I Am Dive: ‘Mauve’ es la música más política que hemos editado

I Am Dive

I Am Dive son una de las bandas más internacionales del panorama indie patrio. Aunque eso no quita que su atípica electrónica, a medio camino entre el shoegaze y el slow-core, tenga un buen puñado de adeptos en nuestro país. Su lema es “música dance para gente triste” y con Mauve, su nuevo EP salido hace poquito del horno, parece más cierto que nunca. Con el disco a punto de ser presentado en directo en Madrid (esta misma noche en la Sala 0), hablamos con Esteban Ruiz Sánchez, mitad de la formación sevillana I Am Dive. Sobre la mesa, la proyección internacional del grupo, sus estrategias para sobrevivir en la industria musical española y el nuevo tono político que están tomando sus letras.

Os dicen mucho que parece que no sois profetas en vuestra tierra. Me sorprende porque no creo que sea verdad, siempre que os he visto en Madrid habéis tenido una acogida muy cálida. Pero sí que es cierto que tenéis mucho predicamento fuera de España. ¿Cuáles han sido los sitios más peculiares desde los que habéis recibido feedback?

Para nosotros también es muy sorprendente cuando la gente se queja de que no somos profetas en nuestra tierra porque no tenemos la sensación de que se nos quiera poco por aquí. La gente espera que cuando un grupo tiene tantos discos y tantas giras fuera pues que aquí toque en sitios y festivales más grandes. Pero en I Am Dive nunca hemos sentido esa falta de reconocimiento o de cariño que viene un poco implícita en el “no ser profeta en tu tierra”. Aquí siempre estamos muy contentos y, como dices, en Madrid siempre se nos acoge bien. En Barcelona o en Sevilla siempre que tocamos va muy bien de gente.

Es muy sorprendente cuando la gente se queja de que no somos profetas en nuestra tierra porque no tenemos la sensación de que se nos quiera poco por aquí

En cuanto a feedback de sitios extraños a mi todavía me sigue sorprendiendo que haya tanta gente en China interesada en nuestra música. Ya hemos estado en China tocando y volvemos en breve de nuevo. Nuestros discos se editan allí y la cosa funciona razonablemente bien. También en Corea y en Japón. Siempre me ha fascinado lo lejos que están y el interés que tiene la gente.

Recientemente nuestro propio sello discográfico recibió un mail de un tipo de Ulán Bator [Mongolia] que programa un festival y que está interesado en que le mandemos material. Está en el extremo oriental de Rusia, entre Rusia y China. No sé si saldrá algo de ahí, pero es un sitio muy pintoresco. Que te escriba alguien desde allí pidiéndote que vayas a tocar es muy reconfortante.

¿Cómo sobrevive en España una banda que siendo indie no parece encajar en los carteles de los grandes festivales indie del país?

Hay un efecto un poco perverso cuando te conviertes en una banda que toca en muchos festivales. Es un caso que yo conozco de cerca con muchas bandas con las que tengo relación. Yo programo una sala de conciertos en Sevilla en la que hacemos unas 200 o 250 producciones al año. De modo que tengo un criterio, creo, bastante comprensivo de todo esto. Creo que si no eres una de las bandas que realmente cobra mucho dinero por tocar en estos festivales, y estas bandas son seis o siete, no hay más, muchas veces entrar en la noria loca esta de tocar en todos los festivales es una cosa más deficitaria que beneficiosa.

Porque luego muchos festivales han terminado por instalar un modelo de carteles muy parecidos los unos a los otros. De manera que hay muchos grupos que tocan en muchos festivales pero, luego, cuando hacen gira de salas, que es donde deberían hacer tanto cantera de seguidores como dinero para sobrevivir, la gente no va a verlos. Festivales que, además, suelen ser baratos y en los que no se produce una relación demasiado directa entre el seguidor y el grupo. Muchos de estos festivales no dejan de ser experiencias de marketing en las que se le da a las marcas un montón de gente para que les vea su publicidad más que eventos en los que se ofrece música a un motón de gente.

