Entrevista a Egon Soda: “Hoy en día, a nivel político o social, es inevitable no tomar partido”

Egon Soda

Egon Soda es, con toda seguridad, una de las bandas más interesantes del panorama musical actual. A la calidad y experiencia musical de sus componentes se unen las incontestables y lúcidas letras de Ferrán Pontón, lo que convierte a cada disco del grupo en una apuesta segura.

Tres años después de que publicaran su último larga duración, la banda formada por Ricky Falkner (voz, bajo, guitarras), Ferrán Pontón (guitarras), Charlie Bautista (piano, teclados), Xavi Molero (batería), Pablo Garrido (guitarras) y Ricky Lavado (percusión), tiene lista su nueva colección de canciones, que verán la luz bajo el título de El rojo y el negro. Las diez canciones que forman el álbum se han convertido ya, tras varias escuchas compulsivas, en imprescindibles para el que escribe estas líneas. En ellas, las letras de Ferrán adquieren un tono más crítico de lo habitual, con una clara inclinación política, las cuales al ser interpretadas por Ricky (que canta como nunca, todo sea dicho) adquieren un incontestable valor.

Un mes antes de la publicación de El rojo y el negro (saldrá a la venta el 9 de marzo) entrevistamos a Ferrán, compositor de todas las canciones y guitarrista de Egon Soda. Con espíritu crítico y gran sinceridad, el músico catalán nos contó qué podremos encontrarnos en estas nuevas canciones. El pensamiento político al que hemos hecho referencia y nuevas sonoridades heredadas de la cultura afro-americana, son las realidades que percibiremos en este trabajo que recomendamos encarecidamente y por el cual, desde ya, apostamos para convertirse en uno de los mejores discos nacionales del año.

Han pasado tres años desde la publicación de “Dadnos precipicios”, ¿cómo habéis encarado la publicación de este nuevo trabajo?, ¿de dónde surge y qué objetivos creativos os habéis marcado?

Han sido tres años, pero desde que salió el disco, los conciertos, etc. ha sido al final un año y medio. Así que lo primero que pretendíamos era continuar, con una dinámica más estable y racional de lo que nos solía pasar siempre. Lo más importante era no parar y seguir pedaleando encima de la bici.

Por otro lado, el objetivo más musical o conceptual del álbum, se explica muy bien con el título del disco, El rojo y el negro. La voluntad era mezclar esos dos conceptos, el rojo por la parte lírica, la parte más política y el negro por la parte más musical, buscando sonidos más negros y menos de “americana” como había pasado en Dadnos precipicios.

Ahora estáis más presentes en la actualidad, publicando trabajos con mayor asiduidad, pero pasaron cinco años desde vuestro debut hasta que publicasteis vuestro segundo álbum. ¿Qué ocurrió en ese tiempo?, ¿surgieron las dudas en el proyecto, la dificultad de seguir adelante con Egon Soda de manera firme?

Básicamente fue mala suerte. El primer disco lo sacamos con Cydonia, la discográfica de Ramón Rodríguez que, como empezó su trayectoria como The New Raemon desde entonces, abandonó la discográfica y el disco, aunque se publicó, no tuvo recorrido. Luego estuvimos buscando otra discográfica y nos costó, además tanto Ricky Falkner como Xavi Molero tenían muchos proyectos musicales, igual que yo tenía los míos personales y extramusicales. De manera que fuimos avanzando en distintos caminos, aunque viéndonos, ensayando y tocando juntos siempre que podíamos. Después con Naïve pudimos publicar el segundo y el tercer disco, pero hemos tenido la mala suerte de que también esta discográfica ha cerrado (risas). Este ya lo hemos autoeditado, con la ayuda de Heart of Gold que nos ha dado la oportunidad de publicarlo a nuestro aire, con nuestros ritmos.

Hablabas de los distintos proyectos paralelos que tenéis cada uno. A día de hoy esto ocurre aún en mayor medida si cabe, ya que todos tenéis una gran cantidad de ellos. ¿Cuál es la fórmula para encontrar esa parcela de vuestra vida en la que centraros únicamente en Egon Soda?

