Entrevista a Taiacore: “Nos encanta hacer acústicos, pero el objetivo es el escenario con decibelios”

Marta Tai y Vincenzo Tancorre son los individuos detrás del dúo de música “alternativa, folk, electro popTaiacore, cuyo nombre nace de la fusión de sus apellidos. La formación comenzaba su andadura en el Berlín de 2014, donde Marta y Vincenzo se conocieron y comenzaron a tocar en calles y bares.

Ahora, casi cuatro años más tarde y con un álbum, Innocent (2016, Moba Studios), y una gira europea de por medio, Taiacore han fichado por Paul Back Music y acaban de presentar dos nuevos temas en una edición limitada en vinilo. Se disponen a cruzar el charco antes de ponerse con su próximo disco de larga duración, pero antes darán un último concierto en Madrid, para presentar este nuevo sonido en la sala Siroco el 16 de febrero.

El proyecto de Taiacore comenzó en Berlín. ¿Podríais contarme cómo fue esa primera etapa?

Marta: Vincenzo estuvo allí basado tres años y yo un año y medio, y coincidimos en el último período. Empezamos a componer, a tocar en la calle, en bares… y, de hecho, a las dos semanas de empezar a tener algún tema nos ofrecieron hacer un festival allí, que era un festival de variedades callejeras. Y nada, la verdad que estuvo muy guay porque nos lanzamos a la piscina y total, que salió fenomenal. Era un pay after show y a la gente le encantó. Ahí fue cuando nos dimos cuenta que podía salir algo muy guay si nos lo currábamos.

Vincenzo: No teníamos ni siquiera nombre, nos anunciaron como “Marta y Vincenzo“, pero la verdad que nos hemos dado cuenta desde el minuto uno, de que teníamos algo importante entre manos.

Y ahora que estáis basados en Madrid. ¿Cómo enfocáis el proyecto? 

M: Pues desde que hemos llegado a Madrid lo hemos profesionalizado más, porque nos hemos grabado un muy buen disco en un buen estudio, hemos encontrado al productor ideal…; y eso nos ha hecho cambiar radicalmente todo. Es decir, ahora tenemos algo super bueno que podemos entregar a la gente, y tenemos que hacerlo todo muy bien. En Berlín fue más decir: “ah, puede funcionar” y darnos cuenta de que a la gente le gustaba. Aquí fue más llegar y decir: “nos ponemos a trabajar a saco“.

¿Qué es lo que más valoráis en un productor para que pueda encajar con vosotros?

M: Primero, que tenga conocimientos musicales. Porque este chico –Sergio Molina, de Moba Studios– viene del conservatorio pero toca la batería, el piano, sabe un montón sobre coros y armonías. Tiene un montón de instrumentos y aparatos electrónicos. Entonces, se combina el conocimiento, con la innovación y la experimentación. Y luego, que está muy abierto a todo tipo de música. Escucha un montón de música de todo tipo de géneros.

V: Es una persona que se arriesga un montón, que te mezcla de repente folk con electrónica. No todos los productores se lanzan así.

¿Cómo veis la escena aquí en España?

V: Lo que es la escena indie es totalmente distinta. Porque al final está un poco equivocado aquí el estilo de indie. No tiene nada que ver con el indie que escuchábamos en Berlín.

M: O con el de Inglaterra, que es más ‘rock’, y aquí el indie es más blandengue, es más como ‘surcando la ola’.

V: De hecho antes decíamos que hacíamos indie, pero ahora aquí no lo decimos tanto, porque la verdad es que no pegamos nada con la música que se está haciendo en España.

¿Y cómo os catalogáis vosotros?

M: Es complicado. En realidad estamos entre el folk, el pop electrónico e igual unos toques country o rock. Andamos un poco por esos cuatro géneros.

V: Es una mezcla de esos estilos. Nos gusta experimentar, y escuchamos bandas que experimentan un montón como Alabama Shakes, o Edward Sharpe and the Magnetic Zeros, Metronomy, The Kills… no sé, pillamos referencias que aquí no se siguen mucho.