Muchas veces entrar en la noria loca esta de tocar en todos los festivales es una cosa más deficitaria que beneficiosa

Nosotros no tocamos en muchos festivales porque es verdad que es una música difícil de encajar en estas experiencias donde todo tiene que ser feliz y pasárselo todo el mundo muy bien. Que nosotros somos muy alegres y nos lo pasamos muy bien en todos los lados, pero nuestra música no es especialmente alegre. Pero I Am Dive sí que hemos encontrado un equilibrio entre lo que ingresamos por nuestra actividad como sello discográfico, como banda con la venta de discos, ingresos digitales y lo que ingresamos en los conciertos.

Como tocamos en pocos festivales la gente que quiere venir a vernos es a la sala a donde tiene que ir. Y ahí controlamos nosotros todo. Nos permite movernos en un ecosistema en el que podemos sobrevivir con cierta soltura. Y luego, siempre, intentando buscar más cosas fuera de España, otros sitios en los que no tocar en festivales no supone ningún condicionante porque ni siquiera saben de qué festivales estamos hablando.

Tener más de dos millones de streams en Spotify en un tema como Sunset o 32K en Equals, vuestro último single, ¿os da para vivir?

Cuando eres el único agente que está en medio de la cadena, da bastante más. Nosotros, evidentemente, solo con lo que sacamos de Spotify vivir dos personas con sus correspondientes entornos y familias sería muy difícil. Pero es que es solo una parte. Cuando a Spotify o a los ingresos que sacas de royalties de digitales le sumas un distribuidor, una discográfica o un montón de intermediarios, al grupo le llega muy poco dinero. También porque el sistema se ha establecido de una manera muy poco equitativa con los músicos. Pero nosotros somos todas las partes implicadas, de manera que recibimos el 100% de lo que generan las canciones de I Am Dive en Spotify. Y, desde luego, es un importe mucho mejor que el que recibíamos cuando nuestra música la distribuía otra gente.

A mi me gusta siempre aclarar que yo vivo de la música pero no solo de mi música. Yo, afortunadamente, no tengo ningún jefe ni ningún horario impuesto por nadie y todo mi trabajo redunda en generar valor en mi carrera como músico. Pero yo tengo que producir conciertos en una sala, llevar la carrera de otras bandas, tenemos que organizar eventos para otra gente… pero siempre está todo circundando la actividad musical. Así que yo estoy muy contento porque me dedico a la música, que es lo que me gusta, y tengo mi grupo, que es una parte importante de los ingresos que tiene nuestra discográfica. Pero vivir exclusivamente de lo que genera I Am Dive sería muy complicado.

Recibimos el 100% de lo que generan las canciones de I Am Dive en Spotify. Y, desde luego, es un importe mucho mejor que el que recibíamos cuando nuestra música la distribuía otra gente.

¿Con Mauve abandonáis finalmente el formato LP y os centráis en la producción de LP’s autoconclusivos o discos fragmentados?

Bueno, autoconclusivos no estoy muy seguro. Hay un montón de canciones que tenemos escritas que hemos decidido repartir en diferentes EPs precisamente por nuestro salto al digital. Hemos decidido abandonar un poco el formato físico porque tenemos que asumir que para nosotros no era rentable. Como todo lo el dinero que se invierte en nuestra carrera lo invertimos nosotros de nuestros fondos llega un momento en el que tienes que mirar con lupa cada euro que inviertes. Tenemos cuatro o cinco discos editados en vinilo y un montón en CDs, pero es una inversión que retorna de una forma muy lenta.

Como hemos encontrado nuestro punto fuerte en los medios digitales, hemos decidido centrarnos en eso. Y como el mercado digital está girando más en torno a canciones que a discos hemos decidido centrarnos durante un tiempo en el formato de discos cortos por intentar añadir contenido a nuestra trayectoria con más frecuencia. Es mucho más esfuerzo grabar un disco que un EP de cuatro canciones y al final te da motivos para volver a tocar en ciertas ciudades y editar material nuevo. Nos apetecía no estar tanto tiempo sin editar música nueva. Vamos componiendo permanentemente y en muchos casos hay canciones que salían y que, como en Wolves (2014), llevaban tres años escritas.