Creo que sobre todo está el respeto y el cariño a todo lo que hacemos nosotros como músicos. Al final, aunque nos vemos en otros proyectos, como Ricky y yo en Mi Capitán y nos encontramos por ahí, sabemos que Egon Soda es nuestra banda y le tenemos un especial cariño. Lo más importante es, como cuando tienes pareja, no tener celos y disfrutar del tiempo que te toca. Con Egon Soda intentamos eso, disfrutar del momento en el que estamos juntos. Yo estoy súper contento y agradecido de que Ricky pueda tocar con Love of Lesbian o con quien sea, porque sé que es feliz haciéndolo. En el fondo eso es lo único que me importa.

Has contado antes lo que representa El rojo y el negro. Esa dualidad entre lo lírico, la parte más política y lo musical, lo negro. ¿Tiene que ver la portada del disco con este concepto?

En parte sí. Descubrí esta biblioteca virtual (la Biblioteca de Leipzig) que tiene colgado un fondo documental de libros anatómicos del Siglo XVIII, a alta resolución y libre de derechos. Cuando lo descubrí fue una locura y empecé a descargarme libros y a ver todos esos dibujos anatómicos. La portada intenta ser una metáfora de cómo somos por dentro, que en el fondo es de lo que habla el disco, de cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo el tiempo nos va cambiando esa manera de percibirnos, no solo a nivel emocional sino también a nivel político. Es decir, cómo nuestras ideas política van cambiando, cómo nos pesan las ideas heredadas de nuestros padres, cómo nos enfrentamos a la posibilidad de hacerlas heredables a su vez para nuestros hijos.

Egon Soda El rojo y el negro

Al escribir esas letras más explícitamente políticas, ¿has sentido una necesidad personal de expresar lo que piensas y tienes dentro o consideras también que tienes cierta “responsabilidad” por hacer más visible la situación actual y enfocarla de una manera más crítica de lo que estamos acostumbrados a ver en los medios?

Yo creo que es la suma de los dos elementos. Lo has explicado muy bien. Por un lado yo creo que hoy en día es muy difícil no tomar partido… de hecho no tomar partido es ya una forma de tomar partido. No solo me pasa a mí, ya que si miramos los discos de muchos grupos o amigos de esta misma época, todos han endurecido su mensaje político, porque creo que es inevitable fijarse en lo que realmente te preocupa. Al final eso acaba saliendo a la superficie de alguna manera.

Por otro lado, yo tenía la necesidad, no tanto de vender mi discurso político, como de reflexionar sobre mi propia condición de persona política que ha crecido bajo una manera determinada de entender el mundo y cómo eso me ha ayudado para muchas cosas, pero cómo también me ha jodido la vida en muchos aspectos (risas).

Ciertamente las letras son mucho más críticas y muy directas. No te has andando por las ramas y has ido al grano.

Para este disco he escrito muchísimas letras. Antes, para escribir una canción necesitaba una página o dos, ahora he escrito cuatro o cinco. He tenido que hacer un proceso de depuración y de búsqueda porque me costaba mucho encontrar el punto o el tono. En ese aspecto he tenido que trabajar mucho porque antes lo hacía todo más rápido.

Percibo mucho compromiso con la memoria histórica, con nuestro pasado y con determinados ideales. En la actualidad parece que hablar de esto puede sonar algo trasnochado. ¿Qué opinas al respecto?

Entiendo perfectamente a lo que te refieres y estoy de acuerdo, pero aquí el quid de la cuestión es hacer las cosas de manera natural, que te lo pida el cuerpo y seas sincero. Lo que no tiene sentido es que te pongas el vestido de cantautor protesta porque mola, porque pueda parecer interesante o porque quieres vender. Lo más importante de todo es hacer las cosas porque las necesites hacer. Yo creo que cuando lo haces de esta manera la gente, de alguna manera, lo nota y sabe que lo que estás haciendo no es pose, sino que es necesidad. Creo que es muy importante mantener ese rigor con uno mismo y saber que haces esto porque crees en ello, no porque toque o deje de tocar en ese momento. Eso supone hacer muchas veces cosas que están de moda y otras veces cosas que no lo están.

¿Crees que en la actualidad hay esperanza en la izquierda?