M: Sobre todo porque también queremos darle nuestra propia visión al sonido, y es algo que no se piensa, sino algo que nos sale desde el primer momento. Creo que es lo que lo ha hecho tan fresco y original: que no sea un movimiento forzado, que haya salido así porque tenemos una influencia tan grande de diferentes estilos musicales que, a la hora de componer, te calan e inconscientemente los sacas. En realidad fuimos conscientes de nuestro sonido grabando el disco, cuando dijimos: “¡Ostia!

V: En Inglaterra, por ejemplo, en un magazine nos han comparado con Metronomy, por Not Boring Like You. Fuera han pillado más el concepto, y aquí en España se están equivocando un poco. De hecho, en Spotify tenemos artistas relacionados que no tienen nada que ver con nosotros más allá de ser españoles.

¿Qué grupos escucháis?

M: Pues eso, un poco de todo. Foster The People, Metronomy, Alabama Shakes, a quienes pulimos este año el último disco…

V: También nos gusta revivir momentos de los noventa un montón, con Nirvana, Red Hot Chili Peppers, The Cardigans… Yo escucho un montón a Johnny Cash, siempre lo he escuchado y siempre lo escucharé.

M: Y Hank Williams III, que de los Hank Williams a Vincenzo le gustan todos, pero a mí el que más me gusta es el tercero, que es el más macarra. Y bueno, yo también soy super fan de Lady Gaga. La vimos en Barcelona y flipamos. A nivel diseño y escenario es un subidón. En verdad, nuestra mayor aspiración es algún día poder ofrecer un verdadero viaje audiovisual.

Antes de Taiacore, ¿habíais estado en otros grupos?

M: Sí. De hecho nos conocimos por eso. Porque yo me fui con mi grupo a Berlín a vivir y nos quedamos sin guitarrista. Le pregunté si quería, aunque al principio no le cuadró mucho.

V: Sí, porque nuestro estilo era completamente distinto. Yo estaba con una banda rockabilly y ella con una banda pop. Era raro, pero al final logramos encontrar algo que nos molaba a los dos.

El año pasado, con la gira de presentación de Innocent, pasasteis por varios lugares de Europa y también por España. ¿Notáis mucha diferencia entre el público español y el europeo? 

M: Lo que hemos descubierto es que, por ejemplo, aquí la gente habla muchísimo durante los conciertos, y entonces te planteas el si te están escuchando o no. En Alemania están tan callados que da miedo, que dices: “se están aburriendo a muerte“, aunque luego no sea así.

V: Además, fuera te ayudan económicamente un poco más. No sé, es como que pagan para ir a ver un concierto y lo pagan con placer, como “toma, te lo estás currando“, y aquí es un poco más complicado, tienes casi que convencer a la gente de que venga al concierto, es un poco distinto.

M: En España hemos notado que si no estás en los medios oficiales, no te hacen mucho caso. Pero poco a poco…

Y ahora vais a EE. UU. ¿Cómo veis la escena allí?

M: Aquí, la gente ve la música y la vive más como un hobbie. En EE. UU., por ejemplo, el mundo emprendedor es muy importante. Ahí o te lo haces tú o nadie va a venir a interesarse. Yo creo que es una forma más realista de vivir: empiezo yo, y no importa tanto la oficialidad. Que luego sí, si quieres ser reconocido a cierto estatus sí que tienes que pasar ese filtro, pero claro, también hay grupazos con un montón de público que igual aquí ni conocemos pero allí son super grandes.

Nuestro mayor miedo al principio era saber qué opinaba la gente que hablaba en inglés sobre nosotros, que cantamos nuestras canciones en su idioma. Y en Londres la verdad es que ya nos quitamos ese miedo. A la gente le encantó.

V: Además, nos fijamos en las estadísticas y nos escuchan más en EE. UU. que en España, sin haber ido allí aún. También hemos ganado un premio, los Indie Music People, con She Didn’t Love You como Mejor Canción de Folk/Americana. Es algo que hace mucha ilusión pero que da rabia porque dices: “Joder, ¿cómo me pueden valorar ahí y aquí…?

