lunes, septiembre 23, 2019

YO LA TENGO – STUFF LIKE THAT THERE

Discos YO LA TENGO - STUFF LIKE THAT THERE

Dueños de uno de los catálogos de canciones más heterogéneo en el universo del pop alternativo, el enjambre de carreteras y caminos que enriquece el tronco sonoro de Yo La Tengo recoge casi todos los desvios de la música popular del último cuarto de siglo. Un surtido melódico que siempre ha estado salpicado de versiones de canciones foráneas, apropiaciones pasadas por el filtro del traqueteo minimalista o la distorsión grunge, tan presente en las composiciones del combo.

En el fondo, poco importa el origen; cualquier composición interpretada por la formación de New Jersey lleva su sello reconocible en la fachada. Una cualidad que les obliga, casi como un acto de pura necesidad, a nutrirse de esas piezas ajenas, extranjeros de un cancionero, de por sí, inabarcable. Sólo así, sumergidos en el universo de la arqueología pop, donde una canción de Sonic Youth y una de Junior Walker comparten el mismo espacio, el combo de Hoboken es capaz de dar un paso atrás, ceder el protagonismo, evitar tener que definirse en un universo en el que, cada vez que un artista gira una esquina, una etiqueta le está acechando.

Es este poder balsámico, casi sanador, el que preside Stuff Like That There, la última referencia de los norteamericanos. Quince cortes en los que se dan cita versiones de canciones ajenas, relecturas de composiciones propias y un par de inéditos para redondear el conjunto. Un lote sin aparente unidad, cajón desastre; pero que, tras la primera escucha, arroja un sonido homogéneo, calmado, puliendo cada una de las aristas que componen tan caótico repertorio. Hasta el lamento cowboy del clásico I Am So Lonesome I Could Cry suena soleado y dulce en las manos de Ira Kaplan y compañía. Sin duda Hank Williams habría sido capaz de abandonar su afición por la botella al escuchar una de sus composiciones brillar con tanto fulgor.

Para encontrar las raíces de este zumbido envolvente, terciopelo pop elevado a la mínima potencia, no hace falta irse muy lejos. Hace dos años Yo La Tengo editaba Fade, con gran aceptación por parte de la crítica. Un álbum que destacaba por mostrar esa cara más minimalista de la banda, casi folk, en contraposición al puzzle distorsionado de anteriores entregas como Popular Songs. En cierto modo, Stuff Like That There, con sus melodías limpias y su practica ausencia de distorsión, funciona como continuación de ese momento dulce que supuso Fade.

Combinando versiones del rhythm&blues de los cincuenta (las relecturas de The Parliaments, Darlene McCrea y The Cosmic Rays) y canciones abandonadas tras el estallido independiente de los noventa, Yo La Tengo aprovechan para reivindicar a bandas como Special Pillow o Antietam. También recurren a lugares comunes como The Cure y su mil veces radiado Friday I’m In Love. Revisan temas propios con delicadeza y temple, rebajando la tensión de canciones tan encrespadas en su forma original como Deeper Into Movies. Completan la serie Rickety y Awhileway, dos piezas originales que, especialmente en el caso de esta última, recogen la herencia de la tradición folk llegada de las islas británicas.

En conjunto, Stuff Like That There no cumple más función que abrir una pequeña ventana en el universo de la formación de Hoboken (para aquellos que quieran asomarse al cuadro completo siempre tendrán a su alcance el más completo y abultado Yo la Tengo Is Murdering The Classics). Un mirador sin grandes pretensiones. No se trata aquí de presumir de influencias. Tampoco de demostrar ser los más listos de la clase a la hora de buscar a la formación más oscura y rara. Yo La Tengo, con su habitual austeridad de recursos, se limita a extender reverencia a sus invitados. Tratarlos a todos por igual. Allí, donde Loovin’ Spoonful y Great Plains comparten mesa, donde una pieza de Hank Williams y otra de The Cure se suceden, allí donde las escalas se difuminan y sólo quedan las melodías. Allí, digo, el pop pierde sus adjetivos y Yo La Tengo reinan con su sencillez infecciosa.