Es que creo que debe haber esperanza. Yo creo que la izquierda tiene que quitarse muchos complejos de encima y tiene que ser el motor de cambio que necesita la sociedad. No puede ser un quiero y no puedo, no puede ser un “me cojo estos pantalones viejos, les pongo un zurcidito y los vendo como si fueran nuevos”. Hay que arriesgarse, hay que ir a sitios que a veces son difíciles, hay que plantear propuestas nuevas, hay que escuchar lo que pasa en todo el mundo y no encerrarnos solo en lo que pasa en nuestra ciudad o en nuestro país. Hay que intentar ver las cosas con un poco más de perspectiva y creo que ahí hay mucho trabajo por hacer y, por tanto, sí que hay esperanza.

En la actualidad se echa de menos que los medios de comunicación jueguen ese papel que, en muchas ocasiones, jugáis los artistas. Ponemos la televisión o leemos la prensa y vemos que no nos cuentan toda la verdad.

Desde luego. Y no solo no nos cuenta la verdad, sino que ya ni siquiera lo pretenden. Cuando ocurre eso, cuando ves que se convertido la información en un vehículo de otra cosa, el problema es que te quedas huérfano de algo que en tu vida era muy importante. Para mí antes era muy importante leer los periódicos que había y ahora me cuesta mucho hacerlo, porque me pongo de muy mal humor. Echo de menos tener esa ayuda en la vida que era poder leer un periódico de alguien que pensaba distinto o igual que tú, pero que pensaba. Yo quiero pensar que todo esto volverá, pero igual tendrá otro formato. Quizás las redes sociales puedan llegar a aportar eso si se trabaja distinto en ellas, quién sabe.

Hablando precisamente de las redes sociales. En Lucha de clases dices “Me dices que soy afortunado. No puedo quejarme y lo sé”. No sé si tiene la interpretación que yo he sacado, pero a mí esto es algo a lo que llevo dándole vueltas mucho tiempo. ¿Por qué tenemos que vender siempre una felicidad que muchas veces es impostada?, ¿por qué no podemos decir que estoy cabreado o que no soy tan feliz como me gustaría? ¿Qué opináis de todo esto?

Estoy completamente de acuerdo contigo. En el fondo te están diciendo que te contentes con lo que tienes. Parece que puedes decir todo lo que quieras porque tienes muchas herramientas, pero eso no es así, ya que depende de lo que digas puedes acabar en la trena. Las redes sociales son muy útiles y están muy bien pensadas, pero pueden ser utilizadas mal y no son la panacea. Yo estoy muy a favor de que todo el mundo exprese su opinión de la manera que sea, pero de ahí a crear una realidad o una verdad propia y no transmitir eso en tu día a día… es muy peligroso. Es como vivir otra realidad, como tener una maqueta en la que puedes ir jugando una vida que no es la tuya.

El rojo es la mirada crítica y política, mientras que el negro es un homenaje a la música de raíz afro-americana. ¿Cómo habéis encajado esos sonidos en la manera de entender la música que tiene Egon Soda?, ¿ha sido algo premeditado o ha ido saliendo de manera más natural? 

Ha sido premeditado. En Egon, yo hago las canciones y marco un poco la dirección pero luego cada uno va aportando sus ideas y su propia visión. Teníamos bastante claro que no íbamos a hacer algo que no fuera para nosotros natural. Era más importante entender esa manera de tocar muy específica del mundo afro-americano, lo que Martí Perarnau llama “el negror”, que no tiene tanto que ver con hacer un tema funk o soul, sino con saber respetar más los silencios, con la importancia de cada nota por encima de la proliferación de muchos sonidos, etc. Es más la intención que un vestido, se trata de tener ese puntito de groove, de distancia entre las notas. Esto es algo que vas descubriendo según vas tocando y ha sido un viaje muy chulo, la verdad. Estamos muy contentos porque lo que ha salido es muy distinto para nosotros, nos ha obligado a replantearnos todo de nuevo, desde la situación de los músicos en el estudio hasta la manera de tocar cada instrumento. Ricky, Xavi y yo llevamos casi 25 años juntos y que aún nos pasen estas cosas es algo muy bonito.

Matanza tiene claros aires de rock latino. Me ha llamado bastante la atención esta canción porque no estaba acostumbrado a escucharos así. Tiene cierto toque Santana, por ejemplo, con ese solo de guitarra, los coros… ¿A qué se ha debido este acercamiento a lo latino?