El sonido de Mauve recuerda mucho más al de Wolves que al de Music for Silent Running (2017). ¿Obedece esto a algo?

Music for Silent Running fue una cosa que se nos coló en la agenda sin haberlo planeado. Mientras estábamos grabando material para el disco siguiente a Wolves y maquetando canciones nos ofrecieron participar en Cinemascore, que es un festival que se realiza en Castellón en el que se reinterpretan bandas sonoras de películas. Y nos propusieron hacerlo con esta película, que yo no conocía, pero José sí. Y en uno de los descansos de la grabación nos pusimos a ver la peli y a pensar si podíamos hacerlo. Vimos la película, empezamos a trabajar un poco en un par de ideas que se nos ocurrieron y cuando nos dimos cuenta habíamos abandonado completamente el disco que estábamos maquetando y empezamos a maquetar la banda sonora.

Como el mercado digital está girando más en torno a canciones que a discos hemos decidido centrarnos durante un tiempo en el formato de discos cortos por intentar añadir contenido a nuestra trayectoria con más frecuencia

De ahí salimos con el disco prácticamente maquetado y dimos el concierto en la Universidad de Castellón. Fue muy bien y nos gustó mucho la experiencia de liberarnos del formato estricto de canción tras canción, sino hacer un poco lo que nos diera la gana, y decidimos que nos gustaba y que lo íbamos a editar. A la postre nos ha venido muy bien porque es un disco que es difícil tocar, ya que se requiere un espacio muy concreto en el que la gente se pueda sentar y se pueda proyectar la película, así que habremos hecho seis o siete conciertos en estos años.

Nos ha permitido descansar, porque la gira anterior fueron casi sesenta conciertos en un montón de países y fue muy cansado. Y una vez hemos podido descansar, hemos vuelto a lo que andábamos haciendo con Wolves en su momento. Pero hemos notado que todo este tiempo dedicados a la electrónica instrumental se nos ha colado un poco en el discurso. Pero sí que es verdad que al volver al formato de canciones se ha vuelto un poco al espíritu de Wolves.

Llama la atención de Mauve que su portada es la primera de vuestra carrera que no es completamente abstracta. No solo es figurativa, sino que parece un golpe en la mesa, ideológicamente hablando. La crisis migratoria no es un problema ni de este año ni del pasado, de manera que cabe preguntarte por qué un mensaje político en la portada de uno de vuestros discos ahora, y no antes.

Pues sí, eres la primera que nos lo menciona pero es verdad que no es casual. Nosotros vivimos en Sevilla y somos parte de una realidad territorial compleja que es Andalucía. Yo, personalmente, paso mucho tiempo en una casa cerca del Estrecho de Gibraltar, en Zahara de los Atunes. Igual desde una ciudad más grande o en una situación con menos contacto con la zona en la que se producen estos hechos, con una perspectiva más suavizada, es fácil ignorar lo que pasa en el Estrecho de Gibraltar con la gente que se muere intentando llegar aquí.

Portada de ‘Mauve’, fotografía de Elo Vázquez

Empiezas a tirar de ese hilo y hay un montón de cosas en las que uno debería pensar mucho más frecuentemente de lo que lo hacemos. Creo que hay un factor de anestesia bastante poderoso. Se nos cuenta la historia desde un prisma, los medios de comunicación lo llaman “inmigración ilegal”, como que es una especie de invasión de gente que viene a quitarnos lo que tenemos y a nadie se le ocurre pensar que meterte 48 horas en una barca que se está pudriendo a cruzar el Estrecho de Gibraltar, que es uno de los pasos marítimos más complejos y peligrosos del mundo, igual no es por gusto.

Y ya no es solo el tema de la emigración, del Estrecho o de la sensibilidad que podemos tener nosotros por tenerlo tan cerca. Tampoco es solo la portada, también son las letras. Equals y Not Friends no son canciones de amor. Está relacionado con el momento de estupidez máxima que existe con los nacionalismos estos locos tanto de unos como de otros. Mauve es una respuesta a una situación en la que nos vemos envueltos todos los días, de estupidez generalizada sobre cosas que son totalmente superficiales e innecesarias como, sin ir más lejos, cualquier nacionalismo. O cómo las barcas rotas en las playas del Cañuelo o de Tarifa nos parecen mucho menos importantes que la entrevista que se esté haciendo a un político o las elecciones de los Midterms americanos que están pasando ahora mismo.

