Jacobo Serra: “Observo el mundo que me rodea, lo hago mío, lo traduzco, lo mezclo con mis emociones y lo hago canción”

Jacobo Serra

Fotografía: Alejandro García-Cantarero

El compositor Jacobo Serra comenzó hace un par de semanas en Barcelona los conciertos del final de gira de su trabajo Fuego Artificial. Con el semblante cansado de quien ha pasado la tarde hablando con los medios, algo que considera un privilegio, pero con una inmensa sonrisa, Jacobo ha hablado con nosotros sobre su fin de gira, la música que escucha ahora y que le influye, y sobre el dilema entre arte y entretenimiento en la actualidad. Aquí os dejamos la entrevista.

Empezamos con una pregunta que te habrán hecho hasta la saciedad. ¿Cómo valoras esta gira?

Soy un privilegiado, un suertudo. Lo único que quiero es sacar más discos para ir de gira. La vida del artista tiene sus pros y sus contras, pero uno de los pros es, aunque no se disfrute mucho cuando estás de gira, el hecho de visitar sitios diferentes, salas, cenar en un sitio, la vida en una furgoneta… Tiene muchísimo encanto. Desde el punto de vista musical, es genial llevar tu disco a tantos sitios y con reacciones tan diferentes del público, incluso cuando no son tan buenas disfrutas y, sobre todo, aprendes. En mi caso, lo dicho, soy un privilegiado, tanto con la crítica con el público. He tenido la suerte de no tener ningún accidente. Da pena cuando acaba un ciclo como este, pero por otro lado estoy impaciente a que venga lo siguiente.

¿Qué novedades vas a introducir a lo largo de este final de gira?

En este disco me ha ocurrido bastante esto, porque empecé queriendo tocar las canciones en directo tal y como sonaban en el disco, y he acabado tocando canciones y arreglándolas de forma totalmente diferente, y lo seguiré haciendo en lo que queda de gira, para seguir sacándole partido a las canciones y conocerlas, porque una canción la compones y sales directamente “a jugar” con ella.

Creo que hay un fallo en el negocio de la música, y es que las canciones deberían llevarse primero de gira antes de grabarlas, porque cuando la grabamos previamente esa canción no está viva, y la acabas conociendo mejor cuando la llevas de gira. En ese sentido, pues sí, he cambiado canciones a lo largo de la gira.

Además, el formato del final de gira es trío, con dos músicos tocando varios instrumentos durante el concierto, para darle una variedad rítmica. Me gusta este concepto de que un bajista coja una guitarra, que un batería haga coros y toque de pronto el ukelele. Es muy americano, y me gusta mucho. Aquí en España se lleva más el formato cerrado de banda, como “no me saques de mi instrumento”. Me gusta buscar músicos dispuestos a salir de su zona de confort.

Es muy interesante eso que has dicho de salir con las canciones de gira antes de sacarlas en disco. Me ha recordado a algo muy parecido que dijo Leonor Watling (Marlango) en un documental. Ella dijo que hoy en día no se toca para vender discos, sino que se sacan discos para tocar. Entiendo, por lo que has comentado, que eres de los que piensa que el músico debe vender el disco en el escenario, dando a conocer las canciones para sintonizar con el público y luego, si les gusta, que compren el disco.

La experiencia del concierto es única, aunque reconozco que soy amante de los discos de estudio. Tengo mi lado beatlemaniaco de “yo si pudiera no haría conciertos”, y solo me dedicaría a grabar discos. Me encanta el proceso de grabación y el descubrirme como artista en un estudio casero.

Por otro lado, la magia del directo, de un concierto, un acto casi ceremonioso y ritual, con prueba de sonido, y demás, es tan único y tan diferente a un disco, que es esencial. Yo vendo más discos en los conciertos que en las tiendas de discos, también por los tiempos que corren.

En cualquier caso, vendo más discos cuando la gente me escucha en los conciertos, cuando la gente quiere llevarse una parte de ti. En suma, si creo que tienes que ir a las ciudades a cantar y tocar para la gente.

Jacobo Serra

“Un artista de verdad es aquel que está constantemente tratando de ir más allá”

¿La gira es un reflejo de lo que ha sido el disco? Es decir, una constante experimentación, desde el paso de cantar en inglés al castellano, la apertura musical a tendencias más actuales buscándote a ti mismo.

Sin duda alguna. Para mi el arte es eso. Un artista de verdad es aquel que no se queda contento con lo que ha hecho, sino que está constantemente tratando de ir más allá. Tu único espacio para seguir creando es seguir cambiando cosas, innovando, etc.

En ese marco de innovación, en relación a futuros trabajos, ¿te planteas realizar un disco con canciones en inglés y castellano?

Bueno en ese sentido soy un artista muy poco al uso. No he pasado al castellano como tal. El inglés para mí siempre está ahí y no lo descarto. El idioma en todo caso no es importante para mí. No voy a dejar de cantar en inglés y tampoco en castellano, ahora que he roto el molde.