Es una letra que habla sobre el atentado de Barcelona y para mí era muy importante que hubiera esa mezcla arriesgada en la canción. Tenemos asimilado que las letras de lo latino son más fiesteras o relajadas, como algo muy hedonista y poco reflexivo. Pero tienes cosas como Pedro Navaja que es una crónica muy dura de un delito y tiene esos aires latinos. Me gustaba ese punto de mezcla difícil. Además, la parte latina siempre nos ha gustado muchísimo y tenemos a Ricky Lavado que está creciendo mucho con la percusión, así que me pareció importante que él también tuviera ese espacio.

Glasnost ha sido el tema elegido como adelanto de El rojo y el negro. ¿Resume esta canción el espíritu general del álbum?

Si no es así, al menos es en el que se entiende todo más rápidamente. Es una canción que tiene menos recovecos que otras y en la que ves claramente que hay cosas que no habías oído antes en los discos de Egon Soda, hay falsetes, todo es mucho más directo, no hay parte C o D (que es algo muy típico nuestro), sino que es estrofa-estribillo y a correr.

Egon Soda

¿A quién te diriges en Corre, hijo de puta, corre?

Realmente me lo digo a mí mismo (risas). Me he pasado toda la vida llegando tarde a los sitios porque hacía muchas cosas a la vez, iba estresado todo el día y siempre me decía a mí mismo “Corre, hijo de puta, que no llegas”. Así que la he compuesto para podérmela cantar en los momentos de estrés y sentirme más acompañado. Pero es que además tengo un problema con el tema este del running y es que no lo entiendo y tengo una relación un poco extraña con la gente que corre todo el día. ¡Es que yo nunca he entendido lo de correr sin que te persiga nadie! (risas). Es un poco también de coña y reflexión sobre eso. Y para darle toda la vuelta absurda al asunto, le he intentado dar un aire góspel. Pero claro, se dice veinticinco veces hijo de puta, así que mi mujer me quiere matar y me dice “¡esto no se lo pongas al niño de coña!” (risas)

¿Cómo habéis encarado la creación y grabación de El rojo y el negro?, ¿cuál ha sido vuestro proceso creativo?

Hay diferencias con el disco anterior. Entonces yo me pude encerrar con Ricky y Charlie para preparar los temas de Dadnos precipicios. Pero en este caso no. Ahora yo he hecho los temas solo en Barcelona y los demás han escuchado las maquetas de los temas directamente en el estudio. Así que se ha trabajado todo en el estudio en diez días. Ese tipo de urgencia era importante y me gustaba tenerla porque al final acabas esencializando mucho lo que quieres decir. Esto es también algo muy negro y creo que ha sido muy saludable para el disco.

Siendo seis, ¿os resulta sencillo poner todas las ideas en común?, ¿existe la democracia en una banda de rock de tantos componentes?

La verdad es que en Egon somos muy demócratas y lo seguimos a pies juntillas, pero esto es un drama, porque cualquier decisión tardamos muchísimo en tomarla. Tenemos que valorar todas las opciones y vemos que todas son buenas, pero el mundo no funciona así, sino que lleva unos ritmos mucho más rápidos. Pero ese punto de que todo el mundo opine y aporte, creo que es la magia de Egon Soda, aunque a veces vayamos a contracorriente de cómo va la industria musical.

Además habéis hecho un disco de diez canciones y 40 minutos, casi lo que se pide a un álbum en la actualidad. Esa urgencia de la grabación se traslada al resultado final.

Efectivamente. El doble ya lo hicimos y ya me saqué esa espinita. Como te decía antes, en este disco hay menos partes en cada canción, con lo cual se han hecho todos los temas un poquito más cortos y el disco también tiene algo menos de duración. Yo traje doce temas y al final decidimos grabar solo los diez que creíamos que tenían que estar y que funcionan como un trayecto, como un viaje.

¿Cómo vais a encarar la presentación del álbum?

Como siempre en Egon Soda, las cosas van al revés. Vamos a empezar haciendo festivales, comenzando en Barcelona en el Festival Mil-lenni y al final del año haremos la gira de salas. La verdad es que tenemos muchas ganas de tocar.

Egon Soda

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