Adam Giles Levy: de los aullidos del folk al rugido rock-blues en Peninsula

Si alguna vez has leído algo sobre Adam Giles Levy, es probable que la imagen que tengas es la de aquel abogado que hace muchos años dejó su trabajo en la City de Londres por la música –[sic], o sick, como tú quieras–, como si fuera la sinopsis de un guión comercial de sueño americano de Hollywood. Pero déjame decirte que quedarse en esas primeras líneas de la historia es mantenerse en lo superficial. De hecho, él ni siquiera le presta ya atención a esa parte del argumento: «lo veo como otra vida. No pienso mucho en ello».

Más allá de la introducción del hombre de traje y corbata reconvertido en cantante folk, Levy es un músico concentrado. Su vida de ahora es dedicar todo su tiempo y atención a la música, a componer y a mejorar como intérprete y compositor. El resultado de esto es Peninsula, su último trabajo basado en algunos momentos vividos desde que se instaló como cantautor en España. «He estado dos años girando donde podía y quería tener algo que representara toda la experiencia y las mejoras que he conseguido grabando y tocando».

Para llegar a este EP ha pasado por una evolución del sonido desde el anterior Unravelled de 2016, más suave, delicado y con más luz. En estos dos años ha construido un disco de cinco canciones que es casi antagónico, con guitarras más duras, una batería que sacude el segundo plano en el que se colocaba para saltar –y asaltar– al primero, y unos vocales que empiezan a olvidarse de los tonos agudos para sentirse más crudos. «Para mí ha sido una evolución natural, nada forzada. Desde que lancé el primero he ido buscando este sonido, una intensidad que exprese mejor de lo que estoy hablando en los temas, y creo que la he encontrado con este disco», me cuenta, pero su proceso de introspección no va a pararse aquí: «no es el final de esa evolución porque creo que va a seguir por este camino, más cañero. Esto sale ahora, pero un trabajo que grabé con la banda en marzo. Pero siempre estoy buscando cosas para evolucionar, y veo, por lo que estoy haciendo ahora con el material nuevo, que va más allá». De alguna manera se ha encontrado a sí mismo en Peninsula, y supongo que también lo ha hecho en España. Aunque este rugido “más rockero y más blusero“, como él lo define, no termina de saciar su hambre por más, sí se ve identificado en esta nueva textura. «Es un paso entre dos cosas, pero todo soy yo».

El cambio de sonido es la comunicación no verbal para los temas del EP. Levy compuso las letras durante su última gira por España, y sitúa, por ejemplo, Mightier Than Your Stone en Bilbao y The Ghosts cerca de León. «Cuando las escucho pienso en los momentos en los que me salieron estas canciones. Son historias de gente que he conocido, de los pueblos en los que he estado, ideas y sueños». En la actitud más brusca del instrumental el cantautor ha querido simbolizar la naturaleza, como un choque entre mar y tierra como el que se da en los acantilados de la costa cantábrica donde pasó un tiempo viviendo. Esta interpretación es tan evidente que cuando le envío el disco a un amigo canadiense para que diseñara la portada, creó el cuadro que representa una imagen de alta mar y que es el arte de Peninsula, sin que Levy siquiera le diera indicaciones previas.

Adam Giles Levy suena ahora más con más amplitud. Una de las razones ha sido la exploración de nuevos referentes. «Antes eran mucho más folkies, como Ben Howard o Damien Rice. Ahora veo que mis referencias son más Rival Sons, The Picturebooks o Deap Vally. Rival Sons es, con seguridad, el grupo que más he escuchado en los últimos dos años, les he visto muchas veces. Tengo más conexión con esto ahora, y se nota en la música que estoy haciendo». Pero la mayor influencia han sido las aportaciones de la banda que se ha construido en los últimos meses. En Vigo conoció a su actual guitarrista Laura Solla, y a Jack Usher y Joe Rideout, batería y bajista respectivamente, en un pub en Inglaterra en el que quería tocar, pero que no contrataban a solistas. Los conoció en la misma barra y ya han dado conciertos juntos. No suelen encontrar muchas oportunidades para tocar juntos en directo, pero los tres miembros de apoyo, aunque por separado, sí estarán presentes a lo largo de la gira para dar unos conciertos más potente.