En verdad es un lujo, porque si tienes los dos idiomas tienes que utilizarlos. Ojalá tuviera más idiomas para poder cantar en francés, porque la música francesa me encanta, o en italiano, que es un idioma precioso.

Hablando otra vez de influencias, ¿qué música estás escuchando últimamente que sientes que puede inspirarte de cara a tus próximos trabajos?

RPues si abro ahora mismo mi reproductor, la verdad que es todo muy misceláneo. No hay una línea concreta. Voy desde la ópera y la música barroca, que me encanta. Ahora por ejemplo estoy escuchando música de Cavalli, un músico de cámara. Parece que no pero es muy parecida a la de ahora, así como orquestada.

Soy muy fan de la música ambiental, el folk de ambiente me gusta mucho ahora. Para Fuego Artificial sí que me metí más en la música rítmica y más moderna con música más sampleada, Lewis del Mar, que son grupos más de Brooklyn, más underground y urbana, pero con raíces pop. Me siento muy identificado con Sufjan Stevens porque se reinventa mucho. Siempre está ahí, por otro lado, el jazz o el lírico.

También influye mucho el estado de ánimo. Me gusta descubrir a músicos desconocidos. Investigo mucho a grupos de sellos independientes americanos desconocidos y escucho sus catálogos. Esta labor de investigación me gusta mucho porque me permite saber qué está pasando, porque muchas veces nos llega solo lo que quieren que nos llegue. Animo a la gente a investigar, a pesar de los numerosos programas de radio que hacen eso, dar a conocer grupos que no venden pero que, no por ello, son malos.

“Es importante diferenciar entre entretenimiento y arte”

A propósito de esto último, quería preguntarte sobre muchos grupos con la eterna etiqueta de indie o alternativo, que cada vez se lanzan más a dar conciertos en grandes recintos como un Wizink Center, un Sant Jordi Club…¿Crees que eso les aleja del circuito indie, o crees que es bueno que se metan dentro del mundo comercial para seguir creciendo?

Esto es bastante polémico. Creo que se es indie por necesidad. Ser indie es muy bonito, pero ser un músico independiente viene condicionado por la necesidad de crear y sacar tu trabajo de esa manera porque de otra no puedes hacerlo. Antes era muy difícil que una discográfica te fichase y sacar un disco. Actualmente, con las herramientas que hay, es diferente.

Yo creo que no es contradictorio que un grupo independiente haga un Wizink Center, por ejemplo. Por otro lado, hay un encanto en la música independiente y en las salas que no lo tiene la música de masas.

Cada uno debe hacer lo que quiera, pero creo que todos debemos buscar nuestro equilibrio y nuestra magia. Si tu música es de origen independiente, pero triunfa a escala de grandes masas ya no eres independiente, pero si consigues llenar el Wizink Center de gente que se considera independiente, pues es estupendo. Mientras tu integridad no se vea afectada, estupendo.

En mi caso, yo considero que hacer música es arte y, en mi caso, sé que la mía no es una música de masas como tal. Yo no compongo para tocar en grandes estadios. Si me ocurre, pues tendré que rodearme de un gran equipo. Creo que cada uno debe buscar lo que le haga feliz y lo que su arte le pida.

También hay que diferenciar entre entretenimiento y arte, y uno debe preguntarse qué es lo que quiere. Creo que es posible hacer arte y entretener, y luego hacer entretenimiento que no es arte, que es la mayoría de música y arte actual. En mi caso, yo trato de hacer arte, y entiendo que el arte no va siempre unido al éxito o al entretenimiento per se.

Mencionando de nuevo el Wizink Center, es inevitable que salga a la palestra un nombre al que, en cierto modo, has estado ligado en esta gira: Vetusta Morla. Recordemos que, durante la gira de Fuego Artificial, has abierto algunos conciertos de Vetusta. ¿Qué ha supuesto como artista y como amante de la música esa experiencia?

Es una experiencia que me llevaré conmigo a la tumba, especialmente la de Madrid. Ver a 30.000 personas, un mar de gente en el que no ves el final, es increíble. Agradezco a Vetusta la oportunidad y el creer en mí para abrir su concierto. Fue impresionante el apoyo del público. La gente cantaba Icebergs al cerrar el concierto, y es un tema vocal de coro, y ver a la gente coreando y moviendo los brazos fue algo que no voy a olvidar. Nunca me imaginé que eso sucedería con una de mis canciones. Es algo muy bonito, aunque no sea mi escenario natural. Es un lujo haber sido parte de ello, y recordar que yo estuve ahí y aprender de ello.

Y seguimos con Vetusta Morla, porque Juanma Latorre fue uno de los músicos que ha colaborado contigo, en su caso para hacer Icebergs. Pero en Fuego Artificial has contado con la colaboración de músicos como Pope (Supersubmarina), y en este final de gira te acompañan Gonzalo Maestre y Adrián Seijas. Éste último ha colaborado en ocasiones con Xoel López. ¿Qué te han ido aportando como músico?

