta, publicáis un nuevo single, con videoclip incluido. Se trata de Prende. ¿Por qué habéis elegido esta canción?

Alberto: Yo creo que estaba todo el mundo muy de acuerdo en que era uno de los temas posibles para ser single. Además es uno de los más novedosos en cuanto a sonido y siempre lo que nos apetece enseñar es lo más nuevo. Tú antes de la entrevista nos decías que Oh Long Johnson podía haber sido un buen single y quizás sea así, pero es más parecido a lo que veníamos haciendo hasta ahora. De hecho, creo que ese tema es la bisagra entre lo anterior y lo de ahora, por eso está muy bien que sea la primera canción, para introducir poco a poco el sonido. Creo que Prende era una buena opción porque además de ser un tema que a nosotros nos encanta, todo el mundo estaba de acuerdo.

El disco lo cerráis bajando mucho las revoluciones, con Ausentes presentes. Es la canción que quizás me recuerde más a los Miss Caffeina previos a Detroit. Si pensáis en la época de vuestras maquetas o de Imposibilidad del fenómeno ¿os seguís reconociendo?

Alberto: No. Y eso es algo que hemos hablado mucho.

Sergio: No es cuestión de renegar, pero si yo me encontrara con mi yo de hace diez años no creo que me reconociera.

Alberto: Aunque yo por ejemplo escucho Imposibilidad del fenómeno y, aunque no me parece que seamos las mismas personas, creo que sí que era una colección de buenas canciones. Podría sonar mejor, eso sí.

De las maquetas ni hablamos entonces…

(Todos ríen)

Alberto: A ver, yo creo que había canciones muy bonitas…

Sergio: Había de todo, pero es cierto que estábamos encontrándonos como banda, buscando una primera referencia del sonido que nos llevó hasta Imposibilidad del fenómeno con Ricky Falkner, que nos echó una mano en poner todo eso junto. Pero sí, yo en las maquetas me veo muy lejos y artísticamente no me reconozco. Sí que puedo ligar cómo he llegado hasta aquí pero no me siento nada identificado con aquello.

Alberto: A mí Imposibilidad del fenómeno me parece un buen primer disco y el año que viene, que se cumplen diez años desde que lo publicamos, nos gustaría hacer algún concierto y tocar el álbum entero.

La edición física de Oh Long Johnson incluye el concierto de fin de gira de Detroit (Motor City Show). Siempre se agradecen este tipo de ediciones y quizás sean pequeños incentivos para que los discos se sigan vendiendo. ¿Seguís creyendo en el romanticismo de los discos físicos?

Sergio: Yo sigo creyendo en el vínculo que esto genera con nuestros seguidores. Te aseguro que el esfuerzo de llegar a un acuerdo para que esto salga, es mucho mayor que el retorno que vaya a tener, en cualquiera de los sentidos. Si ese concierto está ahí y nos hemos esforzado para que así sea, es precisamente porque creemos en ese vínculo que nosotros hemos sentido con bandas que nos gustan. Igual que ese material era importante para nosotros, nos gustaría dar la posibilidad a nuestros seguidores de que esto sea importante para ellos.

Este concierto para nosotros fue muy bonito, fue el cierre de una etapa. Como material de regalo no nos va cambiar la vida, ni para bien ni para mal. Nos ha costado negociarlo y sacarlo adelante y si está ahí, es precisamente por eso, para darle la oportunidad a nuestros seguidores de generar ese vínculo del que te hablaba con este tipo de material. Como el que yo por ejemplo tuve con los VHS de Extremoduro.

Alberto: Decía Carlos Dueñas, nuestro técnico y que además es el que ha hecho el sonido del Blu-Ray, que hay mucha gente que escucha nuestra música pero no ha podido venir a un concierto nuestro nunca. Yo creo que eso es una visión un poco limitada de lo que somos nosotros porque una de las cosas que hacemos bien, es hacer un show. Entonces me parece muy importante que saliese este Blu-Ray, para que la gente vea qué cosas hacemos en directo y que quede constancia de ello para la posteridad.

En cuanto a lo del formato físico que decías tú antes, yo personalmente sigo comprando vinilos y CDs porque me encanta. La edición física tiene un curro detrás que mola: las fotos, las letras…

También mola mucho para el que ha ido a ese concierto, poder verlo, buscarse entre la gente y tenerlo ahí de recuerdo para siempre.

Sergio: Recuerdo por ejemplo el último concierto de Los Piratas en La Riviera. He conseguido ese CD y me resulta algo súper especial.  Lo mismo ocurre con el de Los Enemigos, que luego sacaron un disco en directo. A mí ese vínculo me sigue pareciendo importante.

“Detroit nos permitió dedicarnos a la música al 100%”

Llegados a este punto quería que me contarais cómo habéis vivido esta última etapa vuestra en la que habéis llegado de manera definitiva al gran público. Vosotros mismo decís que Detroit es el disco que lo cambió todo. ¿Por qué lo cambió todo?

Alberto: Aparte de a nivel de público como has dicho tú, fue un reset muy importante para nosotros en cuanto al equipo con el que trabajábamos, la forma de trabajar, que Antonio y Álvaro se pusieron a componer… Además, Detroit nos permitió hacer una gira que, a su vez, nos permitió dejar nuestros curros secundarios y dedicarnos a la música al 100%. Es que hasta este disco no vivíamos de la música y, para nosotros, eso fue un escalón muy grande. Ahora estamos muy enganchados a la aplicación esta de Spotify for Artist y vemos la diferencia entre las escuchas que teníamos con los discos anteriores y las que hemos tenido con Detroit…  es una cosa brutal. Así que sí, Detroit lo cambió todo por cantidad y por calidad.

Para terminar, ¿qué diferencia de mentalidad podemos encontrar en los Miss Caffeina de los inicios y los de ahora?

Sergio: Es que yo creo que es comparar manzanas y peras (risas). Te podría contar el relato completo pero, si hay que sintetizarlo, cada uno ha pasado por un proceso diferente. A nivel musical creemos que ahora hay más cosas prescindibles y nos da menos miedo ser descarados y enseñar las cosas tal y como las concebimos. Eso en este disco se ve mucho porque es súper desnudo, de pocos elementos y, lo que suena, suena bien.

Mi imaginación musical antes estaba muy llena de instrumentos, pensaba en poner una sinfónica detrás y encima de ella una banda de jazz y encima coros de no sé qué… Ahora, en realidad, con tener un bajo y una batería que suenen bien y una buena melodía de voz, tienes el tema hecho.

De esa primera época en la que, aunque no renegáis de ella, no os reconocéis, ¿qué canción consideráis imprescindible?

Sergio: Yo las maquetas me las salto directamente (risas). Por el cariño, por el apego y por el contexto en que surgió, para mí N=1 es una canción que igual no me flipa como quedó en el álbum, pero sí que me parece una canción muy importante.

Alberto: Pues para mí es una de las mejor producidas de ese disco.

Sergio: Eso sí. Y además también el vídeo me parece muy guay. Me quedaría con esa, con N=1. Además es que nosotros trabajamos la balada muy bien (risas) y junto a Mi rutina preferida, creo que son dos temas que tienen el sello de Miss Caffeina.

Alberto: Yo iba a decir Mi rutina también.

Sergio: N=1 puede ser una canción que podrías poner un poquito actualizada ahora y seguiría funcionando en nuestro repertorio. De hecho, hasta esta gira, la hemos estado tocando.

Más de Javier Decimavilla

Veintiuno en la sala El Sol: Un menú infalible

Fotografía: Laura Rebollo (@aletheia13) No era la primera vez que Veintiuno agotaban...
Leer más