Mauve es una respuesta a una situación en la que nos vemos envueltos todos los días, de estupidez generalizada sobre cosas que son totalmente superficiales e innecesarias

Sí que es el primer disco en el que la portada es figurativa. Y, aunque las letras siempre han sido mucho menos evidentes de lo que muchos periodistas han entendido, en este caso las letras son distintas. La portada es una foto de Elo Vázquez, una fotógrafa increíble. Ella había hecho un par de viajes por Malta y Chipre y pasando por fotos que había hecho en zonas cercanas a centros de acogida de inmigrantes vimos esta foto y tuvimos claro que era la de la portada. Creo que es una foto bastante poderosa. Debería ayudar a tirar del hilo de por qué un grupo como I Am Dive, que somos dos tíos blanquitos de un país acomodado de Europa, piensa en estas cosas. Que no es nada especial, esto lo piensa todo el mundo que tenga dos dedos de frente, pero queríamos hacer un pequeño cambio por ahí.

¿Creéis que al público que asista a vuestros conciertos en China o en Corea les va a llegar algo de estas inquietudes tan propias del lugar en el que vivís?

Hay una cosa muy agradable de tocar fuera de España, también fuera de Europa y de Estados Unidos, que es la falta de contexto. Nosotros no lo habíamos identificado hasta la última vez que estuvimos en China. Tocamos en un festival súper grande en Shangai, con todo lo que se te puede ocurrir que hay en un gran festival occidental, y uno de los bookers del festival, que debe ser uno de los tíos más guays de China, no sabía lo que era Pitchfork. Es que le daba igual.

Aquí en Occidente hay una serie de referentes que son un estándar que si no has conseguido o no tienes se te mira un poco por encima del hombro. “Ah, ¿que no has tocado nunca en el Primavera Sound? Ya…” O que te hagan una reseña en Pitchfork. Pero eso es un reflejo de una superficialidad muy estúpida. Porque hay mucho mundo y la música que hace uno no siempre no llega a los medios porque no sea buena o interesante. Sino porque, al final, estamos en un sistema muy corporativizado en el que dependiendo de quién te pague la campaña de promoción llegas a unos sitios u otros. No es tan inocente como pensar que si eres bueno llegas a los medios y si eres malo no llegas.

Nosotros tenemos un ejemplo muy tonto del tema territorial que te digo. Muchas veces en Barcelona les cuesta trabajo pensar que no somos catalanes. Durante mucho tiempo éramos “el dúo catalán”. Y respondíamos que no, que somos de Sevilla. Pero nos seguían preguntando si vivíamos en Barcelona. Siempre respondemos que queremos vivir en Sevilla porque nos encanta vivir en Sevilla. Que tiene cosas horribles, pero tiene cosas maravillosas, como en todas partes.

Hay mucho mundo y la música que hace uno no siempre no llega a los medios porque no sea buena o interesante

La última vez que estuvimos en la radio pública catalana, la última pregunta que nos hicieron en la entrevista fue “Oye, y para terminar la entrevista, ¿cómo es posible que siendo andaluces habléis inglés tan bien?”. Nosotros somos una gente muy divertida y en el fondo no nos enfadamos mucho, aunque nos enfademos mucho por dentro, y les contestamos que, aunque les pareciera increíble, en Andalucía hay gente que sabe leer y escribir. Pocos, pero que algunos éramos. Y te das cuenta de que en España esto del contexto está muy presente también. Como todo esto de que parece increíble que siendo andaluces hagamos la música que hacemos.

Mauve es la música más política que hemos editado nunca, pero también porque los dos somos muy políticos. Pero nunca habíamos tomado la decisión de trasladarlo a la música que hacemos. Pero bueno, también lo hemos hecho de una manera bastante críptica en algunos sentidos otras veces.

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