Entiendo que entonces, tenéis ganas de Nueva York.

M y V: ¡Mogollón! Acabamos de pillar el alojamiento en Brooklyn, que lo hemos escogido porque tenía una guitarra en la descripción, y ponía que les gusta ir a conciertos.

¿Algún otro sitio en mente? ¿Festivales?

V: Hemos visto otros sitios en que nos escuchan mucho. Por ejemplo, el videoclip ha salido un montón en Brasil y en Mexico, no sé. Hay que empezar a hacer todo un plan pero no es fácil, poco a poco.

M: En realidad estamos mirando más hacia el 2019. Este verano habrá cosas, pero va a ser un verano más tranquilo. El planteamiento es que el disco lo sacaremos en octubre o noviembre, y entonces ya aprovechar y hacer todo del tirón.

V: Para entrar en festivales,  por ejemplo, hay que tener un adelanto impresionante. Presentar algo, tener un álbum… algo fresco.

M: Todos los festivales tienen un protocolo, por decirlo de alguna manera. Ahí es otra contradicción continua. La gente que sabe de verdad del tipo de consumo musical que hay ahora, todo el mundo te recomienda que no saques disco, que saques singles, videoclips…, material muy de continuo. La gente que trabaja en la industria en España sigue el modelo clásico: sacar un disco, promocionarlo durante dos años y volver a empezar. Y nos ha pillado que nosotros estábamos trabajando de la otra forma, y ahora tenemos que adaptarnos a este modelo.

Mirando al futuro pues, ¿en qué festi os gustaría estar?

V: Hay varios. El Mad Cool es el que más nos encanta porque la verdad es que refleja justo lo que queremos nosotros, un plano más internacional y mucha diversidad.

M: Hay muchos estilos, que eso es excepcional. Lo mismo tienes a Die Antwoord que es tecno y luego tienes a Leonard Cohen, que te quedas cómo: “¿qué ha pasado aquí?“.

Y de cara al próximo álbum, ¿qué representan los singles que habéis sacado ahora para vuestro sonido? 

M: Pues con la cara A –Not Boring Like You– se introduce un poco más la vena electro pop, y con la cara B –All I Need– se instaura definitivamente, por decirlo de alguna forma, el rock con matices clásicos. Pero en el disco habrá country, habrá folk y habrá de todo, porque no queremos abandonar esa parte que tenemos muy arraigada, porque al final los primeros temas eran muy folkie, y de hecho ya hay dos temas folk en nuestro futuro álbum.

V: Sí, pero al final lo que hemos hecho en el nuevo single no es nada super diferente. En el disco Innocent hay ya bastante electrónica, con Stronger Innocent. Hemos seguido experimentando, sin más. Aunque sí, hay más teclados, más sonido de los ochenta.

También habéis modificado el logo de la banda a un unicornio fluorescente –diseñado por Raquel Hernández Parada–, que da esa impresión más pop, más electrónica, más moderno. ¿Es con esa intención?

M: Totalmente. Siempre pensamos en las grandes firmas. Por ejemplo, Coca Cola, que siempre tiene la misma estética pero la renueva. El unicornio nos representa muy bien, nos gusta mucho el logo pero queremos que cada trabajo vaya acompañado de un pequeño matiz de cambio.

Yo creo que lo que nos dio el pie a que Innocent fuera escuchado es que la portada del disco era una pasada. Eso llegó a que mucha gente lo escuchara. De hecho, mucha gente de blogs nos lo decía: “Es que vi vuestra carátula y me encantó“.

¿Y sacaréis merchandising con este logo junto al nuevo vinilo ?

M: Por ahora hemos sacado chapas y el vinilo, para el concierto del 16 en Siroco. Vamos a ver la aceptación. Hemos hecho una serie muy limitada de 500 vinilos, para que sea algo muy especial, porque al final un vinilo es un objeto romántico, que te compras porque te apetece. Es como un objeto de coleccionismo.