Esta banda se ha formado desde cero para grabar Peninsula, y la primera vez que los cuatro se encontraron en persona, fue en el estudio cerca de Girona en el que grabaron las cinco pistas del EP. «Sí estuvimos en contacto antes. Grabé con Laura algunas demos en Madrid, y otras con Jack y Joe en Inglaterra. Para que todos pudiéramos trabajar nuestra parte antes de entrar al estudio, nos enviábamos las pistas digitalmente. Una vez allí, ensayábamos y grabábamos, un tema al día. Lo que teníamos al final de cada jornada es lo que nos quedábamos», explica. Tuvo que trabajar mucho la coordinación con los músicos para que supieran los colores que quería en el disco, y de la mano de su productor de confianza, Alex Gamble, que ha trabajado en todos sus lanzamientos hasta ahora.

Es un nómada tanto musical como geográfico. Dice que pasar mucho tiempo en el mismo sitio le estanca y le dificulta encontrar nuevos temas para sus canciones. «Me inspira cambiar, estar fuera de mi zona de comfort». Ha estado viviendo en Reino Unido –su país de origen–, Canadá y España, y dentro de nuestro país disfruta las horas de carretera y componer entre conciertos: «es difícil no inspirarte cuando compartes tu arte con más gente y ves sitios nuevos. Una parte importante de todas mis letras las he compuesto en la furgo o después de un bolo». También utiliza las giras para darle algo nuevo a sus oídos inquietos. «Cuando vas a otros países ves a otros músicos y otras bandas que te hacen pensar diferente, aunque sea dentro del mismo género. Veo formas de cantar distintas de las que puedes aprender y disfrutar con ellas». Cuenta que de los músicos de aquí sí ha podido tomar nota, y se pregunta si esta vena más dura comenzó cuando tocó en Bilbao con el grupo alicantino de stoner rock y grunge Rosy Finch. Tal y como pasó con Solla, a la voz femenina de su tema Last Of The Light, Nina Polverino, también la conoció en una actuación en Barcelona y tras escucharla cantar y tocar, decidió invitarla a participar en el disco. «Las cosas de la gente que voy viendo están aquí. Laura, Nina, ambas están aquí. Empiezan a meterse en el proyecto, y eso te cambia el rumbo y te lleva hasta donde estás ahora».

A la pregunta de si cree que este es su mejor trabajo hasta la fecha, Levy responde rotundamente que sí, «en todo. He mejorado en los últimos dos años, la gente que ha colaborado en el disco también lo ha mejorado, y nos hemos preparado mejor, con más tranquilidad. No es que la música llegue mejor o peor, es que hemos mejorado». Aunque el EP se ha publicado hace sólo unas semanas, ya tiene la vista puesta en lo que vendrá después. «Espero poder decirte lo mismo del siguiente. Hay que seguir buscando. Escuchar. Mirar. Y habrá un momento en el que lo haga otra vez porque sabré que tengo algo importante que decir. Habrá un momento en el que esté preparado y pueda aplicar todo lo que he aprendido en el proceso de hacer Peninsula».

Con ese aprendizaje y sus nuevas vibraciones ha buscado decididamente un sonido orgánico, para que lo escuchado en formato estudio pueda acercarse a lo que el público tendrá en el directo. Sobre el escenario pondrá a prueba la contundencia de Peninsula junto a los temas más cándidos del anterior Unravelled, toda una demostración de la versatilidad de Adam Giles Levy. Puedes verle en concierto en cualquiera de sus fechas por el Norte y Este de España, y en su primera cita de presentación del EP en Madrid junto a The Prussians, hoy jueves en Moby Dick Club.

Escrito por
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