Para mí son colaboraciones muy bonitas. Son colaboraciones muy estrechas, de amigos, en las que bastan dos palabras, una mirada y un acorde para saber qué estamos tratando, y eso es muy complicado. Juanma es un colaborador muy necesario y que me enseña muchísimas cosas. Pope es un bajista de puta madre, que ha estado conmigo en la primera parte de la gira y que fue un placer contar con él y que ojalá sigamos colaborando en el futuro. Desde el principio de mi carrera he tenido mucha suerte en colaborar con grandes artistas y lo he disfrutado muchísimo, la verdad.

“El hecho de que haya tantos biopics musicales ahora es un poco sensacionalista”

Podríamos tirarnos horas y horas hablando del contexto de arte y entretenimiento. Aparte de melómano reconocido, eres un ávido consumidor de literatura y sobre todo de cine. Quería preguntarte a propósito del tráiler que ha salido de Rocketman, la película sobre Elton John, el anuncio de que se va a rodar la película biográfica sobre Bowie, y cómo no, el éxito de Bohemian Rhapsody. ¿Qué ha llamado tanto la atención para que el género del biopic haya resurgido con tanta fuerza?

No me quería mojar mucho en esto, pero me da un poco de pena, porque todo se acaba convirtiendo en lo que es, el dólar, una forma de ganar dinero. Ni Queen antes era tan malo ni ahora es tan bueno. Lo de los biopics es un género que lleva un tiempo flotando y ahora se ha vuelto masivo. A mí me encanta porque desde pequeño soy fan de Queen. Pero, por otro lado, ese endiosamiento es muy peligroso para las generaciones venideras y muy contradictorio por parte de la gente a cargo del negocio de la música, porque estamos en un momento en el que la música está en crisis, en el que no se venden discos, que la gente no va a los conciertos.

Y es que todo es una contradicción, porque el ser humano es una contradicción en si misma. El negocio de la música es un negocio injusto en el que se proyectan valores erróneos, donde el entretenimiento prima sobre el arte, donde la imagen prima sobre la música, el reality show de la música es el que más audiencia tiene. Es bueno que haya biopics, claro que sí, para que la gente conozca a Queen, pero quizá no siempre el fin justifica los medios. Es todo un poco sensacionalista, y yo creo que debería haber un cambio en la educación, y claro que hay que aplaudir que haya una película de Bowie, pero a mi su vida personal me interesa poco.

Esto triunfa por la vida privada del artista, pero no debería ser así. Creo que deberían enseñarnos desde pequeños el valor del arte, porque cuando estudias arte lo ves todo con otros ojos. Si la gente supiera lo que escucha y lo que ve ganaríamos todos, pero, en cualquier caso, quién soy yo para hablar de nada, bastante hago con seguir haciendo lo que hago, es mi humilde opinión.

Jacobo Serra

“Mi espacio favorito para actuar es el teatro porque está diseñado para eso”

¿Te consideras cantautor? Porque ya sabes que a los medios nos gusta etiquetarlo todo.

Me considero cantautor, compositor, cantante. Yo hago canciones, y quizá no me considero tanto un showman. Creo que es lo que soy. Observo el mundo que me rodea, lo hago mío, lo traduzco, lo mezclo con mis emociones y lo hago canción. Soy muy romántico en el sentido clásico de la palabra. Admiro la imagen del compositor decimonónico, y me siento identificado con su forma de ver la música y el arte, ya que su vida estaba centrada en crear obras e inspirarse en el amor y la naturaleza.

La palabra cantautor, en parte, tiene unas connotaciones en España que quizá no cumplan con mi perfil.

La pregunta viene condicionada porque, en los tiempos del auge de música electrónica, los formatos de banda de los que has hablado antes. ¿Crees que se está perdiendo el interés en el público de ir a ver un formato de un músico y su guitarra, o como en tu caso un trío de músicos?

Forma parte, creo, de la contradicción de la que hablábamos antes. Creo que la cultura de conciertos se está perdiendo, si es que alguna vez la hemos tenido. Creo que es muy difícil conseguir que la gente compre entrada para los conciertos. Hay mucha demanda, pero sobre todo mucha oferta, y entra el tema educacional. La gente va prefiriendo el formato festival, entonces, sí que es cierto que es muy complicado. En otras culturas no veo tanto esa complejidad, aunque en Inglaterra, por ejemplo, esa cultura se ha perdido un poco. Son muchos factores a nivel global.

Doy entonces por hecho que como artista prefieres el formato sala al del festival.

En realidad prefiero el teatro. Creo que lo bonito es que nosotros que somos obreros de la música, desempeñásemos nuestro trabajo en un lugar diseñado para eso, para proyectar tu voz sin micrófono, como un teatro o una iglesia. Hay salas en las que el micrófono no se oye, y los festivales tienen mucho encanto, hay intercambio cultural, y es muy bonito, pero el espacio estrictamente diseñado para ello es el teatro, y por eso es mi favorito.

¿Qué pasará después de esta gira? ¿Qué planes tienes, seguirás trabajando o te tomarás un tiempo de descanso?

Yo no dejo de currar, porque tengo en casa mi pequeño estudio. Aunque tenga etapas en las que no toque tanto seguiré trabajando durante los próximos dos o tres años.

Escrito por
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