Y ahora habéis firmado también con Paul Back Music. ¿Por qué los escogisteis a ellos? ¿Cómo veis la colaboración?

M: Teníamos un par de ofertas por ahí, pero después de un par de reuniones con todos los que nos estaban ofreciendo cosas, vimos claro que eran las personas a las que más le gustábamos. Ahora estamos intentando dar el paso a lo conocido profesionalmente y pensamos que es imprescindible formar parte de una empresa que de verdad quiera darlo todo por ti, y no de una empresa más grande en la que seas alguien que está a la cola porque ya tiene un montón de gente en la que centrarse.

Desde el primer momento notamos que les encantaba lo que hacíamos y que estaban super dispuestos a invertir y a apostarlo todo. Lo vimos super claro, además de que nos cayeron super bien, encajan con nuestra forma de proyectar al futuro… y eso, preferimos irnos con una empresa más pequeña y darlo todo juntos que irnos con una mucho más grande.

Desde Taiacore sois muy activos en redes sociales, especialmente en instagram. ¿Cuál creéis que es el papel hoy de las redes sociales en la música y la creación de una imagen como artistas?

V: Cada red social es importante, y cada una puede tener una función. Por ejemplo, Twitter es importantísimo para los blogs y periodistas; Instagram es fundamental, es la más importante hoy en día; y Facebook, la verdad que ha muerto un poco, ¿no?

Nosotros donde más estamos es en Instagram. Hay una gran diferencia entre España y el resto del mundo, porque aquí hemos notado que grupos tanto de nuestro nivel como más allá, no se lo curran mucho y pasan. O dejan el Instagram a su sello, y lo lleva otra persona. Me parece fatal porque, fíjate, Lady Gaga, por ejemplo, pone ella los posts, contesta ella personalmente a los comentarios… Es como otra visión completa.

M: En Instagram tienes un contacto directo con el público y a tiempo real. La gente puede saber lo que tú haces y quien eres tú. Es como muy sincero, ¿no? Porque Facebook es más preparado: te preparas el link y te preparas un speech. Pero Instagram es una foto o un video de lo que estás haciendo en el momento, directamente. Es tu vida, como un reality por fascículos.

De hecho, por Instagram he visto que habéis participado en eventos musicales como Sofar Sounds o Living Room Concerts, entre otros. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Qué opináis de estas iniciativas?

M: Creo que para empezar, está muy bien. Cuando no tienes público y cuando quieres hacer conciertos es una de las mejores cosas que te pueden pasar, porque es un formato pequeño en que el feedback es muy inmediato y la gente tiene un impacto directo de lo que haces.

V: Pero también tiene su contra. Por ejemplo, no escuchan lo que es el formato verdadero del grupo, porque no estás con tu banda, con tu batería, con las secuencias. Es todo muy reducido. A cambio, sí, es más directo, más íntimo.

Porque además, con vosotros, hay una gran diferencia entre lo que ofrecéis en acústico y el sonido que tenéis con la banda al completo. ¿No?

V: Exacto. Es por eso que siempre insistimos cuando tenemos un concierto con banda, porque queremos que se vea y se escuche esa otra cara.

M: Nos encanta hacer acústicos pero en realidad el objetivo es ir a un escenario con decibelios y potencia. Luego, dentro del mismo show, hay partes más acústicas y eso es lo que nos gusta, que haya mucha dinámica y que la canción pueda hacerse como está pensada para ser.

Hemos vivido experiencias en escenarios más grandes, como por ejemplo en San Isidro en la pradera, el año pasado con el festival Universimad y es otra cosa; es como: “¡Joder, yo quiero esto! No quiero una sala y una guitarra y ya está, no: ¡quiero decibelios, quiero volumen!“. Pero de todas formas está guay, hay que hacerlo.

¿Es eso lo que podemos esperar el próximo día 16 en Siroco?

M y V: Sí, va a ser así. ¡A tope! Va a venir un compañero nuestro, músico, con la trompeta, y va a haber sorpresas.

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